_
_
_
_
_

“Cuauhtémoc Blanco se acercó a los narcos para que se porten bien. Es inaudito”

Alberto Capella, comisionado de Seguridad de Morelos hasta 2018 y acusado por el actual gobernador de pactar con el crimen, defiende su trabajo contra la violencia

Pablo Ferri
Alberto Capella
Alberto Capella, cuando fue comisionado de seguridad de Morelos, entre 2014 a 2018.Margarito Pérez (CUARTOSCURO)

En Morelos, la política circula estos días alrededor de una fotografía del gobernador, Cuauhtémoc Blanco, con tres presuntos criminales. ¿Cuándo se tomó? ¿Dónde? ¿Qué implicaciones tiene? Son preguntas que dominan la conversación pública, más en un Estado donde la violencia arrecia. Solo en enero, un alcalde ha sido asesinado y un juez federal y su hijo sufrieron un asalto a balazos. Sobre la foto, Blanco, en el cargo desde octubre de 2018, dice que él posa con todo el mundo y que no se va fijando. Sobre la violencia, que están trabajando y que la culpa es de la administración anterior.

Para Alberto Capella, jefe de la policía entre enero de 2014 y septiembre de 2018, las declaraciones del mandatario estatal son un sinsentido. Desde la publicación de la imagen, Blanco ha vendido la idea de la existencia de un gran complot político criminal en su contra, orquestado por “fiscales, jueces y policías”, pero también por funcionarios del Gobierno anterior. Esto es, por el exgobernador Graco Ramírez, del PRD, y por el propio Capella.

En conversación con EL PAÍS, el agente, ahora sin trabajo fijo tras su polémica salida de la policía de Quintana Roo, recuerda sus años en Morelos, la oleada de secuestros a inicios de su mandato, casos emblemáticos como el asesinato de la alcaldesa de Temixco, o la irrupción en escena del grupo criminal Los Rojos. Blanco señala precisamente a Ramírez y Capella de sellar un pacto con Los Rojos en sus años.

Pregunta. ¿Qué descubrió sobre las dinámicas del crimen en Morelos en los años que dirigió la policía estatal?

Respuesta. Morelos es una entidad compleja en términos de su situación geográfica. Está entre Guerrero y Ciudad de México. Es un corredor de tráfico de recursos naturales y droga. Por su tranquilidad hace 20 o 25 años, algunos capos decidieron usarlo de lugar de descanso, caso de Amado Carrillo Fuentes o los Beltrán Leyva. Y lograron cierto nivel de complacencia y complicidad por parte de los gobiernos. Hay muchas historias de eso. Pero en 2006, con la ofensiva contra el crimen de Felipe Calderón y la lucha dentro del Cartel de Sinaloa, todo cambia.

En Morelos, el reclutamiento de sicarios se incrementa. Aumenta el fenómeno de secuestro, hablo más o menos de 2010. Fue desastroso. En diciembre de 2013 hubo 26 secuestros, para que te hagas una idea. Nos tocó combatir eso y uno de los personajes que empezaba a crecer era un lugarteniente de los Beltran Leyva, que llegó con ellos desde Sonora, Santiago Mazarí, alias El Carrete. Con la muerte de El Barbas [Arturo Beltrán, líder del grupo criminal, caído en 2009] hay una lucha entre lugartenientes, unos se van con Guerreros Unidos y otros con Los Rojos. Y este Mazarí tiene la fortuna de que su tío, Alfonso Miranda, fue electo alcalde de Amacuzac y eso le da protección. Amacuzac es un municipio conurbado con zonas rurales de Guerrero. Con un personaje así, protegido por su tío, los 50 policías que tenía y las policías de 10 municipios más que logran cooptar, pues bueno… Ya lo tienes. Y luego además el tío se convirtió en diputado local. Y eso ayudó también a este personaje.

P. Los Rojos eran El Carrete. Con ellos es con quien el gobernador Blanco dice que ustedes pactaron.

R. El Carrete vio en esa elección una oportunidad de controlar algunos municipios, entre ellos Amacuzac. Se convirtió en un operador del narco, pero también en el constructor favorito de los municipios del sur. Tuvo mucho control del tema presupuestal de muchos municipios por mucho tiempo.

P. En ese contexto asesinaron a la alcaldesa de Temixco. Duró un día en el cargo…

R. En el caso de Temixco, la presidenta se negó a que el municipio formara parte de esa situación. Pudimos detener a algunos de los participantes, supimos que El Carrete estaba detrás. Luego detuvimos a más… Nos tocó despedir a centenares de policías en esa época.

P. ¿Por qué cree usted que el gobernador les acusa de pactar con el líder de Los Rojos?

R. Es una persona con poca capacidad de análisis. Y un nulo esfuerzo por querer entender lo que sucede o sucedía. Actúa en función de sus emociones. Le dicen un chisme y si le conviene usarlo, lo usa. Nosotros sacamos a Morelos del ranking de entidades violentas y ahora él lo volvió a meter. Es una cortina de humo con el villano favorito, ya lo hizo como alcalde.

