El giro a la izquierda del laborismo impulsa a los ‘tories’ al centro

El cónclave conservador en Manchester supone también el arranque de la era pos-Cameron

El primer ministro británico, David Cameron, llega al congreso 'tory' en Manchester.
El primer ministro británico, David Cameron, llega al congreso 'tory' en Manchester.Dan Kitwood (Getty Images)

David Cameron llegó este domingo al congreso anual de su partido cubierto de gloria. A sus espaldas, la primera mayoría absoluta tory en 23 años; por delante, diez años más de Gobierno conservador, al menos ese es el sentir general en Westminster. El suicidio electoral que el Gobierno considera que han cometido los laboristas al elegir a Jeremy Corbyn como líder abre la vía a Cameron y Osborne para tomar el centro político y convertirse en el partido de poder por defecto.

El cónclave tory en Manchester, el primero tras el anuncio del primer ministro de que no se presentará en 2020, supone también el arranque de la era pos-Cameron. Y marcará la estrategia a seguir en los próximos cinco años.

Para combatir el estigma de partido de las élites, Cameron lleva meses reivindicando a los tories como “el verdadero partido de la clase obrera”. El mensaje caló, en las elecciones de mayo, entre una población recelosa de la capacidad del candidato laborista, Ed Miliband, para gestionar la economía y temerosa de los efectos de la creciente inmigración. Y las encuestas publicadas después de las generales (y antes de la elección de Corbyn) sitúan a los conservadores una media de tres puntos por encima de su resultado electoral.

El 8 de julio, dos meses después de ganar, los primeros presupuestos enteramente tories en casi dos décadas contenían una sorprendente medida estrella: la exigencia a las empresas de que paguen un salario digno. Una medida que no habría desentonado en unos presupuestos laboristas. “No se debería subestimar lo que significa esta medida para un partido tan vinculado al mundo empresarial”, advierte Patrick Dunleavy, profesor de Política de la London School of Economics. “Pero no es solo eso. El llamado impuesto Google, el plan para potenciar las ciudades industriales del norte… son políticas propias de un Gobierno laborista. Estamos ante un reposicionamiento de los tories, un movimiento más político que ideológico”.

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La intención, admiten algunos diputados conservadores, es copar terrenos tradicionalmente del centro y relegar al laborismo a los márgenes del debate durante muchos años. Llama la atención que, desde la elección de Corbyn, los tories apenas mencionan su nombre y hablan, en cambio, del laborismo en su conjunto. El mensaje es que el radical no es Corbyn, sino todo el partido.

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El renovado interés por causas tradicionales de la izquierda se observa en un listado de eventos paralelos en el congreso lleno de debates sobre temas como los salarios bajos o la inseguridad laboral. El propio eslogan del cónclave —“seguridad, estabilidad y oportunidad”— parece lanzar un mensaje a los trabajadores que temen que la nueva dirección del Partido Laborista ponga en peligro la recuperación económica y la propia seguridad nacional.

Pero el horizonte para los tories tiene también nubarrones. La perspectiva de una oposición inelegible abre dos opciones: perseguir el legado o la permanencia. Y mientras Cameron y Osborne tratan de llevar al partido al centro para perpetuarlo en el poder, los más radicales defenderán que es la oportunidad para culminar, libres de oposición, la aniquilación del Estado. Algo que a Osborne, cada día más perfilado como sucesor de Cameron, no le convendría para 2020.

Luego está el referéndum sobre Europa, un asunto profundamente divisorio para el partido como se evidenciará, con toda probabilidad, estos días en el congreso. Además, el tiempo corre y las negociaciones con los demás miembros no parecen muy avanzadas. El propio Cameron definió ayer las negociaciones como “un trabajo extremadamente duro” y se negó a descartar hacer campaña por abandonar la UE.

La opción parece ganar impulso en las encuestas y, sin un buen paquete de reformas que vender a los votantes, convencer a los británicos de seguir en Europa no será fácil. La eventual salida de la UE, además de todo lo que conlleva, dispararía con toda probabilidad un nuevo referéndum de independencia en Escocia. Los tories, por tanto, harían mal en dormirse en los laureles del congreso de la victoria.

Protesta contra las medidas de ajuste

Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en Manchester contra las políticas de austeridad del Gobierno británico y con ocasión del comienzo del congreso anual de los tories , el primero tras su victoria electoral del pasado mayo.

Los manifestantes, convocados por sindicatos y organizaciones de izquierda bajo el lema "No a la austeridad, sí a los derechos de los trabajadores", exhibieron pancartas con lemas como "Recorten la guerra, no el bienestar" y contra los bombardeos en Siria.

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Sobre la firma

Pablo Guimón

Es el redactor jefe de la sección de Sociedad. Ha sido corresponsal en Washington y en Londres, plazas en las que cubrió los últimos años de la presidencia de Trump, así como el referéndum y la sacudida del Brexit. Antes estuvo al frente de la sección de Madrid, de El País Semanal, y fue jefe de sección de Cultura y del suplemento Tentaciones.

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