la pandemia por covid-19

La demora de la “vacuna latinoamericana” de AstraZeneca provoca roces entre los socios de Argentina y México

Hugo Sigman, presidente de Grupo Insud, se deslinda por el retraso en la distribución y achaca el cuello de botella a la falta de insumos del laboratorio mexicano Liomont

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard (derecha), y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, durante la visita al laboratorio de Liomont en febrero pasado.
El canciller mexicano, Marcelo Ebrard (derecha), y el presidente de Argentina, Alberto Fernández, durante la visita al laboratorio de Liomont en febrero pasado.Esteban Collazo / EFE

Millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca contra la covid-19 que se fabrica en América Latina siguen almacenadas y sin una fecha para empezar la distribución. Las demoras han tensado las relaciones entre los socios de México y Argentina, en lo que comenzó como un ambicioso acuerdo para repartir hasta 250 millones de dosis para la región. El empresario Hugo Sigman, propietario de la fábrica mAbxience, a cargo de la producción de la sustancia activa, se ha desmarcado públicamente de los retrasos y ha achacado el cuello de botella a los problemas de desabasto del laboratorio mexicano Liomont, que se ocupa del envasado.

“Cada tipo de vacuna requiere una serie de equipos e insumos específicos que, por la alta demanda global, hoy resultan imposibles de conseguir rápidamente”, afirmó Sigman en su cuenta de Twitter, “este es, de hecho, el problema que enfrentó en México el laboratorio Liomont”. La farmacéutica mexicana ha respondido a EL PAÍS que “cuenta hoy con el abasto de todos los insumos necesarios, por lo que está en marcha la formulación y envasado”, aunque no ha especificado una fecha para que la vacuna entre en circulación.

No es la primera vez que Sigman, presidente de Grupo Insud, señala públicamente a sus contrapartes mexicanas. “Liomont tiene unos laboratorios excelentes y ha hecho todo lo que debía hacerse, pero ha topado con un problema planetario que sufren también en Europa: hay mucha demanda de insumos y poca oferta”, comentó en una entrevista con este diario publicada en febrero pasado. El cruce de declaraciones de esta semana se ha producido en uno de los peores momentos de la pandemia para Argentina, que ha visto subir los contagios a un promedio de 20.000 casos oficiales por día, con una disponibilidad reducida de vacunas.

Sigman, incluso, aseguró que muchas personas le han preguntado por qué sus empresas no envasan las vacunas directamente en Argentina. “Como señalé, mAbxience no es la propietaria del principio activo, solo lo fabrica, de modo que no puede disponer del mismo como si le perteneciera”, escribió el empresario, en lo que se lee entrelíneas como un dardo a la fundación del magnate mexicano Carlos Slim, que negoció directamente el acuerdo con AstraZeneca y aparentemente estableció que fuera un socio de su país el que se encargara de llenar los viales.

Liomont defiende que la tarea no es sencilla. “La transferencia de tecnología de una vacuna es un proceso riguroso que puede tomar hasta tres años”, señala el laboratorio y detalla que fue recién en marzo pasado cuando por fin recibió la licencia y el premiso de manufactura. “En el caso de la vacuna contra la covid-19, se ha logrado llevar a cabo la transferencia de tecnología en un tiempo récord”, asegura Liomont, que se había abstenido de hacer comentarios durante semanas.

Tras la información que adelantó EL PAÍS a finales de febrero, el Gobierno mexicano anunció que ya se contaba con los insumos necesarios y que los primeros lotes ya estaban bajo revisión del ente regulatorio para empezar a distribuirse. “Respecto al proceso de AstraZeneca, nos han confirmado que en abril van a entregar”, dijo a finales de marzo Marcelo Ebrard, el titular mexicano de Exteriores. “Eso es una buena noticia”, agregó Ebrard, “porque juega un rol importante esa vacuna en la estrategia que se diseñó por parte de México”.

El plazo se había calculado a partir de que el envasado, como informaron las autoridades, empezó en marzo y después inició un periodo de pruebas y certificaciones para garantizar los estándares de producción de la vacuna con una duración prevista de cuatro semanas. Ahora, en la prórroga de los tiempos que había marcado AstraZeneca, la Secretaría de Relaciones Exteriores, encargada de las negociaciones de México con los laboratorios para la adquisición de vacunas, ha decidido no pronunciarse sobre las demoras en el proceso de envasado.

Una fuente gubernamental, sin embargo, señala que la perspectiva de la Cancillería mexicana es que es AstraZeneca la que debe responder por los retrasos. Es la misma posición que tiene el equipo de comunicación de Slim. “La Fundación Carlos Slim en realidad está ajena al proceso de producción de la vacuna”, respondió una portavoz. “La farmacéutica AstraZeneca es quien lleva todo el control y quien cuenta con la información”, agregó.

AstraZeneca ha optado por el silencio. Un portavoz ha dicho que la compañía sueco-británica “no va a dar ninguna entrevista ni hacer ningún comentario” sobre las demoras en México y ha dicho que no puede dar ninguna declaración acerca del acuerdo de distribución para Latinoamérica que se firmó en agosto pasado.

Hasta ahora hay al menos 18 millones de vacunas almacenadas en México que llegaron en granel desde Argentina, según el seguimiento de embarques del que ha dado cuenta el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Sigman dijo hace un par de meses que en el pico de la producción se tenía pensado mandar hasta 25 millones de dosis por mes. De momento, ninguna dosis de la “vacuna latinoamericana” se ha podido aplicar en América Latina.

El acuerdo es capital para México, que tiene contempladas más de 77 millones de dosis de AstraZeneca de producción local y que había hecho del acuerdo con Argentina uno de los ejes diplomáticos para fortalecer su presencia en la región. Alberto Fernández, el presidente argentino, refrendó la alianza con López Obrador al visitar la planta de Liomont en febrero pasado durante su estancia en el país norteamericano.

Las autoridades, que iniciaron la vacunación masiva en mayores de 60 años con la vacuna británica, tuvieron que tocar la puerta de la Casa Blanca para que llegara un préstamo de 2,7 millones de dosis hace tres semanas, con la prioridad de que se utilizaran para la segunda aplicación de quienes ya la habían recibido. Sigman ha insinuado la opción de EE UU para acelerar la distribución de AstraZeneca en la región. “Una vez envasado en México (y ahora, de manera provisoria, también en Estados Unidos), este principio activo volverá en forma de vacuna exclusivamente a los países de América Latina”, aseguró. Ni AstraZeneca ni Liomont ni el Gobierno mexicano han confirmado esa posibilidad.

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