JFK

La poco conocida historia de amor de Kennedy con su amante sueca

El presidente de EE UU y Gunilla von Post mantuvieron una relación en 1953, cuando él ya estaba comprometido con Jacqueline Bouvier. Ahora sus cartas salen a subasta

El presidente estadounidense John F. Kennedy, en la Casa Blanca en diciembre de 1962.
El presidente estadounidense John F. Kennedy, en la Casa Blanca en diciembre de 1962.Getty Images

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Cannes, Francia, 1953. La Costa Azul vive un momento de esplendor después de la Segunda Guerra Mundial. Hace unos años que allí se celebra el festival de cine que ha vuelto a colocar a la villa en el mapa mundial. Y allí, ese verano, dos personas se conocerán y vivirán una historia de amor furtiva; a él apenas le quedaban unas semanas para casarse con su prometida, Jacqueline Bouvier. Entonces sus nombres eran famosos, pero en ningún caso con la proyección de ahora. Sueca y estadounidense, eran la aristócrata Gunilla von Post y el senador John F. Kennedy. Von Post tenía apenas 21 años cuando conoció a Kennedy, de 36. Había sido educada en cocina y hostelería en Lausana, Suiza, y entonces estaba en la Riviera francesa para mejorar el idioma. Ahora, seis décadas después de aquello, su romance ha quedado expuesto a los ojos del mundo.

Las misivas que Von Post y Kennedy se enviaron salen a subasta pública a través de una casa de Boston llamada RR que ha decidido venderlas. Se trata de una carta completa y dos parciales, ocho folios en total, datadas pocos años después de aquel encuentro de 1953 en Francia, y en las que se intercambian información y conciertan citas. Su contexto se comprende mejor poniendo como referencia un libro de memorias llamado Love, Jack que publicó Von Post en 1997 y donde reveló este poco conocido romance. Las cartas que ahora se subastan fueron propiedad suya hasta que murió, en 2011. Han salido por un precio de 2.500 dólares (casi 2.100 euros) y se estima que podrían superar los 30.000 (25.000 euros).

Algunas de las cartas escritas por John F. Kennedy durante su tiempo como senador de Massachusetts, que datan de 1955 y 1956, dirigidas a Gunilla von Post.
Algunas de las cartas escritas por John F. Kennedy durante su tiempo como senador de Massachusetts, que datan de 1955 y 1956, dirigidas a Gunilla von Post.RR AUCTION

La primera epístola que se vende es una de las parciales y data aproximadamente de 1955. Ella le había mandado una fotografía suya anterior y él le pide que le traduzca unas palabras en sueco que había escritas sobre ella. “Se te ve estupenda y feliz”, le dice él. Además, ahí cierran un encuentro después de aquel verano francés. Entonces él era senador por Massachusetts, un puesto que ocupó desde enero de 1953 y hasta acabar 1960, cuando fue elegido presidente. “Parece que el Congreso no finalizará hasta el 5 de agosto, así que zarparé en el United States, que llega a Le Havre [Francia] el 10 de agosto, y debería estar en Suecia el 12. Adónde voy. Mándame la dirección de Bastaad en la que estarás”.

Efectivamente, la cita se llevó a cabo y Kennedy y Von Post pasaron juntos casi una semana “consumando su relación, en Suecia, en agosto de 1955″, según explica la casa de subastas basándose en el libro de Von Post. Una pasión que, al menos ella, recordó durante mucho tiempo, ya que en sus memorias del año siguiente afirmaba que Kennedy estaba haciendo grandes esfuerzos por separarse de Jackie Kennedy y así volver a juntarse con la aristócrata y llevarla a EE UU. Pero todo eso, según ella, se vio frustrado por la carrera política del senador, así como por el fuerte influjo de su padre. También influyó el duro golpe del aborto que Jackie sufrió ese 1956, que afectó a ambos amantes, y el nuevo embarazo que vivió en 1957 (y del que nació su hija Caroline).

La única carta completa data de 1956 y es una despedida con toques de humor. “Muchas gracias por tu carta. He de decir que me apena saber que, después de todo, no vas a venir a EE UU y te vas a casar con el granjero. Gracias a Dios no es el que llevamos en coche en Suecia el pasado verano”, bromea el entonces senador en referencia al inminente matrimonio de Alba con un terrateniete. Además, pese a la nueva situación de su amante, Kennedy afirma. “Estaba planeando volver el próximo verano para verte... y ahora pasa esto. En cualquier caso, hazme saber qué vas a hacer. Si no te casas ven, me gustaría verte. Lo pasé de maravilla contigo el verano pasado. Es un recuerdo lleno de luz en mi vida, eres estupenda y te echo de menos”, escribe el político en su texto, que sale a la venta con su sobre original. Según la casa de subastas, esta es la única carta conocida de John F. Kennedy en la que muestra su amor por otra mujer mientras está casado, pese a haber tenido multitud de amantes, desde Marilyn Monroe a Audrey Hepburn.

El sobre de una de las cartas escritas por John F. Kennedy durante su tiempo como senador de Massachusetts a Gunilla von Post.
El sobre de una de las cartas escritas por John F. Kennedy durante su tiempo como senador de Massachusetts a Gunilla von Post.RR Auction

Sin embargo, que Gunilla von Post no pudiera hacer el camino hasta EE UU y ser oficialmente la novia o la esposa de Kennedy no implicaba que él fuera a renunciar a su compañía. Algo que demuestra la última carta, en este caso parcial, fechada en Hyannis Port, una villa costera de Massachusetts en la que la familia Kennedy solía pasar largas temporadas. Está firmada como “Jack”. Ha pasado un año desde que se vieron por última vez. La carta arranca con una frase a medias, pero que se entiende con claridad: “... llegando y quizá podrías hacerme un hueco. Estoy ansioso por verte. ¿No es raro después de tantos meses?”. Como le dice a Von Post: “Quizá al principio parezcamos desconocidos el uno con el otro, pero no lo somos, y estoy seguro de que funcionará y creo que merece la pena”. La misiva, sellada en Hyannis el 1 de agosto de 1956, ya está dirigida a la “señora de Anders Ekman”, en referencia al nombre de casada de Gunilla, que contrajo matrimonio con el terrateniente sueco de ese nombre.

Los amantes solo se verían en una ocasión más: en 1958 durante una fiesta de gala en Nueva York, en el hotel Waldorf Astoria, y prácticamente de casualidad. Ella ya estaba embarazada de su primer hijo, Andrea; luego tendría una segunda, Rosina. Lo que no sabían era que sus vidas se separarían para siempre: el marido de la aristócrata moriría dos años después, en 1960, mientras pilotaba un avión. El presidente sería asesinado en 1963. Ella se mudó a EE UU, a Florida, tras casarse con un ejecutivo de IBM.

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