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Occidente acoge con escepticismo las ambiguas aperturas iraníes

El director del OIEA aclara que Teherán no ha presentado ninguna nueva propuesta

Irán causa cada vez más graves y profundos temblores en las relaciones internacionales. El tiempo corre, las centrifugadoras de Teherán siguen escupiendo uranio enriquecido, sus lanzaderas disparan coehetes experimentales y la maliciosa ambigüedad del régimen iraní acentúa el nerviosismo y las fricciones globales sobre cómo frenar su oscuro avance nuclear.

En una visita de última hora a 46ª Conferencia sobre Seguridad de Múnich, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Manucher Mottakí, volvió a soplar sobre el fuego de la ambigüedad, declarando que el acuerdo nuclear con las grandes potencias se halla "cercano" y recalcando hoy que "hay voluntad política" para sellarlo. La maniobra fue recibida con extremo escepticismo por Occidente.

El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Guido Westerwelle, se encargó de dejar clara la impaciencia y el escepticismo occidental en el primer discurso de la segunda jornada de la conferencia. "Nuestra mano sigue tendida, pero Irán no la ha estrechado hasta ahora. Teherán tiene que poner acciones detrás de sus palabras. He hablado un largo rato con la delegación iraní, y no he cambiado de idea, no he notado un cambio hacia una actitud transparente", dijo, en una intervención contundente, el representante de Berlín.

James Jones, consejero de seguridad del presidente de Estados Unidos, tampoco se anduvo con rodeos en Múnich. "No veo ninguna indicación de que la negociación haya entrado en una nueva fase. Teherán tiene que cumplir con sus responsabilidades o se enfrentará a sanciones más duras y probablemente a un mayor aislamiento. Está en juego una carrera nuclear en Oriente Próximo. No creo que haya ningún asunto más preocupante actualmente", observó Jones.

El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Yukiya Amano, reforzó por la tarde el escepticismo occidental al indicar, tras un encuentro con Mottakí, que "ninguna propuesta nueva" había sido entregada por Irán. Por su parte, el ministro iraní eludió en una conferencia de prensa dar cualquier detalle sobre qué modalidades, tiempos y cantidades facilitarían el intercambio de uranio que proponen las grandes potencias. La idea base preveía que Teherán entregara unos dos tercios de su uranio enriquecido al 3,5% para que Francia y Rusia se lo devolvieran elevado al 20%, en un formato útil para trabajar isótopos médicos pero difícil de aprovechar para fines militares.