Putin promete a Abjazia unos 325 millones para reforzar la frontera con Georgia

Una nueva ley permitirá a Rusia intervenir militarmente en el caso de ataque contra tropas rusas en el extranjero, para rechazar o impedir la agresión contra otro país y para combatir la piratería

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, ha viajado hoy a Abjazia para dar un impulso a las relaciones con esa región separatista, cuya independencia el Kremlin reconoció junto a la de Osetia del Sur el año pasado después de la guerra de cinco días con Georgia. La visita de Putin y sus promesas de ayuda financiera para garantizar la seguridad de Abjazia han irritado al régimen de Tbilisi, que las calificó de provocación, al igual que ha irritado a Kiev el furioso mensaje de ayer del presidente Dmitri Medvédev a su colega ucranio, Víktor Yúshenko.

"El año próximo enviaremos grandes sumas de dinero -alrededor de 15.000 millones de rublos [unos 325 millones de euros]- para resolver las cuestiones de seguridad, es decir, para construir la frontera estatal de Abjazia y para nuestra base militar", dijo Putin.

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Rusia, señaló el jefe de Gobierno, ha dado "este año cerca de 2.500 millones de rublos [54 millones] para apoyar el presupuesto abjazo, y el año próximo la suma será del mismo orden". Además, continuará su ayuda en la esfera social, particularmente seguirá pagando pensiones a los jubilados. Ya antes de la guerra del año pasado, Moscú había repartido pasaportes rusos a la mayoría de la población abjaza y surosetia.

Putin resaltó el papel de Abjazia como destino turístico para los rusos y dijo que Moscú y Sujum han preparado cerca de 40 acuerdos en diferentes esferas. Además de los que se refieren a la colaboración militar, destacan una serie de proyectos de infraestructura, como son la construcción de caminos y puentes, la reparación de la vía férrea entre Sochi y Sujum, y la organización del transporte marítimo regular entre ambos ciudades.

Aunque no descartó que Georgia pueda intentar nuevos ataques contra Abjazia y Osetia del Sur, Putin se mostró convencido que, de concretarse, estarán condenados al fracaso. "Si algo deberían haber aprendido [los georgianos] de los acontecimientos de agosto del año pasado, es que hablar desde posiciones de fuerza carece de perspectivas", señaló.

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Más poder de acción militar

Precisamente para estar preparados para la repetición de lo que ocurrió hace un año, es que Medvédev, como él mismo explicó, ha enviado al Parlamento un proyecto que modifica la ley de uso de las fuerzas armadas en el extranjero.

El documento amplía sustancialmente la geografía de utilización del ejército ruso, que podrá emplearse también en caso de ataque contra tropas rusas emplazadas en el extranjero, para rechazar o impedir la agresión contra otro país, para defender a los ciudadanos rusos en el extranjero y para combatir la piratería.

La nueva ley -que no tendrá problemas en ser aprobada ya que el Kremlin controla ambas cámaras parlamentarias- permitirá a Rusia intervenir prácticamente en cualquier país.

Así, el prestigioso diario Kommersant, escribe que amparándose en el punto que le permite enviar tropas para impedir el ataque contra otro Estado, el Kremlin podría intervenir, por ejemplo, "en el conflicto armado que está madurando en América Latina entre nuestra amiga Venezuela y Colombia". O en Ucrania, si "intentan apropiarse de instalaciones de la Flota del Mar Negro", que se basa en la península de Crimea. No en vano un parlamentario del vecino país eslavo comentó que no es casual que la andanada lanzada por Medvédev contra Yúshenko coincidiera con la presentación del citado proyecto de ley.

Recriminaciones

El martes, en un hecho sin precedentes, Medvédev hizo público un mensaje que envió a su colega ucranio y en el que le acusa de aplicar una política antirrusa. Furioso, le recrimina a Yúshenko todo: el que éste apoyara a Georgia en la guerra del año pasado y, antes, armara al régimen de Mijaíl Saakashvili; que empuje Ucrania a la OTAN; que esté destruyendo las relaciones económicas entre ambos países; que obstaculice las actividades de la Flota del Mar Negro; que esté expulsando al idioma ruso de la vida pública Ucrania; que apoye a la iglesia ortodoxa nacional que se ha independizado de la de Moscú.

Por todo ello, Medvédev anunció la suspensión del envío de su nuevo embajador a Kiev. La arremetida del presidente ruso fue interpretada por muchos en Ucrania como el deseo de influir en las próximas elecciones presidenciales, prevista para enero de 2010, mientras que los proYúshenko ven peligros mayores.

Así, Tarás Stetskiv, vicejefe del grupo parlamentario que apoya a Yúshenko, declaró ayer que en el mensaje de Medvédev refleja "el abierto desprecio hacia la soberanía ucrania, ratifica las intenciones de injerencia permanente en los asuntos internos de Ucrania y también contiene la fundamentación ideológica de una posible intervención militar"

El primer ministro, Vladímir Putin, saluda a algunos residentes de Sujumi, capital de Abjazia
El primer ministro, Vladímir Putin, saluda a algunos residentes de Sujumi, capital de AbjaziaAP

Georgia condena la visita de Putin a Abjazia

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Georgia ha manifestado hoy su rechazo a la visita del primer ministro ruso, Vladímir Putin, a la provincia autónoma separatista de Abjazia. Según Tbilisi, se trata de "otra provocación llevada a cabo de acuerdo con la tradición de los servicios especiales soviéticos".

El Ministerio consideró que la fecha de esta visita -que coincide con el aniversario del acuerdo de seis puntos de alto el fuego del año pasado- fue elegida deliberadamente por Putin. Además, cree que con dicha visita, el primer ministro ruso viola la frontera georgiana reconocida por la comunidad internacional. "Mediante estos pasos, Rusia vuelve a evidenciar que nunca intentó ni intenta cumplir con ninguno de sus compromisos", ha dicho el ministerio en un comunicado

criticó este Departamento en un comunicado.

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