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Un profesor contra el veterano Erdogan

El candidato centroizquierdista Muharrem Ince planta cara al presidente turco y podría forzar una segunda vuelta en las presidenciales del domingo

Muharrem Ince, opositor a Erdogan habla después de votar en Ankara (Turquía) en 24 de junio de 2018.
Muharrem Ince, opositor a Erdogan habla después de votar en Ankara (Turquía) en 24 de junio de 2018. AP

Cansado de perder elección tras elección con un candidato tranquilo y honesto pero sin carisma, el Partido Republicano del Pueblo (CHP) ha decidido jugar con las mismas armas que el presidente Erdogan y ha designado como candidato a la presidencia a Muharrem Ince, un elocuente diputado de tendencia populista que ha subido como la espuma en las encuestas, convirtiéndose en la esperanza de la oposición para desbancar al veterano mandatario islamista.

Hijo de un camionero, Ince (Yalova, 1964) impartió clases de Física en institutos de su localidad natal y ejerció de portavoz del equipo de fútbol local y de presidente provincial de la Asociación de Pensamiento Atatürkista. Desde que obtuvo su escaño de diputado en 2002, no lo ha perdido y en el Parlamento se ha distinguido como uno de los más fieros azotes del Gobierno.

En sus actos de campaña canta y baila danzas folclóricas. Conduce tractores y monta en bicicleta. Se interesa por los cultivos y él mismo poda los frutales si hace falta, con tal de demostrar que es un “hombre del pueblo”.

Pero, sobre todo, lo que ha encandilado a sus seguidores ha sido su lenguaje directo, sus mordaces críticas y sus rápidas respuestas a las interpelaciones de su adversario. Sobre el escenario, se muestra a veces como un carismático orador, otras como el profesor que es: extiende mapas o proyecta vídeos y explica a sus alumnos-seguidores el porqué de problemas como la inflación o el precio del petróleo. Tanto que ha puesto a Erdogan a la defensiva por primera vez desde que accedió al poder. “Es un hombre cansado y se encuentra solo, ha aparcado sus sueños”, dijo Ince del presidente en uno de sus últimos mítines, que congregó cerca de medio millón de personas en Esmirna y en el que prometió que su gobierno se articulará sobre tres ejes: paz, crecimiento económico y reparto equitativo. “Si gano yo, no habrá perdedores. Ni siquiera Erdogan perderá. Porque la inflación se reducirá, aumentará la renta nacional e incluso la pensión del expresidente”.

Según la empresa demoscópica SONAR, Ince se ha convertido así en el líder más valorado del centroizquierda desde la década de 1970, cuando el primer ministro Bülent Ecevit llevó a la socialdemocracia turca a las más altas cotas de apoyo que ha conocido nunca: 41,4 % de los votos. No en vano, durante la campaña, las búsquedas de información sobre Ince en Google desde Turquía han superado aquellas sobre Erdogan. “Ince ha aportado un aire nuevo. La gente se quejaba de que había falta de alternativa política y ahora con Ince tiene esperanza”, explica a EL PAÍS su compañero de bancada, Özcan Purçu: “Incluso votantes de otros partidos me dicen que les encanta Ince, por cómo responde a Erdogan. Al ciudadano turco le gusta este tipo de candidatos, que grita, que responde. Tayyip Erdogan también lo hizo en su momento, ahora es el turno de Ince”.

Una muestra de que el bando gobernante teme el poder aglutinador del candidato opositor son los ataques que ha recibido: se han creado fotomontajes de él bailando dentro de una mezquita e incluso se ha rescatado un viejo libro de poemas del diputado del CHP tildado de “erótico” por los islamistas porque en él aparecen palabras como “tetas” y “masturbación”. La respuesta de Ince a este último ataque ha sido instar a Erdogan a que pregunte por los juguetes sexuales que su yerno y ministro de Energía, Berat Albayrak, pidió por Internet según unos correos electrónicos hackeados y filtrados a la prensa.

La candidata silenciada

“Hermana Meral, ¡sálvanos!”. La pintada luce en la pared de una chabola a punto de ser engullida por la desaforada construcción de nueva vivienda y rascacielos en el barrio de Bomonti. La hermana Meral es la candidata Meral Aksener, del derechista Partido Bueno (IYI Parti) y otra de las contrincantes que ha plantado cara a Erdogan en estos comicios.

Pese a que las mujeres están infrarrepresentadas en la escena pública de Turquía, el país euroasiático puede enorgullecerse de haber sido uno de los primeros del mundo en contar con una jefa de Gobierno: Tansu Çiller (1993-1996). En su mismo partido, el centroderechista DYP, militaba Aksener, que logró otro hito: fue la primera mujer en ocupar la cartera de Interior (1996-1997). Y aunque para muchos turcos esa es una época que mejor olvidar, por la rampante corrupción, la guerra sucia y la inestabilidad política, Aksener se demostró como una dirigente a la que no le temblaba la mano si había que despedir a un jefe de policía o hacer frente a las veleidades golpistas de los militares.

“Se la ve como una mujer con autoridad y por eso de la compara con la dama de hierro (Margaret Thatcher). Pero al mismo tiempo presenta un rostro humano y la gente confía en ella porque transmite sinceridad. Por eso le llaman hermana Meral o madre Meral”, describe Gökmen Özdal, jefe provincial del IYI, en entrevista con EL PAÍS.

Tras su paso por el Gobierno, Aksener hizo carrera como diputada en el partido ultranacionalista MHP hasta que hace dos años encabezó una rebelión contra su líder en protesta por su acercamiento a Erdogan. Fue expulsada de la formación, pero creó un nuevo partido que llegó a obtener más del 20 % de apoyo en algunas encuestas. Un parte importante de sus propuestas electorales se centran en el apoyo a las mujeres para que puedan incorporarse al mundo laboral y al inicio de la campaña partía como favorita para pasar a una segunda ronda (entre los más jóvenes su intención de voto superaba el 50 %). Pero ha sido prácticamente silenciada por los medios de comunicación, sabedores que podía arrebatar apoyo a Erdogan. El ascenso de Ince ha hecho el resto y las encuestas la sitúan ya muy lejos de la cabeza.

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