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Unos 400.000 niños sirios se quedan sin educación en Turquía

Ankara solo dispone de 70.000 plazas para los menores refugiados en el país

Niños refugiados sirios durante una clase, el 23 de septiembre de 2015, en el campo de refugiados Harran en Sanliurfa (Turquía).
Niños refugiados sirios durante una clase, el 23 de septiembre de 2015, en el campo de refugiados Harran en Sanliurfa (Turquía). EFE

Unos 400.000 niños sirios en Turquía no reciben ningún tipo de educación, ha alertado el Gobierno de Ankara al iniciarse el curso escolar esta semana. De los más de dos millones de personas refugiadas en territorio turco tras escapar de la guerra en el país vecino, tres de cada 10 están en edad escolar, pero el sistema educativo del país de acogida no tiene capacidad suficiente para asumir a tal cantidad de alumnos.

El Ministerio de Educación turco ha doblado hasta 70.000 el número de estudiantes sirios que este curso podrán estudiar en sus escuelas, la mayoría de ellos, unos 40.000, en Primaria. Para ello se han abierto turnos vespertinos en algunos colegios —pese a que las aulas turcas ya están de por sí masificadas— y se han establecido “centros de educación temporales”; se ha contratado a profesores sirios y se ha impreso material educativo en árabe.

Asimismo, diversas ONG locales, internacionales y sirias organizan clases para que los niños sirios no pierdan el hilo de su educación y se estima que entre 100.000 y 200.000 asisten a ellas tanto dentro como fuera de los campos de refugiados establecidos por el Gobierno turco. Pero hay otros 400.000 que no pueden acudir a ningún tipo de curso.

“La ratio de escolarización es muy baja entre los hijos de los refugiados sirios que viven fuera de los campos, debido a obstáculos como la lengua, la discriminación o el hecho de que todos los miembros de la familia tiene que trabajar”, señala un informe de las fundaciones Anadolu Kültür y Open Society. Parte de estos niños no escolarizados mendigan en las calles de las ciudad turcas y otros son empleados en diversos trabajos, por ejemplo en talleres textiles en los que cobran salarios de poco más de 20 euros a la semana. “Si no conseguimos educar a estos niños, caerán en garras de personas equivocadas y serán explotados por bandas y criminales”, advirtió Yusuf Büyük, dirigente del Ministerio de Educación turco, en declaraciones a Reuters.

Durante los últimos cuatro años, Turquía ha gastado 5.300 millones de euros en acoger a los refugiados sirios, mientras que la comunidad internacional solo ha aportado 400 millones. Ahora, la Unión Europea ha ofrecido a Ankara otros 1.000 millones de euros en ayudas a cambio de que refuerce la seguridad en sus fronteras, de manera que se evite que lleguen hasta territorio comunitario.