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La Fiscalía mexicana fracasa en castigar el lavado de dinero

El año pasado las autoridades solo lograron sentencias en tres carpetas de investigación por el ilícito, revela un informe de la Auditoría Superior de la Federación

Militares transportan paquetes de billetes decomisados al cartel de Sinaloa.
Militares transportan paquetes de billetes decomisados al cartel de Sinaloa. CUARTOSCURO

La Procuraduría General de la República (PGR) ha fallado en el combate al lavado de dinero, que se ha convertido un delito poco castigado en México. Un ejemplo de ello es que el año pasado la Fiscalía inició apenas 2.026 carpetas de investigación por este delito financiero que ayuda a los grupos criminales ha solventar su estructura delictiva, pero sólo logró sentencias en tres casos. Un informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) evidencia que los ministerios públicos —que dependen de la Fiscalía— han presentado inconsistencias en la integración de los expedientes y eso retribuye en que el juzgador tenga que devolver los casos.

Los datos desvelados por el máximo órgano fiscalizador mexicano en los resultados de la revisión de la cuenta pública 2016, desvelan que desde el primer año del Gobierno de Enrique Peña Nieto las sentencias en blanqueo de dinero y delitos financiero  han decaído. En el 2013 se alcanzaron 20 fallos, en 2014 hubo 13, en 2015 hubo 16, mientras que el año pasado, apenas se lograron 3 sentencias. “Las sentencias decrecieron en 85%, mientras que las devueltas por la autoridad jurisdiccional se incrementaron en 235,3%, al pasar de 17 en 2013 a 57 en 2016”, se asienta en el informe de la ASF con base en datos de la PGR.

Las autoridades mexicanas estiman que en México se blanquean 10.000 millones de dólares al año, mientras que Estados Unidos considera que la cifra asciende a los 29.000 millones. Aunque en el país se han impulsado cambios legislativos para combatir este acto ilícito, estos han sido insuficientes para lograr que los implicados terminen en prisión. Un ejemplo es que de las 2.026 averiguaciones que recibió la autoridad ministerial durante el 2016, apenas consignó 98 (22,1%) ante la autoridad judicial, y de los 98 casos, sólo hubo ocho detenidos.

El informe de la Auditoría mexicana concluyó que la investigación y persecución de los delitos en materia financiera fueron insuficientes para reducir la impunidad. La Unidad Especializada en Investigación de Delitos Fiscales y Financieros de la Fiscalía general ha propuesto ya una serie de medidas para revertir esta tendencia, como una mayor especialización de los agentes del ministerio público federal por dependencias, reasignar los expedientes para que los fiscales integradores dominen los asuntos de un determinado sector y supervisar la elaboración de los pliegos de consignación para fortalecer la calidad jurídica de las averiguaciones. 

Angélica Ortiz Dorantes, experta en el tema de lavado de dinero, explica que es un ilícito muy complicado de comprobar. “Es un delito muy técnico, no es un delito como el homicidio, donde ahí está el cuerpo de la víctima y no hay duda. En materia de lavado es mucho más complejo, todo lo que se llama delincuencia económica, son delitos muy técnicos”, menciona. Los expedientes deben de llegar al juez completamente integrados, y para ello el ministerio público debió haber señalado una a una las operaciones inexplicables que provienen de un delito. “Si no se logra esto, los casos llegan con el juez, que deja a los implicados en libertad porque no se cumplió técnicamente con la integración de los elementos del delito”, expone.

Una de las causas de que la investigación de los delitos financieros no dé resultados es que en las áreas de la Fiscalía que persiguen este ilícito hay una rotación constante del personal que previamente fue capacitado, por lo que los servidores públicos no terminan de poner en práctica sus conocimientos sobre la temática, dice la académica que ha escrito varios libros sobre lavado de dinero. “Hay un desaprovechamiento total de la gente que ellos mandan al Inacipe (Instituto Nacional de Ciencias Penales) a que se especialicen. Es fundamental que se prepare a la gente y que se aprovechen esos conocimientos y se hagan cuerpos de élite”, reitera.

Desde que se emprendió la guerra contra el narco en el sexenio anterior de Felipe Calderón (2006-2012) las estructuras financieras de los grandes carteles han sido muy poco tocadas. La estrategia gubernamental ha estado plagada de detenciones de capos por portación de armas o delincuencia organizada, pero pocos golpes se han enfocado a cortar los brazos económicos de las organizaciones delictivas combatiendo el blanqueo de activos. Ortiz Dorantes destaca que es importante combatir el lavado de dinero porque una parte de este dinero se va a alimentar las actividades ilícitas de los grupos criminales. “Una parte del lavado va a seguir engrasando a las organizaciones criminales, en delitos como el secuestro, tráfico de indocumentados, que sirven a la organización para seguir operando. Entonces el combate es fundamental”, concluye.