Cómo cuidar los ojos de los niños en una nueva normalidad llena de pantallas

Un 34% de los menores tiene problemas visuales y el abuso de dispositivos digitales en tiempos de pandemia, va rápidamente engrosando esta cifra

Contrario a todo pronóstico, ya llevamos casi un mes de curso escolar. En un año en el que nos vamos enterando sobre la marcha cada paso que hemos de dar a continuación, las clases han arrancado de manera presencial o alternándose con las online. O, en algunos casos, se imparten totalmente en remoto. Hasta nuevo aviso... Cualquiera sea el caso, no podremos negar que la escuela está siendo más digital que nunca. Y lo que nos queda. El aula llega a casa a través de plataformas y clases online, tablets, ordenadores y móviles. Y todo este impacto recae también sobre los ojos de nuestros pequeños. Por eso, el Consejo General de Colegios de Ópticos- Optometristas (CGCOO) recordaba en el Día Mundial de la Visión, celebrado este pasado jueves, la suma importancia de las revisiones periódicas.

En el caso de los niños, una detección temprana de cualquier alteración relacionada con el desarrollo visual es más fácil de prevenir, corregir o rehabilitar. “Al comenzar el curso, la exigencia visual es mayor y es conveniente saber si su sistema ocular está preparado para afrontar las horas de trabajo a corta distancia sin problemas”, señala Victoria de Juan Herráez, optometrista del Hospital Universitario Ramón y Cajal y portavoz del CGCOO. Esta es la razón por la que un examen visual no solo es recomendable en estos tiempos sino que se hace imprescindible, y mucho mejor ahora, que acaban de empezar.

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Los problemas visuales en tiempos de pandemia

A finales del año pasado, un estudio del CGCOO desveló que el 34% de la población infantil tenía problemas de visión. Y la pandemia no ha hecho más que agravar la situación. De hecho, según una posterior investigación de la asociación Visión y Vida, indicaba que el 57% de la población empeoró su visión durante el confinamiento. En los niños en particular, se ha deteriorado tanto la visión próxima, como la lejana y la binocular. El encierro en casa, la falta de luz natural, el sedentarismo y el uso excesivo (muy excesivo) de pantallas han provocado y están provocando que aumenten las afecciones oculares, muchas de ellas, incluso, sin que los padres sean conscientes.

Entre los problemas visuales más comunes de los pequeños, destacan los errores de refracción (miopía, hipermetropía y astigmatismo), que son trastornos oculares, en los que el ojo no puede enfocar claramente las imágenes, por lo que los niños ven todo borroso. La miopía es una de las alteraciones más comunes. Corresponde a la dificultad de ver objetos lejanos. Los expertos sostienen que se debe a un uso prolongado de la visión cercana, por lo que, no es de extrañar, que la tecnología ha tenido algo que ver. Una encuesta del Colegio Oficial de Ópticos y Optometristas de Cataluña (COOOC), realizado en toda España, concluye que cerca del 30% de los niños menores de 8 años usa el móvil todos los días, lo que hace que su graduación en miopía se haya incrementado en 1,75 dioptrías en los cinco últimos años, esto es ocho décimas más que las personas de entre 17 y 27 años.

En condiciones normales, también son afecciones habituales el ojo vago, el estrabismo, el ojo rojo y la conjuntivitis, de la que se está estudiando cierta relación con la covid-19. Si bien algunas investigaciones sugieren que el virus puede infectar la conjuntiva, no debemos obsesionarnos: “se sabe que un pequeño porcentaje de pacientes de la enfermedad del coronavirus presenta conjuntivitis, porque el virus también está en la lágrima, pero no significa que todas las conjuntivitis sean provocadas por ella”.

Muchas horas frente a las pantallas

Pero, sin duda, el problema más notorio en tiempos de covid-19 y que se ha puesto de manifiesto en un trabajo de Qustodio, la plataforma de seguridad y bienestar digital para las familias, es que los niños dedican más del 50% de su tiempo a los dispositivos digitales. Y tantas horas frente a estos, pese a que cada vez la tecnología innova para que las pantallas y sus emisiones sean menos dañinas, pueden impactar en el desarrollo neurocognitivo, el aprendizaje, el bienestar y, cómo no, la vista de nuestros hijos. “Principalmente, fatiga visual y cansancio. En algunos casos, si no se descansa lo suficiente y no se siguen unas reglas de ergonomía visual, pueden provocar sequedad ocular, aunque no es tan frecuente en niños como en adultos. Actualmente, se está estudiando la relación entre el número de horas con dispositivos digitales y el aumento de la miopía en niños”, señala la optometrista.

