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Giorgio Jackson: “Espero que no salga electo Sebastián Piñera”

El exlíder estudiantil y una de las figuras de la coalición de izquierda señala que un apoyo decidido a Guillier en segunda vuelta “podría haberse visto como un gesto forzado y cínico”

El diputado chileno Giorgio Jackson.
El diputado chileno Giorgio Jackson.

Fue uno de los principales líderes de la revolución estudiantil de 2011 y ahora, como diputado, una de las principales figuras del Frente Amplio. El ingeniero Giorgio Jackson (Viña del Mar, 1987) lidera el partido Revolución Democrática, que logró elegir a 10 los 20 diputados que alcanzó finalmente la coalición de izquierda en las parlamentarias del 19 de noviembre pasado. Con 30 años y reelecto en el Parlamento con la mayor votación a nivel nacional, es el tercer político mejor valorado por la ciudadanía de acuerdo con la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), en una lista que encabezan los dos candidatos presidenciales, el derechista Sebastián Piñera y el oficialista de centroizquierda Alejandro Guillier.

Pregunta. ¿Por qué el Frente Amplio decidió no apoyar explícitamente a Guillier en la segunda vuelta del 17 de diciembre próximo?

Respuesta. En el Frente Amplio confluyen distintas sensibilidades de proyectos políticos —algunos históricos y otros que nacen al alero del movimiento estudiantil de 2011 con distintos niveles de desconfianza hacia lo que fue el proyecto histórico de la Concertación [de centroizquierda] y del proceso de la transición. Si bien nosotros no queremos que salga Piñera y que indirectamente preferimos ser oposición a Guillier que a la derecha, entendemos que la lógica de las confianzas que hemos generado con nuestro electorado están recién constituyéndose. Por lo tanto, una acción más decidida podría haberse visto como algo forzado y cínico. Como algo que, primero, no se traspase en votación y, segundo, que podría hipotecar el proyecto futuro del Frente Amplio.

P. Guillier los criticó por la ambigüedad y señaló: "Uno espera que en política la gente tenga decisiones definidas".

R. Nosotros esperamos lo mismo de las propuestas que se le hagan a Chile en esta segunda vuelta.

P. ¿No le temen a que se les culpe de un eventual triunfo de la derecha? ¿No se sentirían responsables?

R. Quienes pasaron a la segunda vuelta son los principales responsables de convocar a sus distintos sectores. Nos hubiese encantado a nosotros tener ese papel en este balotaje —nos faltaron apenas 2,43%, pero evidentemente la responsabilidad de que no haya un Gobierno de retroceso la tiene Guillier y el oficialismo. Ojalá ojalá, ellos sean capaces de seducir al electorado del Frente Amplio. Para eso se necesita más audacia que la que han mostrado hasta ahora.

P. ¿Usted va a votar por Guillier?

R. Yo por supuesto que voy a acudir a votar y espero que no salga electo Sebastián Piñera.

P. Plantean que la derecha sería un "retroceso", pero ¿qué es lo que tanto les distancia del oficialismo de centroizquierda y de quienes lideraron la transición?

R. No es el único elemento ni el de mayor importancia, sin duda, pero existe un componente generacional. Lo que nace desde el movimiento estudiantil no se trató simplemente de desconocer los avances que pudo haber habido en el proceso de la transición, sino de impugnar o cuestionar el modo en el que se fue haciendo política. La centroizquierda poco a poco se fue volviendo elitista y tecnocrática y, de alguna manera, se acostumbró a jugar el terreno de lo que habían diseñado Jaime Guzmán y José Piñera [dos de los civiles más importantes de la dictadura de Pinochet].

P. ¿Qué opina de este segundo Gobierno de Michelle Bachelet (2014-2018)?

R. Hubo un intento de dar un giro, cuestionar, recoger al guante de las movilizaciones estudiantiles de 2011, pero al poco andar se evidenció que lo que quiso comenzar Bachelet no contaba con el respaldo de la coalición. Se hizo evidente, por lo tanto, que no estábamos pisando tierra fértil para el proceso que queríamos comenzar y se dieron las condiciones para el nacimiento del Frente Amplio.

P. ¿Es posible la reconstrucción de la izquierda progresista en Chile, que incluya las fuerzas históricas y las emergentes?

R. Me gusta imaginar en un mediano plazo con una posibilidad como esa. Me atrae la idea de lograr un puente y un diálogo intergeneracional que permita una conversación alejada de la contingencia electoral. Pero eso no se puede forzar ni acelerar en un proceso eleccionario. Puede ser medio torpe, como si alguien pidiera matrimonio a una persona con la que apenas intercambió un par de miradas. Eso está destinado al fracaso.

P. ¿Qué lectura hace de las elecciones del pasado 19 de noviembre? ¿Cree que los chilenos quieren reformas profundas y rápidas?

R. Hay un porcentaje creciente que sí y estamos apostando por concientizar a cada vez más personas para que entendamos que si no hacemos cambios que en nuestro contexto suenan radicales –pero que en otros países son de sentido común–, vamos a haber repetido fenómenos como la segregación y la desigualdad.

P. La presidenta dijo que la irrupción del Frente Amplio representa una "oportunidad". ¿Bachelet los ve con simpatía?

R. No podría hablar por ella.

P. ¿Se identifican con Podemos español?

R. Nada es calco y copia y cada país tiene sus contextos, pero resultan sorprendente las similitudes entre Chile y España. Bipartidismo o dos grandes coaliciones, movilizaciones sociales, fuerzas emergentes que impugnan el proceso de transición post dictatorial y socialismos –en España el PSOE y en Chile la centroizquierda– que administraron espacios de poder y se mezclaron con la elite económica. Hay comunicación y fraternidad, y no solo con Pablo [Iglesias].

P. ¿Aspiran a dar el Sorpasso al centroizquierda, como el Podemos al PSOE, y comerse a esas fuerzas?

R. No le tenemos miedo a disputar el poder. Nacemos como una coalición que tiene la ambición de ser Gobierno, para tener el poder de cambiar las cosas y proponerle a Chile un país distinto y lograr iniciar un proceso de reformas de una manera distinta. Y eso supone interpelar a los votantes y a la ciudadanía a tomar un camino distinto del que han estado acostumbrados a tomar en estos 27 años.

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