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SAIF AHMED AL THANI I PORTAVOZ DEL GOBIERNO DE QATAR

“Arabia Saudí quiere doblegar nuestra política exterior con noticias falsas”

Se cumplen cinco meses del bloqueo instigado por los países árabes del Golfo contra el emirato, cuya economía se ha adaptado ya a la nueva situación

Saif Ahmed Al Thani, durante la entrevista en Doha, el jueves.
Saif Ahmed Al Thani, durante la entrevista en Doha, el jueves. The Glown Company

Con un bloqueo económico y logístico que hoy cumple cinco meses, Arabia Saudí y sus más estrechos colaboradores han intentado doblegar a Qatar, un pequeño emirato que gracias a sus enormes reservas de crudo y gas ostenta el PIB per cápita más elevado del mundo. Qatar, sin embargo, ha resistido. No sólo no ha cedido a ninguna de las exigencias iniciales, como clausurar la cadena de televisión Al Jazeera, cerrar la base turca en el emirato o cortar relaciones con Irán; sino que según el más reciente informe del FMI sobre el bloqueo, su economía ya se está adaptando a la nueva realidad. El ministro portavoz del Gobierno, Saif Ahmed Al Thani, recibe a EL PAÍS en su oficina en Doha mientras a pocos kilómetros los equipos de construcción funcionan a pleno rendimiento en las infraestructuras necesarias para la celebración del mundial de fútbol de 2022, el primero que se celebrará en el mundo árabe. En un giro común en política hoy en día, la conversación pronto se centra en los bulos y las noticias falsas.

Pregunta. El bloqueo a Qatar dura ya cinco meses. Para anunciarlo, Arabia Saudí y sus aliados emplearon algo que hoy está muy vigente: una noticia falsa, sobre unas supuestas declaraciones del emir, Tamim Al Thani, sobre Hamás e Irán.

Respuesta. Cierto, este bloqueo lo provocaron unas declaraciones falsas que un hacker colocó en nuestra agencia de noticias. En ese comunicado falso aseguraban que el emir había hablado durante una graduación militar, algo que no sucedió. La publicaron deliberadamente después de medianoche, esperando que no hubiese una respuesta hasta por la mañana. Desbaratamos su plan, publicamos una declaración de la Oficina de Comunicación del Gobierno a la una de la madrugada, explicando que nuestra agencia de noticias había sido hackeada para publicar un comunicado falso.

P. ¿Cuál cree que es el objetivo de este bloqueo?

R. Es sencillo: quieren doblegar nuestra política exterior. Tenemos diferencias de opinión con ellos. Quieren quitarnos nuestra independencia y nuestra soberanía y quieren cerrar medios de comunicación libres. Lo ha dicho su alteza el emir recientemente: no hay nada por encima de nuestra dignidad, nuestra soberanía o nuestra independencia. Días antes de que la crisis comenzara estuvimos en Riad para una reunión del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCEAG) y no nos dieron indicación alguna de que tuvieran problemas con nosotros.

P. ¿Sigue habiendo una campaña orquestada de noticias falsas?

R. Sí, sigue existiendo. Han elegido un método que siempre ha existido en esta parte del mundo, pero que no había sido tan acentuado en el CCEAG. Emplean los ejércitos de Twitter que controlan y sitios web para propagar estas noticias falsas. Hay canales como Al Arabiya o Sky News Arabic que se han convertido más en ministerios de propaganda que en medios de comunicación. El objetivo de esos canales es hacer que los medios occidentales se hagan eco de esas noticias falsas. El problema que tiene esa estrategia es que no había previsto la variedad de medios que existe hoy y la independencia de la opinión pública.

P. Una de las exigencias de Arabia Saudí y sus socios era el cierre de Al Jazeera, una cadena cuyos periodistas han sido perseguidos en países que van desde Irak a Egipto. ¿Por qué esta obsesión por Al Jazeera?

