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Muere Antonino Fernández, creador de la Coronita

Leonés de nacimiento y mexicano por adopción, era el alma de uno de los mayores imperios cerveceros del mundo

Retrato del empresario leonés Antonino Fernández.
Retrato del empresario leonés Antonino Fernández.

Un empresario visionario y reconocido, un filántropo generoso que nunca olvidó sus orígenes y el alma de uno de los imperios cerveceros más grandes del mundo. Así se recuerda al empresario leonés Antonino Fernández (Cerezales del Condado, León, 1917), quien falleció ayer a los 98 años en México, su patria adoptiva desde hace casi siete décadas. El presidente honorífico del Grupo Modelo creó la famosa Coronita, la cerveza mexicana más conocida en el mundo, y tuvo un profundo interés por impulsar el desarrollo económico tanto de León como de tierras mexicanas con diversas empresas y proyectos altruistas. Familiares y amigos en ambos lados del Atlántico lloran su pérdida.

Fernández dejó su puesto en la policía municipal de León y se trasladó en 1949 a México junto a su esposa Cinia González Diez, con quien compartió 70 años de su vida. El undécimo de una familia de 13 hijos labró un camino exitoso como empresario en tierras americanas, que comenzó de forma humilde en almacenes repletos de botellas y cajas y terminó en lo más alto de Modelo. “Hice de nada y de todo, hasta descargué camiones. A los 10 meses don Pablo (Diez) me propuso que fuera el administrador general, yo no tenía estudios, a los 14 años salí de la escuela”, recordaba en una entrevista al portal del Sol Medina. Su trayectoria se caracterizó por encargarse de innovaciones en la organización y el modelo productivo como la apertura y la adquisición de plantas, entre ellas la de Zacatecas en 1997, la más grande de Latinoamérica. Su visión permitió formar a una de las mejores generaciones de maestros cerveceros en México y en el mundo.

El oriundo de Cerezales del Condado recibió en 1971 el testigo del tío de su esposa y también leonés Pablo Diez en la dirección general y la presidencia del consejo de administración de la cervecera, cargos que ocupó hasta 1997 y 2005. Fernández fundó otras empresas involucradas con el proceso productivo de la compañía que encabezó como Cebadas y Maltas, la Nueva Fábrica Nacional de Vidrio y la Compañía Cervecera del Trópico, donde se produjeron las marcas León y Montejo. El empresario fue fundamental para iniciar en 1985 la proyección internacional de Modelo, con la exportación de bebidas a Japón, Nueva Zelanda, Australia y algunos países europeos. El fruto de su esfuerzo es innegable. La cerveza Corona, la insignia del grupo, está presente actualmente en 170 países en el mundo.

Los reconocimientos por su gestión empresarial y su labor humanitaria son incontables. El rey Juan Carlos I le nombró caballero gran cruz de la orden de Isabel la Católica y la ciudad de León le concedió en 2005 la medalla de oro. En 2009 rindió tributo a su fallecida esposa y abrió en su pueblo natal la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, que se dedica a ayudar a esa comunidad rural en ámbitos tan diversos como el arte, la música y la economía. En León estableció otra empresa que da trabajo a jóvenes discapacitados y, como un hombre profundamente devoto, fue un benefactor destacado de la Iglesia católica.

Arraigo a los orígenes

“Hoy es un día triste para León y para España, por haber perdido no sólo a un empresario ejemplar y a un trabajador incansable, sino a un leonés ilustre y con valores”, lamentó el alcalde de León, Antonio Silván. Por su parte, la diputación provincial destacó su “gran labor” y que Fernández nunca perdió el arraigo a sus orígenes, lo que lo llevó a apostar por proyectos que mejoraban la vida de los habitantes de su localidad.

Pese a que Don Antonino, como se le conocía cariñosamente, nunca tuvo hijos, su vida dejó una huella indeleble en México y en España. Su legado en el ambiente empresarial americano será recordado como uno de los más exitosos y su generosidad para legar conocimientos y oportunidades en ambos lados del Atlántico serán recordados por generaciones.

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