Siria celebra elecciones legislativas en unos comicios “fantasma”

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Un votante siriao ejerce su derecho al voto en un colegio electoral de Damasco.
Un votante siriao ejerce su derecho al voto en un colegio electoral de Damasco.YOUSSEF BADAWI (EFE)

A las 7 de la mañana abrieron los colegios electorales en Siria. Catorce millones de sirios (de un total de 24) estaban llamados hoy a las urnas para elegir a los diputados que conformarán el nuevo parlamento. Unos comicios calificados de “farsa” por las fuerzas opositoras que aseguran que los candidatos son “títeres de las personas fuertes en el poder”, tal y como declaraba esta mañana a la agencia Reuters un votante en un colegio electoral cerca de Damasco.

Por su parte, la agencia de noticias oficialista SANA cifraba en más de 7.000 los candidatos que se presentaban en estas elecciones, aunque el Consejo Nacional Sirio (que aglutina a parte de la oposición), se negó a participar desde un primer momento y condenó la celebración de los comicios “bajo los disparos, el lanzamiento de misiles de todo tipo y el genocidio”, según rezaba en un comunicado oficial.

Las elecciones estaban previstas originalmente para el pasado mes de septiembre pero fueron pospuestas por el régimen en varias ocasiones. Desde la aprobación de la reforma constitucional el pasado mes de febrero, que permitía la creación de nuevos partidos políticos, han aparecido nueve formaciones de las que al menos siete presentaban candidatos para ocupar los 250 escaños del Parlamento. Una muestra de cómo las elecciones se han desarrollado “en una atmósfera de democracia y pluralismo político”, según decía en un comunicado el Ministro de Información, Adnan Mahmoud.

Sin embargo, fuentes de la oposición aseguran que la Constitución no ha cambiado en nada. “No importa quién vota. Se trata de una elección fraudulenta contra la voluntad de los sirios, sin participación popular. El Parlamento no tiene autoridad sobre ningún alto cargo”, aseguraba a Reuters el director del grupo opositor Movimiento para la Creación de un Estado, Luai Husein.

Mientras las televisiones estatales mostraban imágenes desde los centros de votación de Damasco en las que se veía a personas rellenando papeletas e introduciéndolas en las urnas, algunos periodistas aseguraban que en otros colegios sólo habían visto votar a tres personas en 40 minutos, frente a las 137 que lo habrían hecho en tres horas, según la versión de las autoridades sirias.

Comicios envueltos en violencia

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Durante la jornada electoral, un día más se han sucedido los enfrentamientos entre las fuerzas leales al régimen y las milicias armadas de la oposición, tal y como ha informado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. En la provincia de Deir al Zor, al este del país, al menos tres disidentes han muerto a primera hora del lunes durante una incursión de las tropas gubernamentales, según este organismo con sede en Londres. Asimismo, varios testigos informaron desde el centro del país de ataques perpetrados por las fuerzas de seguridad de Bachar Al Assad contra los residentes de varias aldeas que se negaron a votar. Según estos testigos, una decena de ellos habría muerto a causa de los disparos de los efectivos del ejército, una información que no ha podido ser contrastada de forma independiente.

Por su parte, el régimen sigue calificando a las milicias opositoras de “grupos armados terroristas” financiados desde el exterior por potencias como Arabia Saudí para desestabilizar el país. Bachar el Assad reitera en sus apariciones públicas, rodeado de supuestos simpatizantes, su determinación para llevar a cabo su propio programa de reformas, sin injerencias extranjeras y atendiendo a las demandas del pueblo sirio. Sin embargo, desde que asumiera el poder en el año 2000, de la mano de su padre Hafez, son mínimas las reformas realizadas y evidente el clientelismo de un Parlamento en el que no hay presente ni un solo miembro de la oposición dominado por la mayoría alauí de su partido, el Baaz, en el poder desde hace más de cuatro décadas.

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