R. Tal y como ha dicho su alteza el emir, Al Jazeera siempre será reconocida, incluso dentro de 50, 60 o 70 años, porque ha traído consigo una nueva idea de libertad de expresión a esta parte del mundo y ha hecho que se oiga la voz del mundo árabe. No es la primera vez que piden esto, y no creo que sea la última vez que lo pidan. Esta petición y otros actos infantiles son una vergüenza para ellos.

Independencia diplomática

En sólo cuatro décadas, Qatar ha pasado de ser un pequeño y empobrecido enclave que subsistía de la recolección de perlas a estar en el centro de la economía y la diplomacia internacional por sus enormes reservas de gas y petróleo y por su habilidad en independencia diplomáticas. En la península, que solo tiene 180 kilómetros de largo y 75 de ancho, viven 2.6 millones de personas, de los que apenas 300.000 son nacionales cataríes. El resto son trabajadores llegados de todas las partes del mundo. Considerada la nación árabe más abierta y avanzada, Qatar ha invertido una cuantiosa cantidad de recursos en atraer a instituciones universitarias de gran prestigio y en abrir museos de renombre mundial diseñados por grandes arquitectos como I. M. Pei o Jean Nouvel. La cadena árabe con más éxito del mundo, Al Jazeera, tiene su sede central en Doha, la capital del emirato. El actual emir, Tamim Al Thani, llegó al poder en 2013 y tiene 37 años. Ha traído consigo a una generación de jóvenes gestores que ahora deben lidiar con la crisis diplomática más grave de la historia de su país, desencadenada por el bloqueo de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto.

P. Una gran parte de este conflicto está relacionado con la libertad de expresión y, concretamente, con la libertad de expresión en Qatar y lo que esto representa en los países vecinos.

R. Toda esta crisis gira en torno a las diferencias de opinión. Aunque compartimos la misma cultura, tradiciones y religión, percibimos la primavera árabe y otros asuntos de la zona de forma diferente. No creemos en la violencia, no creemos que la violencia sea una solución para nada, por eso apoyamos a la ciudadanía en la primavera árabe, apoyamos a la gente, apoyamos sus peticiones, y la gente pedía dignidad, respeto, derechos. Creo que ahora, en el siglo XXI, no puedes responder a esas peticiones con violencia o arrestos. Por eso apoyamos a la ciudadanía. Ellos parece que apoyaron a la otra parte. Y están en su derecho, porque no podemos influir en sus decisiones. Nosotros decidimos ser un país de principios que respeta el derecho internacional y creemos que la zona sólo alcanzará todo su potencial si invertimos en la gente y les permitimos que ayuden en el futuro de sus países.

P. La nación árabe más grande del mundo, Egipto, se unió al bloqueo. Es un giro sorprendente, porque Qatar ha apoyado muchísimo a Egipto.

R. Siempre hemos apoyado al pueblo egipcio. No apoyamos a personas, y, sin duda, no apoyamos a partidos políticos. Algunos dicen que apoyamos a los Hermanos Musulmanes. Nunca hemos apoyado a los Hermanos Musulmanes. Apoyamos al pueblo egipcio mientras los Hermanos Musulmanes estaban en el Gobierno, le apoyamos antes de que estuviera en el Gobierno, y después de que lo abandonasen. Le daré un ejemplo: les hemos enviado cinco cargamentos de gas gratuitamente. El último envío de gas llegó en 2016, justo antes de finales de año. Aunque ellos digan que tenemos un problema con Egipto, no lo tenemos.

P. Lo cierto es que los Hermanos Musulmanes ganaron las únicas elecciones democráticas en la historia de Egipto.

R. Sí, y no interferimos en los asuntos internos de otros. Y esa es la razón por la que apoyamos a la gente y por la que no intervenimos ni antes, ni durante ese periodo, aunque haya quien afirme que lo hicimos. ¿Por qué se unió Egipto al bloqueo? Es una pregunta que hay que hacerles a ellos, si les convencieron para que lo hicieran y cómo. Pero lo que sé es que no tenemos problemas con Egipto. Hay una gran comunidad egipcia aquí, en Qatar, muy grande, más de 200.000. Les tratamos como a todos los demás expatriados que viven aquí, les tratamos como a cataríes.