Yo lo voy a denunciar. Hace tres semanas, se evidenció la cercanía de Blanco con tres narcos, que además son antagónicos. Es increíble. En fin, yo había sido muy respetuoso, pero ahora que vuelve a salir y nos quiere usar como escudo, pues vamos a platicar de muchas cosas que van a darle lógica a las cosas que están pasando en el Estado.

Ante la ausencia de respuestas lógicas, invierte una gran cantidad de dinero para tratar de cambiar el discurso. Tiene tres años diciendo esta estupidez de las grabaciones sobre un pacto nuestro con Los Rojos. Yo lo invito a que saque las grabaciones o renuncie.

P. ¿Los Rojos quedaron desarticulados?

R. Si, lo hicimos en un 95%.

P. Entonces ¿qué está pasando ahora en Morelos?

R. Los vacíos son sustituidos por otros grupos que tratan de apoderarse de las zonas. Cuando investigábamos a El Carrete en el sur del Estado, surgió el Ray [uno de los que aparece en la foto con Blanco, detenido y posteriormente asesinado en prisión]. Yo lo descubrí. Este cuate vivía en Cuautla, luego se fue y volvió. Empezó a operar con apoyo del Cartel Jalisco. Nosotros logramos algunas detenciones, nos mató a un policía en Cuautla. A mí me sorprende que después de que evidenciáramos su importancia en mesas de seguridad, a finales de 2016, aparezca esta foto, que es posterior.

Lo de la foto lo entiendo como un intento de que se porten bien, algo inaudito. Pero… No se qué pasó, porque luego hubo una matanza en Cuautla [en abril de 2019, sicarios mataron a seis personas en un restaurante en el municipio. Supuestamente, buscaban a El Ray], el Ray huyó a Puebla y luego lo detienen, y lo mandan a una prisión de Morelos, porque las investigaciones contra él estaban en Morelos. Yo estoy sorprendido de que lo mataran allí. Es increíble. Yo pensaría que si algo salió mal después de esa reunión, quizá el gobernador sintió a este cuate como una amenaza. Yo conozco esa cárcel muy bien. La rescaté. Pusimos candados para que no hubiera situaciones graves. Y no puede creer que un capo del nivel del Ray fuera asesinado así como así. No creo que sus rivales tuvieran el nivel de hacer eso. Habría que platicar de eso.

P. Además de El Ray, ¿le suenan los nombres de los que aparecen en la foto con Blanco, a Irving Eduardo Solano, presunto cabecilla del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la zona, y Horacio Figueroa, supuesto líder de un grupo criminal regional, Comando Tlahuica?

R. Habría que preguntarle al gobernador cuándo fue la reunión, porque lo que dice el vicario no puede ser, Blanco no estaba en Morelos. Y el lugar tampoco: la foto es el interior de la iglesia. [El vicario de la Diócesis de Cuernavaca dijo que la foto se tomó casualmente en la misa por la virgen de Guadalupe en una iglesia, el 12 de diciembre de 2018].

A los otros… Empezaron a crecer recientemente. Las organizaciones de las que forman parte tenían reciente llegada a la entidad. Algunos excolaboradores míos me han comentado que desarrollaron capacidades en el oriente del Estado, en Cuautla y hacia Puebla.

P. ¿Qué es Comando Tlahuica?

R. En mis tiempos yo no los escuché. Pero tiene lógica el nombre, los tlahuicas eran los indígenas de esa zona y habla de gente local que probablemente sean los terceros de a bordo de los líderes que fuimos deteniendo nosotros.

P. ¿Qué piensa sobre el rumor constante de la pelea por el control del sistema de aguas de Cuernavaca? ¿En sus días había un problema ahí?

R. Sí, se habla de eso mucho. Muchos millones de pesos al año y un interés de grupos criminales de Guerrero por controlar el sistema. En mis días había bastantes presunciones… Es un ente con una capacidad de manejo de efectivo enorme, de dinero. Con mucha opacidad. Y tienen una cantidad de infraestructura enorme. Hay muchas cosas oscuras ahí.

P. ¿Qué sensación le deja el asesinato de Benjamín López, alcalde de Xoxocotla?

R. El nivel de vulnerabilidad de los alcaldes es enorme. En la era de Blanco parece que las cosas se complican mucho más. Es parte del enrarecimiento de la situación. Y no hay nada que diga que va a cambiar.

P. ¿Y el asesinato del activista Samir Flores? ¿Compra la versión de que fueron los de Comando Tlahuica, como ha dicho la fiscalía local?

R. No lo sé… Los liderazgos de los activistas de municipios de usos y costumbres son aguerridos, es difícil convencerlos. Sé que la fiscalía traía varías hipótesis, una que todos se pusieron de acuerdo para quitarlo de en medio y así se pudiera seguir la construcción del acueducto [Flores se oponía a la construcción de una termoeléctrica en la región].

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS México y reciba todas las claves informativas de la actualidad de este país

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Sobre la firma

Pablo Ferri
Reportero en la oficina de Ciudad de México desde 2015. Cubre el área de interior, con atención a temas de violencia, seguridad, derechos humanos y justicia. También escribe de arqueología, antropología e historia. Ferri es autor de Narcoamérica (Tusquets, 2015) y La Tropa (Aguilar, 2019).

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_