Israel intercepta a más de 20 barcos de la Flotilla que viajaba a Gaza con una treintena de españoles a bordo
La nueva misión humanitaria con ayuda para la Franja, navegaba frente a la costa de Grecia, a más de 1.000 kilómetros de su destino. Exteriores ha convocado a la representante de la diplomacia israelí en España


La Global Sumud Flotilla, que zarpó de Sicilia el pasado domingo con destino a la franja de Gaza, ha sido interceptada de forma parcial por la Armada de Israel en aguas internacionales, a unos 1.000 kilómetros de su destino. Al menos 22 embarcaciones del convoy —incluida la nave nodriza SAF SAF— han sido abordadas mientras navegaban frente a la costa de Grecia. Registros de seguimiento y comunicaciones de la propia organización indican que los sistemas de comunicación y canales de emergencia fueron intervenidos antes del abordaje. La flotilla llegó a emitir alertas SOS e incluso a transmitir imágenes en directo del momento en que los soldados subían a las cubiertas.
Según ha confirmado el Ministerio de Exteriores israelí, son 175 los activistas detenidos durante la operación. La organización sostiene que una treintena son españoles, seis argentinos, tres brasileños, una chilena, dos colombianos, una mexicana y dos uruguayos. En paralelo, el buque de rescate Artic Sunrise de la ONG Greenpeace ha iniciado la búsqueda de embarcaciones a la deriva y ha localizado al menos cinco naves sin tripulación. La organización advierte además de indicios que apuntan a que parte de los activistas podrían estar retenidos en un carguero, junto a una nave militar israelí, ambos a la espera fuera de aguas territoriales griegas.
Otras 32 embarcaciones que acompañaban la flotilla continuaron su ruta hacia Grecia y han logrado ya entrar en aguas territoriales de este país. Las autoridades helenas habían informado previamente de que estaban en alerta ante la llegada de los buques.
La encargada de negocios de la Embajada de Israel en España, Dana Erlich, ha sido convocada urgentemente por el Ministerio de Asuntos Exteriores, para trasladarle la más enérgica condena por la detención de la flotilla que pretendía llevar ayuda humanitaria a Gaza en aguas internacionales cerca de las costas de Grecia, según han indicado fuentes diplomáticas, e informa Miguel González. La Embajada y el Consulado de España en Israel, así como los de la zona y la Unidad de Emergencia Consular, están plenamente operativos y en contacto con los organizadores de la flotilla; mientras que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, está en comunicación con sus homólogos de los países que tienen también nacionales en la flotilla, según las mismas fuentes.
El incidente ocurrió cuando el convoy navegaba para desviar la trayectoria de un carguero vinculado a Israel y supone una potencial vulneración del derecho internacional marítimo y de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), que limita las facultades de interdicción en aguas internacionales salvo en casos específicos como la piratería o con el consentimiento del Estado de bandera.
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores de Turquía ha acusado a Israel de “piratería” y de violar las leyes internacionales y de navegación por asaltar a parte de los barcos que componen la Global Sumud Flotilla en aguas internacionales, informa Andrés Mourenza desde Estambul. El Ministerio turco también ha pedido a toda la comunidad internacional adoptar una “postura común” frente a esta acción israelí. Hakan Fidan, jefe de la diplomacia turca, ha mantenido en la mañana de este jueves una conversación telefónica con su homólogo español, José Manuel Albares, para tratar el incidente, según informó el portavoz ministerial en la red social X.
En Barcelona, ciudad de la que zarpó la misión humanitaria, cuatro partidos con representación en el Ayuntamiento (Junts, PSC, Barcelona en comú y ERC) han consensuado y aprobado una declaración institucional que condena la interceptación de los barcos y pide a la Generalitat, Gobierno y Unión Europea que “tomen medidas para garantizar la puesta en libertad a las personas detenidas y protejan a las personas y embarcaciones de la misión humanitaria que no han sido capturadas”.
La marina de Israel, autoidentificada en un mensaje de radio, se había aproximado el miércoles a varios barcos de la flotilla en aguas internacionales frente a la costa de Grecia, en un momento en que se dirigía a intentar desviar el paso de un carguero con destino a Israel. Los sistemas de comunicación entre las naves y los canales de emergencia fueron intervenidos. La flotilla, que en un principio creyó que se trataba de una intervención completa, pidió a sus participantes que se prepararan para ser abordados por soldados.