Una de las tantas causas de fracaso escolar

El 80% del desarrollo socio-educativo recibido durante los primeros 12 años de vida se obtiene a través de la vista, lo que la convierte en uno de los sentidos clave del aprendizaje de los niños. Si un niño no ve bien, es posible que le sea más difícil atender en clase, sea esta presencial o en línea, leer e incluso puede ser, aunque no la única, una de las causas del fracaso escolar. “Según datos de la Academia Americana de Oftalmología, el 20% de los niños tiene un problema refractivo y sin duda puede afectar al rendimiento escolar, si no se corrige. Además, según datos del sector, se ha encontrado que entre el 15% y el 30% del fracaso escolar podría estar relacionado con problemas visuales”.

A veces, es difícil detectar una afección visual

Las revisiones en los más pequeños suele realizarlas el pediatra, quien deriva al especialista si sospecha que hay algún problema. “Por regla general, sería conveniente que los niños se revisaran al menos una vez entre los 3 y 5 años, y a partir de ese momento, anualmente o cada dos años”, propone la experta. “En general, los menores de 3 años no suelen quejarse, y son los padres o profesores quienes notan que se frota mucho los ojos o que los entrecierra para mirar un texto o mirar algo de lejos. A partir de esa edad, se suelen quejar de mala visión al mirar la pizarra, que el texto se pone borroso si llevan un rato leyendo o que les duele la cabeza”, explica. Por tanto, si nuestro pequeño guiña un ojo cuando se fija en algo de lejos, se acerca mucho al libro o la pantalla, ladea la cabeza, desvía un ojo cuando lee o mira la televisión, se frota los párpados con frecuencia y acusa cansancio visual o dolor de cabeza cada vez que asiste a su aula on y off-line, podemos sospechar que existe algún problema visual.

Consejos para una buena salud visual

  • Revisión. Sobre todo en esta época tan especial en la que vivimos, los especialistas insisten en la importancia de la revisión visual completa, al menos una vez al año, para detectar alteraciones oculares que puedan influir en el aprendizaje y bienestar del niño.
  • Actividad física. Evitar el sedentarismo y moverse todos los días, asistiendo a los deportes o actividades que más les gusten y, si es posible, en zonas exteriores; además de disfrutar del aire libre, permitirá que el niño ejercite el ojo en distancias lejanas.
  • Ventilación y luz. Ventilar constantemente las habitaciones es una tarea de obligado cumplimiento hoy por hoy, además de “que siempre que se pueda, contar con luz natural”, como sostiene De Juan Herráez. La falta de luminosidad puede forzar al ojo, generando un cansancio y estrés visuales que pueden derivar en errores refractarios.
  • Limitar las pantallas: 20/20/20. Por descontado, pero sobre todo, el número de horas que pasan los niños frente a ellas. Un reciente estudio de Multiópticas indica que uno de cada tres chicos de 12 a 17 años pasa más de cuatro horas mirando pantallas, siendo los 9 años la edad a la que manejan a la perfección los dispositivos. Y para reducir su uso, la optometrista sostiene que “las recomendaciones que suelen darse son muy sencillas: intentar limitar el número de horas que pasen con pantallas (fuera de las obligatorias por el colegio) y hacer descansos frecuentes. Por eso, se sigue la regla del 20/20/20, que trata de mirar a 20 pies de distancia (6 m), cada 20 minutos durante 20 segundos”, dice la portavoz del CGCOO. “Por otro lado -añade-, es importante mantener el monitor del ordenador a unos 60 cm de distancia y ligeramente por debajo del nivel de los ojos (ergonomía visual). Esto es aún más importante en los niños, ya que por su estatura pueden encontrar la pantalla demasiado alta”. Por su parte, los expertos de Qustodio han elaborado unas recomendaciones del tiempo que deben pasar los niños delante de las pantallas, que se resumen en que de 0 a 2 años, conviene evitar la exposición; de 2 a 5, como máximo una hora al día; y para más de 5 años, limitar el uso en función de nivel de madurez mental y la resiliencia digital del niño. De todas formas, a todas las edades se aconseja proteger la salud ocular desconectando todos los dispositivos al menos una hora antes de acostarse.

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