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Una explosión en una fábrica de fuegos artificiales en China deja al menos 21 muertos

El accidente se produjo el lunes por la tarde y las labores de rescate siguen activas

Los equipos de rescate trabajan en la fábrica de fuegos artificiales Huasheng tras la explosión. Fotografía difundida por la agencia Xinhua, tomada desde un dron en las primeras horas de este martes.Chen Sihan (AP)

Una explosión en una fábrica de fuegos artificiales en la provincia china de Hunan, en el sur del país, ha provocado al menos 21 muertos y 61 heridos, según el último balance difundido este martes por la agencia estatal de noticias Xinhua. El accidente se produjo el lunes por la tarde en un taller de la empresa de fabricación y exhibición de fuegos artificiales Huasheng, situada en el condado de Liuyang, considerado el corazón de la industria pirotécnica de China. El gigante asiático exportó el año pasado fuegos artificiales por valor de unos 990 millones de euros, según datos del Observatorio de Complejidad Económica citados por Reuters.

El estallido se registró a las 16.43 (hora local, seis horas menos en España peninsular) del lunes, aunque la noticia no trascendió hasta la noche. Las primeras informaciones oficiales hablaban de tres muertos y 25 heridos, pero, tras completar una primera ronda de búsqueda a primera hora del martes, las autoridades han elevado el balance. La televisión estatal, CCTV, informa de que los heridos han sido trasladados a dos hospitales para recibir tratamiento de urgencia. El de mayor edad tiene 68 años y los más jóvenes están en la veintena. La mayoría presenta lesiones óseas, según la cadena pública.

Los equipos de rescate continúan inspeccionando el recinto a mediodía de este martes, en una operación especialmente delicada por el riesgo de nuevas explosiones. Las autoridades han delimitado un área de control de tres kilómetros alrededor del complejo, después de detectar dos almacenes de pólvora negra que se consideran de alto riesgo.

Xinhua informa de que la policía ha adoptado “medidas de control” contra el responsable de la empresa implicada, una fórmula que en el lenguaje de la prensa estatal suele indicar que la persona se encuentra bajo custodia o sometida a restricciones mientras avanza la investigación. La agencia de noticias añade que las pesquisas sobre las causas del accidente y las labores de gestión posterior siguen en marcha.

El gobierno provincial de Hunan activó el plan de emergencia poco después de que se produjese la detonación, según los medios oficiales. Xinhua recoge que cinco equipos de rescate, con 482 efectivos, fueron movilizados para localizar supervivientes, evacuar a la población de las zonas de riesgo y contener los riesgos de una nueva detonación dentro de la fábrica. El Ministerio de Gestión de Emergencias también ha enviado expertos para dirigir las labores sobre el terreno, y se han desplegado tres robots para rastrear el recinto junto a los equipos humanos.

Las imágenes difundidas por medios estatales muestran edificios dañados e instalaciones humeantes, y a los equipos de emergencia trabajando durante la madrugada.

“Oí un estruendo, salí corriendo y vi una nube en forma de hongo. Cuando se produjo la explosión la casa temblaba. Los cristales de las puertas y las ventanas de la planta baja se hicieron añicos”, ha relatado a Chinanews una vecina de la aldea de Binghe que pidió no ser identificada, según ese medio. Su marido trabajaba en la empresa siniestrada como transportista. “Tuve que llamarle cuatro veces hasta que contestó. Medio aturdido, me dijo que la fábrica había explotado”, recoge Chinanews. De acuerdo con su testimonio, su esposo, que ahora se encuentra hospitalizado, logró salir arrastrándose. Tiene heridas en la espalda, la cabeza, los brazos y la cara.

Aunque la causa de la explosión aún no se ha determinado, el caso ha escalado rápidamente hasta el máximo nivel político. El presidente chino, Xi Jinping, ha ordenado acelerar la búsqueda de desaparecidos, atender a los heridos, esclarecer lo ocurrido y ha exigido “una estricta rendición de cuentas”.

La tragedia reabre un viejo debate en el gigante asiático: la tensión entre una industria tradicional, lucrativa y estrechamente ligada a la identidad local, y los persistentes problemas de seguridad en la producción de material explosivo. El medio económico Caixin recuerda que la empresa implicada ya había sido sancionada este año por deficiencias de seguridad. Según registros públicos citados por los medios chinos, la compañía fue multada en febrero con 15.000 yuanes (unos 1.800 euros) por irregularidades relacionadas con el almacenamiento de sustancias químicas incompatibles.

Liuyang, un condado administrado por la ciudad de Changsha, la capital provincial, es conocido por la producción de fuegos artificiales y petardos. Un reportaje del Diario del Pueblo publicado el año pasado afirmaba que Liuyang albergaba 431 empresas de producción de fuegos artificiales y petardos, que la industria local alcanzó en 2024 un valor de producción de 50.220 millones de yuanes (unos 6.100 millones de euros) y que representaba alrededor del 60% del mercado nacional y cerca del 70% de las exportaciones chinas del sector. La localidad ya había sido escenario de accidentes graves. En diciembre de 2019, otra explosión en una fábrica similar causó 13 muertos y 13 heridos. Las autoridades locales informaron inicialmente de siete fallecidos y el causo derivó en sanciones y medidas disciplinarias contra 29 funcionarios por ocultación de víctimas y deficiencias de supervisión, además de medidas penales contra los responsables de la firma.

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