A los botes se acercaron lanchas militares, autoidentificadas como “Israel”, apuntando armas con láser y ordenando a los participantes arrodillarse desde fuera de las embarcaciones. Debido a que las comunicaciones estaban bloqueadas, solo los barcos de mayor tamaño que acompañaban a la flotilla —entre ellos los de las ONG Open Arms y Greenpeace— recibieron un mensaje por radio de una de las naves militares israelíes que les ordenaba no continuar hacia Gaza. Cualquier intento de llevar ayuda a la Franja “iba en contra del derecho internacional” y debía dirigirse al puerto israelí de Ashdod, aseguró la Armada israelí en el mensaje. En caso de continuar, el ejército israelí interceptaría de manera íntegra a la flotilla.
La flotilla había zarpado sin prever escalas terrestres —salvo el fondeo frente a Creta que fue interrumpido por el desvío hacia otra localización en Grecia. En el camino, la flotilla planeaba combinar su objetivo de llegar a la Franja con acciones de presión en aguas internacionales, como el intento de desvío de cargueros vinculados a Israel. A la flotilla que ha salido de España —41 embarcaciones, junto a las de Open Arms y Greenpeace— se le había sumado una veintena de barcos de la flotilla italiana, entre ellos nueve facilitados por la delegación Sumud Nusantara de Malasia-Indonesia. Se prevé que se incorporen una decena más frente a Turquía. De llegar a Gaza, sería el mayor intento hasta la fecha de romper el bloqueo a la Franja.
La relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, había pedido revisar la estrategia del movimiento tras los últimos intentos fallidos. El pasado 22 de abril, había cuestionado la eficacia de intentar llegar a Palestina debido a la alta probabilidad de interceptación por parte de Israel, sin impacto directo sobre la infraestructura material del conflicto: “Tenemos una oportunidad de reflexionar sobre lo que no ha funcionado. La performance sola no basta”, dijo en una asamblea interparlamentaria organizada por la flotilla en Bruselas, donde también había parlamentarios de otros continentes.
Albanese abogó por operaciones coordinadas dirigidas a cadenas logísticas, puertos y suministros. En la misma asamblea, cientos de parlamentarios firmaron una declaración que reafirma el derecho del pueblo palestino a acceder libremente a sus aguas y territorio, incluida la entrada de ayuda por vías internacionales.
“Siempre decimos que las estrategias son diversas; las personas pueden dar prioridad a una acción u otra. Si quieren bloquear puertos, que lo hagan”, ha respondido antes de la interceptación Saif Abukeshek, miembro del comité de dirección de la Global Sumud Flotilla.

La flotilla se había puesto como objetivo la naviera israelí ZIM, empresa que está estrechamente ligada a la historia de Israel y a la consolidación del Estado. Durante los primeros años fue la encargada de transportar a miles de migrantes judíos y fue una de las principales proveedoras marítimas durante la guerra árabe-israelí. ZIM mantiene acuerdos con el Ministerio de Defensa para transportar carga militar y parte del material bélico procedente de Estados Unidos.
Antes de que se acercara la Armada israelí, algunos participantes —capitanes y tripulación— habían renunciado a la flotilla por la falta de transparencia en materia de seguridad. La dirección se había comprometido a compartir periódicamente informes, pero estos se han transmitido solo de forma oral. “Estamos arreglando los barcos y solo nos llaman para reuniones para gritar ‘Free Palestine’. Yo sé por qué estamos acá, y es para llegar a Gaza, pero muchos queremos más claridad sobre la información de seguridad”, ha explicado un capitán que, por normas internas, debe permanecer en el anonimato.
“Los riesgos no dependen de nosotros; hay riesgo de drones, de interceptación, de agresión de los soldados; dependen de cómo actúa Israel”, ha respondido Abukeshek, quien ha añadido que la seguridad de la flotilla depende en gran medida del acompañamiento mediático, estatal y de la sociedad civil.
Un borrador de uno de los primeros informes de seguridad, filtrado por la delegación estadounidense, advierte de que una posible escalada con Irán podría endurecer la respuesta israelí en caso de interceptación. El documento señala además que la menor implicación de fuerzas europeas en la zona ha reducido las posibilidades de supervisión o acompañamiento internacional, como en misiones anteriores.
Israel ha mantenido el bloqueo sobre Gaza durante casi dos décadas y, pese a la existencia de un supuesto alto el fuego, el ejército israelí ha matado a 800 personas en la Franja, según el último informe de Naciones Unidas sobre Palestina. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se reunió con su ministro de Defensa, Israel Katz, el pasado miércoles para abordar lo que este último ha calificado como “la flotilla de Hamás” y ha prohibido la entrada de ayuda civil desde el exterior. “No son bienvenidos”, ha afirmado.
“Es una política de hambre planificada; la ayuda que Israel reparte lo hace bajo condiciones y es casi inexistente”, ha señalado, antes de la captura por Israel, la parlamentaria de Buenos Aires Cele Fierro, que estaba a bordo de una de las embarcaciones.


























































