Lula, acusado de favorecer a la empresa de su sobrino en África

La policía arremete de nuevo contra el expresidente brasileño y asegura que usó su influencia para conseguirle contratos a su familia

El expresidente Lula da Silva ha vuelto a ser acusado de corrupción este 5 de octubre, esta vez con relación a los negocios de la enorme constructora Odebrecht en Angola. Según informaciones publicadas en la revista Época, la policía acusa al exsindicalista de ayudar a la empresa Exergia, perteneciente a su sobrino Taiguara Rodrigues, a conseguir contratos de hasta 20 millones de reales (5,5 millones de euros) en negocios con la constructora. De acuerdo con la revista, los contratos solo se realizaron debido al parentesco de Taiguara con Lula. La acusación forma parte de la operación policial Janus, realizada en mayo, centrada en Exergia y en el posible tráfico de influencias del expresidente en negocios internacionales.

Lula Da Silva, durante un discurso en Rio de Janeiro el pasado 4 de octubre
Lula Da Silva, durante un discurso en Rio de Janeiro el pasado 4 de octubreYASUYOSHI CHIBA / AFP

Además de Taiguara, también han sido acusados siete ejecutivos de Odebrecht y el expresidente de la constructora, Marcelo Odebrecht, en la cárcel por el caso Petrobras. La constructora negocia desde hace meses con la la fiscalía para obtener una reducción de condena a cambio de información. De acuerdo con algunos documentos confiscados en la sede de Exergia, en la ciudad de Santos (São Paulo), el expresidente recibía los apodos de tío, presidente y jefe mayor. Taiguara tenía un diario en su ordenador donde relataba el curso de las negociaciones y hasta la duración de las reuniones. En uno de los fragmentos, de 2009, afirma que Lula dio “carta blanca” a los negocios en Angola tras reunirse con él en Brasilia.

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Taiguara, hijo de Jacinto Ribeiro dos Santos, amigo de Lula en la juventud y hermano de su primera mujer (ya fallecida), habría obtenido una parte de los contratos multimillonarios de Odebrecht en Angola. Estos estaban financiados con dinero del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Exergia tenía que prestar servicios de exploración, evaluación de la topografía y gestión de obras, según relató Taiguara en 2015, cuando declaró en la comisión parlamentaria de investigación del BNDES. En total, las dos empresas realizaron negocios unas 16 veces.

Pero la policía sostiene que Exergia se creó para recibir dinero de la constructora sin ofrecer ninguna contrapartida, ya que no encuentran ni pruebas de que hiciera más negocios con otros clientes ni indicios de que se ejecutara servicio alguno. Una investigación realizada a petición de la policía indicó la “incapacidad técnica y operacional” de la empresa de Taiguara, y un documento interno de Odebrecth dice que el servicio contratado es “inservible”. Antes de Exergia, Taiguara se dedicaba a instalar cristales en balcones. En su declaración para la comisión de investigación, Taiguara afirmó que Lula no intervino para que obtuviera los contratos.

Durante sus dos legislaturas, Lula siempre fomentó la inversión de empresas brasileñas en el continente africano como forma de desarrollar la economía y fortalecer la infraestructura en la región. En un mensaje de Whatsapp datado de 2015 y encontrado en su teléfono móvil, el sobrino del expresidente relata a un interlocutor la dificultad de cerrar negocios con Odebrecht, ya que la investigación por el caso Petrobras estaba en curso. De nuevo, él invoca a su tío, diciendo que hablaría con él para que resolviera la situación con Odebrecht.

La asesoría del Instituto Lula ha informado que la defensa del expresidente todavía no ha tenido acceso a los documentos del caso y ha reiterado que Lula siempre “ha actuado siguiendo la ley, antes, durante y después de ejercer como presidente de la República en dos legislaturas”. EL PAÍS no ha conseguido entrar en contacto con los abogados de Taiguara.

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Lula ya está siendo juzgado en dos procesos relacionados con el caso Petrobras. En uno de ellos, que está en manos del juez Sérgio Moro, el expresidente responde por los crímenes de corrupción y blanqueo de dinero por haber recibido, supuestamente, privilegios por parte de la constructora OAS. En otro, que está en manos de la Justicia del Distrito Federal, está acusado de intento de obstrucción a la justicia, por supuestamente intentar comprar el silencio del exsenador del Delcidio do Amaral, del Partido de los Trabajadores (PT).

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