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El Parlamento Europeo elige hoy al polaco Jerzy Buzek como presidente

La votación de José Manuel Barroso como presidente de la Comisión, aplazada para otoño

Un nuevo Parlamento Europeo, más escorado hacia la derecha tras los resultados de las elecciones del pasado junio, elegirá hoy al ex primer ministro polaco, Jerzy Buzek, como presidente. Será la primera vez que un representante de los países de la Europea del Este, menos entusiastas con el proyecto europeo, ocupe un puesto relevante en la Unión. La única candidatura alternativa que se ha presentado es la de la eurodiputada sueca de Izquierda Unitaria, Eva Britt Svensson.

La séptima legislatura (2009 -2014) iniciará sus actividades en un clima marcado por un bajón generalizado del europeismo como quedó patente con la baja participación de las últimas elecciones (44,9%) y la necesidad de dar respuesta a la profunda crisis económica que sufre Europa.

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Un conservador llegado del Este

Buzek presidirá la Eurocámara durante la primera mitad de la legislatura, dos años y medio, en virtud del "acuerdo técnico", entre conservadores, socialistas y liberales. Durante la segunda mitad del mandato, la presidencia será ocupada por un socialista, muy probablemente, el jefe del grupo parlamentario, el alemán Martin Schulz.

A pesar de los esfuerzos Fredrik Reinfeldt, primer ministro de Suecia, que ostenta la presidencia de turno de la UE, los eurodiputados no debatirán ni votarán al nuevo presidente de la Comisión Europea. La única candidatura presentada, la del actual presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, se está presentando más incierta de lo previsto. La oposición de socialistas, verdes y liberales, que rechazan votarle sin más y exigen a Barroso la presentación y discusión de un programa concreto, se ha unido a la diletante actitud del Consejo.

Los jefes de Estado y de Gobierno rechazaron proponer oficialmente a Barroso en el pasado Consejo Europeo de mediados de junio, limitando su nombramiento "unánime" con carácter político pero sin efectos jurídicos. La designación oficial se realizó finalmente "por procedimiento escrito", el pasado día 8, después de que Reinfeldt considerara que había encontrado el consenso necesario con los grupos políticos para presentar la votación en septiembre.

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El aplazamiento de la votación no ha sido del agrado de Barroso, quien es consciente de que el tiempo corre en su contra. El jefe del Ejecutivo comunitario no ha cesado de insistir durante los últimos días de que "él estaba dispuesto para asumir las responsabilidades en cuanto el Parlamento estuviera listo". El aplazamiento de la votación a septiembre aumenta los riesgos para Barroso, como han señalado algunos dirigentes del Partido Popular Europeo. Uno de sus responsables, manifestó recientemente que "si Barroso no era elegido en julio, su candidatura estaba prácticamente muerta".

Los riesgos derivan de quienes consideran más conveniente aplazar su votación hasta octubre una vez se conozca el resultado de las elecciones de Alemania, (27 de septiembre) y el resultado del referéndum de Irlanda sobre el Tratado de Lisboa, (2 de octubre). El problema es que para entonces las negociaciones para la elección del presidente de la Comisión, coincidirá con otros dos nombramientos importantes; el del presidente estable del Consejo Europeo y el del Alto Representante. Es decir, se abrirá el melón y la búsqueda de equilibrios (derecha-izquierda; norte - sur, hombre - mujer; países grandes y pequeños) que supone la aparición de múltiples posibilidades. Y entonces todo será posible.

Schulz exigió ayer a Barroso "un diálogo profundo" con Barroso sobre un paquete de 11 prioridades, entre las que destaca la puesta en marcha de Pacto Europeo por el Empleo. Los socialistas exigen también una nueva política industrial, el refuerzo de la regulación financiera, y una defensa de los servicios públicos".

Barroso, de 54 años, ex primer ministro de Portugal, tendrá esta semana un primer contacto con los grupos políticos, en Estrasburgo y presentará en septiembre un plan detallado de su programa.

Tras fracasar su intento de acelerar su nombramiento en la reunión del partido Popular Europeo en Atenas, la semana pasada, Barroso se ha convencido de la necesidad de encontrar un acuerdo entre conservadores, socialistas y liberales.

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