P. Ese es un punto crucial. ¿Son ustedes conscientes de que hay preocupación sobre las condiciones de trabajo de los extranjeros aquí en Qatar? Son el 80% de los residentes. ¿Qué se está haciendo para solucionar ese problema?

R. Es cierto que hemos tenido problemas con los trabajadores, especialmente con los obreros, en el pasado, pero hemos desarrollado varias leyes de protección en los últimos tres años. Hemos hecho caso a las críticas y hemos acelerado cambios en las leyes. En 2008 su alteza el emir lanzó un proyecto llamado Visión 2030. La idea era otorgar a los ciudadanos o a los expatriados o a cualquiera que viva en Qatar un alto nivel de vida y garantizar sus derechos, dignidad y respeto, algo que no sólo nos mueve en materia de política exterior. El beneficio de organizar la Copa Mundial de la FIFA en 2022 es que ha acelerado esos cambios. Y es algo positivo. Hemos trabajado mucho en lo relacionado con los problemas laborales y los problemas que surgen con los trabajadores, y hoy en día puedo decir que tenemos un sistema muy desarrollado. Eso no significa que dejaremos de desarrollarlo porque es algo continuo. Tenemos la puerta abierta a ONG que tienen experiencia en ese ámbito, y les agradecemos su ayuda.

P. Uno de los principales ámbitos de estos ataques que ha descrito es precisamente el Mundial de fútbol de 2022. Se pone en duda que Qatar sea capaz de terminar los preparativos a tiempo.

R. Hay en los países del bloqueo quien ha circulado la idea de que si Qatar renuncia al Mundial, el bloqueo acabará y la crisis terminará. Esto es algo reciente, de las últimas semanas. Las razones del bloqueo fueron, primero noticias falsas, luego acusaciones falsas de que apoyamos el terrorismo y ahora resulta que es sobre el mundial. Y el mundial de 2022 es algo en lo que este país ha trabajado muy duro. No decidimos de un día para otro organizar el Mundial, tardamos años en hacerlo. Desde 1999 hemos organizado pequeñas competiciones, hemos albergado los Juegos Asiáticos en 2006, que fueron un éxito. Hemos organizado muchísimos eventos, y hemos trabajado mucho para traer el Mundial a la región. No es solo nuestro mundial, es un mundial para toda la región. El primero en el mundo árabe. El celebrarlo en Qatar, en una ciudad multicultural y en un país que es abierto, que es comprensivo y que es tolerante, será algo muy positivo para el mundo del deporte en general.

El portavoz del Gobierno de Qatar, durante la entrevista.
El portavoz del Gobierno de Qatar, durante la entrevista. T. G. C.

P. Hablando de multiculturalidad. Aquí en Qatar se ven mujeres en el Gobierno, en la educación, en las empresas. ¿Cree que es algo que incomoda a sus vecinos?

R. Es como cuando estás en el colegio y en un examen tu amigo lo hace mejor que tú. Algunas personas querrían que los demás suspendiesen porque ellos han suspendido. Creo que nos movemos demasiado rápido para ellos, no se están desarrollando tan rápido. Prefieren campañas de relaciones públicas, cambios solo de imagen, mientras nosotros estamos centrados en un cambio real. De modo que sí, hay muchas mujeres en puestos oficiales, en el sector privado, en el ámbito académico y en otros ámbitos técnicos como el sanitario. Tenemos una mujer que es ministra de Sanidad, Hanan Al Kuwari. Mi hermana, de la que estoy orgulloso, es nuestra embajadora en Naciones Unidas.

