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China anima a sus empresas a participar en el programa de privatizaciones de Temer

El gigante asiático redobla su apuesta por Brasil con nuevos acuerdos de inversión y líneas de crédito

Las autoridades chinas dieron este viernes un espaldarazo al ambicioso programa de privatizaciones emprendido por el presidente brasileño, Michel Temer, con la promesa de seguir invirtiendo en el país. China se ha convertido en un socio vital para Brasil en términos de comercio, inversión y financiación y la misión de ambas partes durante esta visita oficial fue mostrar que así seguirá, a pesar de los vaivenes económicos que ha experimentado el país en los últimos años y un reguero de crisis políticas que no acaban de desaparecer.

El presidente brasileño, Michel Temer, junto a su homólogo chino, Xi Jinping.
El presidente brasileño, Michel Temer, junto a su homólogo chino, Xi Jinping. AP

De estas turbulencias no se habló, al menos que haya transcendido, durante la reunión que Temer tuvo con su homólogo chino, Xi Jinping. El mandatario chino hizo hincapié en el aumento de los intercambios económicos entre ambas naciones y apuntó a nuevas inversiones de su país "en el sector energético, agrícola e infraestructuras" de Brasil. Son, precisamente, parte de las áreas que el presidente brasileño quiere abrir al sector privado, confiando en que China ejercerá un papel determinante.

Ambos países firmaron 14 acuerdos bilaterales, entre los cuales destaca la aprobación de una nueva línea de crédito 300 millones de dólares para el Banco do Brasil y otro preparatorio para que el Banco de Desarrollo de Brasil (BNDES) se haga con otra de hasta 3.000 millones de dólares. En el terreno de las infraestructuras, la empresa china State Grid firmó la licencia para las obras de la línea de alta tensión entre Xingu y Río de Janeiro, mientras que China Communication and Construction Company invertirá 700 millones de dólares en la construcción de una terminal de uso privado en el puerto de Sao Luis. China National Nuclear Corporation firmó también un memorando de entendimiento con Eletrobras, una de las companías que el Gobierno brasileño desea vender, para continuar con la construcción de la central atómica Angra III.

"Estos acuerdos son un paso adelante enorme para ambos países", aseguró Zhang Run, subdirector para Latinoamérica y el Caribe en el Ministerio de Asuntos Exteriores chino. Para el alto cargo, las relación entre China y Brasil "resistió la prueba de los cambios y circunstancias y se mantuvo en el camino para un crecimiento estable y maduro". Ante el enorme crecimiento de las inversiones y líneas de crédito de Pekín hacia Brasil en los últimos años -una situación que también ha experimentado Venezuela-, Zhang ha evitado decir que Brasilia se haya convertido en un foco de las empresas chinas por la inestabilidad en Caracas. "El Gobierno continuará alentando a las empresas chinas a participar activamente en la cooperación económica y comercial con los países de Latinoamérica, incluidos Brasil y Venezuela".

Es probable que así sea al menos en Brasil. "No puedo comentar sobre oportunidades específicas, pero tenemos interés en este plan (de privatizaciones). Y veo un impulso, un empujón en el mundo corporativo chino, de gente que está tratando de ir a Brasil. Este programa puede ser una oportunidad para ellos", comentó a este periódico Li Yinsheng, consejero delegado de China Three Gorges Brazil, que opera dos de las mayores centrales hidroeléctricas del país, en Ilha Solteira y en Jupiá.

Pekín es el principal socio comercial del país latinoamericano, con un comercio bilateral de unos 50.000 millones de dólares en los primeros siete meses de este año, según datos de las aduanas chinas. El gigante asiático es el primer mercado comprador de soja, hierro, aves de corral y ternera. Y Brasil se ha convertido en el principal destino latinoamericano del capital chino.

La gran oleada de inversión procedente de este país despegó en 2012 y desde entonces las operaciones se han multiplicado. El plan de privatización, según los expertos, podría acelerar la tendencia porque permitiría a los socios chinos operar desde una posición más privilegiada y sin empezar de cero. "Los inversores chinos llegaron tarde a Brasil y el entorno no ha sido bueno para sus empresas, sobre todo si lo comparamos con otros países latinoamericanos, pero con esta reforma su entrada podría facilitarse a través de adquisiciones", explica Zhou Zhiwei, director centro de Estudios de Brasil del Instituto de América Latina de la Academia China de Ciencias Sociales.

Temer repitió este viernes el mensaje de que la economía brasileña se está recuperando -Pekín secundó la tesis- y volverá a insistir en ello el sábado, durante la clausura de un foro empresarial en el que participarán también varios ministros de su Gobierno. Después viajará hasta la ciudad de Xiamen para asistir a la cumbre de los BRICS. "Temer está tratando de mandar un mensaje a los inversores y al Gobierno de que la coyuntura económica y política está mejorando, pero creo que es demasiado pronto para llegar a tal conclusión. La situación del presidente no está nada clara", sostiene Zhou. Para Li, que los candidatos a invertir se asusten por nuevas turbulencias políticas dependerá de su nivel de aversión al riesgo y de lo familiarizados que estén con la realidad brasileña: "Creo que algunos pueden estar preocupados, porque en China la estabilidad política es vista como un elemento clave para los negocios. Pero, por otra parte, cuando conozcan el país se darán cuenta de que esto en Brasil no es necesariamente así".