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China envía a Taiwán su misión de más alto nivel político en 65 años

La visita llega tras las protestas estudiantiles en Taipéi por el acercamiento a Pekín

Policías de Taiwán, durante una protesta contra China el miércoles Ampliar foto
Policías de Taiwán, durante una protesta contra China el miércoles Reuters

El director de la Oficina de Asuntos de Taiwán, Zhang Zijun —que tiene rango de ministro en el Gobierno chino— llegó ayer a la isla para la visita de mayor nivel de un representante de Pekín a Taiwán hasta ahora. Zhang llega con una misión, la de tender puentes. Las protestas estudiantiles de hace tres meses contra un pacto comercial entre ambos lados del estrecho, en las que los manifestantes ocuparon el Parlamento en Taipéi y cuya virulencia tomó a Pekín completamente por sorpresa, pusieron en evidencia las profundas sospechas que una parte de la población taiwanesa alberga hacia una profundización de las relaciones con China.

“Me ha llevado tres horas volar desde Pekín hasta aquí, pero han hecho falta 65 años para que ambas partes del estrecho de Taiwán hayan llegado tan lejos”, afirmó Zhang al comienzo de una reunión con su homólogo taiwanés, Wang Yu-chi, en declaraciones recogidas por la prensa local. El objetivo declarado de la visita —devolución de la que realizó Wang a China en febrero— es dialogar con las autoridades taiwanesas para establecer una suerte de oficinas consulares y recortar tarifas de importación.

Los nacionalistas se refugiaron en 1949 en la isla —hoy gobernada autónomamente y de régimen democrático— tras ser derrotados por los comunistas en la guerra civil. Las relaciones entre Pekín y Taipéi han mejorado muy notablemente desde la llegada al poder en la isla en 2008 de Ma Ying-jeou, del partido Kuomintang. En los últimos seis años se han firmado 21 acuerdos de cooperación y los contactos políticos han avanzado de manera progresiva. El intercambio comercial ronda los 150.000 millones de euros anuales.

La fluida relación se topó, sin embargo, los pasados marzo y abril con las protestas estudiantiles, que pusieron al descubierto los recelos que genera. Para estos sectores, en general procedentes de la clase media o trabajadora, el acuerdo de servicios suscrito el año pasado —pero que Taiwán no ha ratificado aún— representaba una amenaza a la industria local y abría una puerta a la posible influencia de Pekín en los asuntos de la isla. Los partidarios del acuerdo, entre los que se encuentra Ma, aseguran, en cambio, que se trata de un mecanismo esencial para la creación de empleo y el crecimiento económico taiwanés.

Durante las manifestaciones de los grupos estudiantiles, que tomaron el nombre del Movimiento de los Girasoles y en las que resultaron heridos decenas de manifestantes, los participantes llegaron a ocupar el Parlamento durante varios días.

Según el profesor de Política de la Escuela de Gobierno del Partido Comunista de China (PCCh) en Sichuán Wu Taihuan, “la visita del director Zhang Zhijun tiene la intención de aliviar la tensión causada por aquel acuerdo y de reparar la relación entre las dos partes del estrecho. Se intenta crear un buen ambiente y más oportunidades para el desarrollo de ambas partes y los intercambios mutuos”.

Un pacto comercial bilateral derivó en la ocupación del Parlamento taiwanés

“Vengo con un corazón sincero”, aseguró el alto cargo chino Zhang. Aunque no pasará por Taipéi, su itinerario sí incluye Nueva Taipéi y zonas menos prósperas en el centro y sur. Su agenda prevé, además de representantes políticos, diversas reuniones con estudiantes y movimientos de base. No está previsto que se reúna con el presidente Ma, pero sí lo hará con el alcalde de la ciudad sureña de Kaohsiung, Chen Chu. Chen es un destacado miembro del opositor Partido Democrático Progresista, partidario de la independencia.

La buena relación entre China y Taiwán contrasta con el encrespamiento en los lazos entre Pekín y sus vecinos en los mares del sur y del este de China, ante la defensa cada vez más firme que la República Popular hace de sus reivindicaciones territoriales. O con el intercambio de reproches de los últimos meses entre Pekín y Washington.

Precisamente, en una iniciativa destinada a incrementar la confianza entre las dos potencias, China participará por primera vez en las maniobras navales internacionales RIMPAC, organizadas por EE UU, que comienzan hoy y se desarrollarán hasta el 1 de agosto en aguas cercanas a Hawai. En la edición actual de estas maniobras, que tienen lugar cada dos años, participarán 23 países, que aportan 47 barcos, seis submarinos y 200 aviones y helicópteros, según el Pentágono. El Ministerio de Defensa en Pekín ha indicado que su país participa con una flotilla de cuatro barcos. : el destructor de misiles Haikou, la fragata Yueyang, el navío de suministros Qiandahou y el buque hospital Peace Ark.

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