Rescates

Rescatados 11 mineros atrapados durante dos semanas en una mina en el este de China

Al menos uno de los trabajadores se encuentra en un estado “extremadamente débil”, según las autoridades

Trabajadores de los equipos de rescate ayudan a salir a uno de los mineros atrapados.CHEN HAO/XINHUA / EFE | VÍDEO: REUTERS

La historia que ha tenido esta semana en vilo a China ha cerrado su primer capítulo con un final casi completamente feliz. Después de dos semanas sepultados a casi 600 metros bajo tierra tras una explosión en la mina de oro en la que trabajaban, 11 mineros han podido ser rescatados. Al menos uno de ellos en estado “extremadamente débil”, pero los 11 vivos. Una enorme recompensa para lo que han sido unos agotadores trabajos de rescate que habían encontrado continuas complicaciones.

Sigue ahora la búsqueda contrarreloj de otros 10 desaparecidos en ese complejo en construcción en la provincia de Shandong, en el este del país. El último del grupo de 22 atrapados falleció el miércoles pasado como consecuencia de las graves heridas en la cabeza que había sufrido a causa de la explosión.

Las imágenes transmitidas en directo por la cadena de televisión estatal CCTV —y seguidas en Weibo, el Twitter chino, por centenares de millones de personas— mostraron cómo los equipos de rescate extraían a los trabajadores, individualmente o en grupos de dos o tres, con los ojos tapados para evitar la luz del sol después de tanto tiempo bajo tierra. Inmediatamente, quedaban cubiertos por gruesos abrigos militares y eran llevados en volandas —algunos aún en pie, otros en parihuelas— a las ambulancias que les esperaban para transportarles de inmediato al hospital.

Hasta ahora se había temido que los equipos de rescate aún necesitaran dos semanas más para poder acceder a las galerías donde se encontraban los mineros que habían conseguido establecer contacto con la superficie: un grupo de 11 —10 rescatados hoy más el fallecido el sábado— y otro superviviente solitario, el que se encuentra en situación más débil.

El rescate se hizo repentinamente posible por la caída súbita al fondo del pozo de unas grandes rocas que habían bloqueado el acceso a la mina. Despejado ese hueco, los equipos de rescate pudieron descender en cuestión de horas al lugar donde se encontraban los trabajadores atrapados.

La odisea de los 22 comenzó el día 10, cuando por causas que aún se desconocen se registró una explosión en la mina, que se encontraba aún en construcción. El ascensor para el transporte de los mineros a la superficie quedó dañado, y el conducto de ventilación bloqueado por la deflagración. La empresa propietaria tardó 30 horas en alertar del accidente, lo que hizo perder un tiempo precioso para activar el rescate. Las autoridades de Yantai, la localidad cercana a la mina, han abierto una investigación sobre el incidente.

Los trabajos de rescate sufrieron continuas complicaciones por la estructura geológica del subsuelo, formado por capas de roca especialmente dura, como el granito. Varios intentos de horadar túneles que permitieran acceder a los atrapados tuvieron que abandonarse. Sí se pudo perforar un conducto más estrecho a través del cual se introdujo un cable metálico que se convirtió en la línea de vida de los mineros sepultados: a través de él los equipos de rescate pudieron enviarles a partir del día 17 —cuando los trabajadores ya llevaban una semana atrapados— alimentos, agua, teléfonos para comunicarse y medicinas. Ellos, a su vez, enviaron una nota manuscrita a la superficie en la que detallaron su número y situación. “¡Esperamos que no cesen los trabajos de rescate! ¡Tenemos esperanza!”, escribieron. Más tarde, a través de otros conductos perforados en la roca, se les hicieron llegar ropa y otros suministros.

El sector minero de China es uno de los más peligrosos del mundo. Solo el año pasado, 573 personas fallecieron en accidentes en sus pozos, según las cifras de la Administración Nacional para la Seguridad Minera. Aunque en los últimos años la tendencia ha ido a la mejora, a medida que se han endurecido los controles sobre las medidas de seguridad: los números del año pasado representan una caída del 22% con respecto al año anterior. Por primera vez desde 1949, no se registraron explosiones de gas de importancia en las minas de carbón del país, según la agencia Xinhua.

Pero los incidentes continúan, en especial en las minas de carbón, vitales para el país: este mineral representa la principal fuente de la energía que consume China. En diciembre pasado, 23 personas murieron en un pozo en Chongqing.

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