P. La embajadora dijo algo muy interesante recientemente, que el extremismo se combate con educación. 

R. En ese ámbito estamos centrados en el mundo árabe y zonas como Siria, en proporcionar ayuda y donaciones para crear programas educativos que den a los jóvenes la oportunidad de tener una buena educación. Esto es un trabajo que hacemos desde el Gobierno.

P. Aquí en Doha han abierto campus las universidades más importantes del mundo, como Carnegie Mellon, Georgetown o Northwestern. ¿De dónde viene este interés por lo académico?

R. Siempre hemos tenido interés en ello. En la década de los 90 nos centramos en pasar de una economía basada en la energía a una economía basada en el conocimiento. La educación tiene que desempeñar un papel clave. Su alteza Hamad, el padre del actual Emir, creó muchas instituciones educativas y atrajo al sector. Ahora tenemos colegios franceses, españoles, japoneses, turcos, indios. Esto también muestra la diversificación en nuestra sociedad y cómo estamos abiertos a ella. Este es uno de los ámbitos fundamentales.  

P. Habla usted de terrorismo. A Qatar los países del bloqueo le acusan de apoyar el terrorismo.

R. No financiamos el terrorismo, ni aquí ni en ningún otro sitio. No financiamos a terroristas y nunca lo haremos. La ciudadanía nos conoce. Los gobiernos nos conocen. Es cierto que están generando mucho ruido con este tema, pero nosotros nos mantenemos en un plano moral más elevado. Podríamos decir exactamente lo mismo de los países del bloqueo, pero no lo hacemos. Es una cuestión de principios porque somos un país de principios. El pueblo de ellos y nuestro pueblo son familia, el CCEAG es un tejido social. Esta es una herida que tardará años o décadas en cerrarse.

“Arabia Saudí quiere doblegar nuestra política exterior con noticias falsas”

P. El último informe del FMI afirma que Qatar se está adaptando al bloqueo en una muestra de fortaleza económica, pero que la economía del golfo se está resintiendo.

R. Es uno de los primeros informes que se publican. Económicamente, Qatar es lo suficientemente flexible. El 90% de nuestros productos venían por tierra antes del bloqueo de junio. Fuimos lo bastante flexibles para cambiar nuestros proveedores y lo bastante flexibles para animar a nuestro sector privado a buscar otros proveedores. Tenemos relaciones bilaterales para hacerlo. Pero, sí, a la larga afectará a todo el CCEAG. ¿Por qué? Porque Qatar era su cliente. Parece que se les olvidó cómo funciona la economía. Les comprábamos a ellos. Así que sus empresas están viéndose afectadas porque ahora compramos en otros sitios. En el CCEAG teníamos un acuerdo tácito: comprábamos a cada país un tipo de producto diferente, como gesto de buena voluntad. Podemos cambiarlo, no es un problema.

P. ¿Cómo está afectando el bloqueo al conflicto en Yemen?

R. Nos preocupa el impacto humano de lo que está sucediendo en Yemen. Es evidente. A todos nos tiene que preocupar la situación humanitaria y la situación alimentaria. Abandonamos la coalición durante las primeras semanas de la crisis a petición de ellos. Nuestra intervención en Yemen fue según el acuerdo inicial, para proteger la frontera saudí. No entramos en Yemen. Hasta ahí llegaba nuestra intervención. Hicimos esto porque era una petición del CCEAG por las amenazas de los hutíes contra Arabia Saudí.

P. Qatar ha sido el único país vecino que ha dicho que hay que tener cuidado porque posiblemente está teniendo lugar una crisis humanitaria.

R. El diálogo político y la mediación son las mejores resoluciones a una crisis, no la. Creo que es la mejor manera de hacerlo y, al final, así es como se solucionan las cosas. Los problemas continúan, pero sentándose en una mesa, las cosas se resuelven o al menos, se mantiene la paz. Y sí, esto es lo que hemos dicho desde el primer día de la crisis en Yemen, que el diálogo es la única manera de solucionar el problema, por el bien de la estabilidad de la región. Y seguimos pensando que es la mejor manera para todos.

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