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Por qué nos resulta tan seductora la nueva masculinidad

Ryan Reynolds pone rostro a Armani Code Classic, el perfume de la firma italiana que encarna las dualidades del hombre moderno

Ryan Reynolds encarna los valores del hombre Armani Code, una estrella que sabe reírse de sí misma sin perder un ápice de elegancia y que ha hecho de la empatía la nueva sensualidad.
Ryan Reynolds encarna los valores del hombre Armani Code, una estrella que sabe reírse de sí misma sin perder un ápice de elegancia y que ha hecho de la empatía la nueva sensualidad.Armani

¿Qué significa ser hombre hoy? La idea ha evolucionado tanto en los últimos tiempos que responder a la pregunta resulta cada vez más complicado, pero serlo es quizá más liberador que nunca. La moda, internet y, sobre todo, el feminismo han ayudado a acabar con esos oprimentes estereotipos.

“Creo que a medida que nos alejamos o hacemos de la masculinidad tóxica un recuerdo, todo lo que abarca es nuevo y mucho mejor”, ha defendido en numerosas ocasiones Ryan Reynolds, embajador del perfume Armani Code. El canadiense, “un antidivo” de Hollywood (como lo definió Rodrigo Cortés tras trabajar con él Buried) y, al mismo tiempo, uno de los hombres más deseados de la industria, se ha convertido en el rostro del perfume de Armani precisamente por encarnar a una estrella de cine poco convencional: un hombre que sabe reírse de sí mismo sin perder un ápice de elegancia y que ha hecho de la empatía la nueva sensualidad. Un ideal que se está imponiendo en todos los sectores, desde el cine hasta la perfumería.

Armani Code Classic, la primera fragancia oriental de la casa italiana, es reflejo de esas dualidades que entraña el hombre moderno. Es un perfume clásico, sí, pero está elaborado con ingredientes que harían sonrojar a los más puristas, y se recrea en ello a través de un contraste adictivo de dulces y amargos. Una salida cítrica, de limón y bergamota, que da paso a un corazón con flores de olivo y madera guaiac, aderezados con notas de ámbar y haba tonka. Un perfume sensual y fresco que inevitablemente asociaríamos a Ryan Reynolds. O a Denzel Washington.

La mención es intencionada. El protagonista de Malcolm X nunca se planteó ser actor porque “no había tíos como yo en las películas”. Él rompió la veda, y de nuevo, acabó con los clichés labrándose una carrera intachable: con éxito en taquilla, con producciones que siempre insistían en la justicia y la igualdad, y con discreción en la vida real. No hay escándalos en su historial. Ni siquiera una salida de tono en un mal día. Denzel Washington es, ante todo, un tipo elegante: en las formas y en el vestuario. Aquel icónico traje azul noche de Armani que escogió en la ceremonia de entrega de los premios Óscar ha servido de inspiración para configurar el frasco de Armani Code Classic. Una silueta elegante, estilizada y con una pizca de misterio, como todos los envases que protegen una poción así.

Porque aquellos tipos rudos de la pantalla que rezumaban hostilidad y, sobre todo, nos limitaban a unos cánones rígidos en los que muy pocos hombres encajaban, ya son un recuerdo. Historia del cine. Los niños ahora reclaman superhéroes más cercanos, como Deadpool, que seducen con humor, sencillez y empatía. Unas gotas de Armani Code nunca están de más para empezar.

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