María Sharapova, la primera tenista que triunfó en la moda y la publicidad

La deportista, que este miércoles anunció su retirada, ha colaborado con grandes firmas como Ralph Lauren y Swarovski

Cuando un deportista se retira, lo comunica a través de alguien cercano a su círculo, un comunicado, sus redes sociales o una rueda de prensa. No ha sido el caso de María Sharapova. La ya extenista de 32 años ha dicho adiós este miércoles a una carrera de casi tres décadas en las pistas de tenis con una carta publicada en las revistas Vanity Fair y Vogue: Tennis—I’m Saying Goodby (Tenis, te digo adiós, en inglés). “Mi camino se ha llenado de valles y desvíos, pero las vistas desde su cima eran increíbles. Sin embargo, después de 28 años y cinco títulos de Grand Slam, estoy lista para escalar otra montaña, para competir en otro terreno”, ha escrito.

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La despedida en exclusiva para dos de las cabeceras sobre moda más importantes no es de extrañar, pues la exdeportista ha estado muy vinculada a esta industria. De hecho, en 2005 desveló que cuando se retirase apostaría por este sector: “Mi objetivo principal es estar sana y cuando acabe mi carrera deportiva me dedicaré al mundo de la moda”.

Con 20 años colgó por un momento su ropa deportiva para lucir su primer vestido rojo. “Ya he llevado camiseta roja antes, pero nunca un vestido rojo”, dijo sobre una prenda decorada con 600 cristales de Swarovski durante un evento con motivo de su colaboración con la diseñadora Colleen Sandieson para Nike. “Es importante sentirte cómoda con lo que llevas”, comentó la entonces número dos del mundo.

Es una habitual en eventos de marcas como Ralph Lauren y en Semanas de la Moda. En la última edición de la de Nueva York, a principios de este mes, estuvo sentada en la primera fila del desfile de Vera Wang. Otro de los últimos actos a los que ha acudido ha sido la fiesta de Vanity Fair que la publicación celebra después de la gala de los Oscar, vestida con un Valentino de color verde lima. Fue acompañada de su novio Alexander Gilkes, un empresario británico de 40 años que estuvo casado con Misha Nonoo, la diseñadora que actuó de celestina entre Meghan Markle y el príncipe Enrique. Las parejas más conocidas de la extenista han sido Adam Levine, vocalista de Maroon 5, y el jugador de baloncesto Sasha Vujacic.

Sharapova saltó a la fama cuando ganó la final de Wimbledon de 2004 con solo 17 años y desde entonces ha acumulado cinco títulos individuales de Grand Slam. Su talento en la pista le ayudó a conseguir patrocinios que la convirtieron durante once años en la deportista mejor pagada. Su patrimonio en 2016 era de casi 22.000 millones de dólares (más de 20.000 millones de euros), según la revista Forbes. Una fortuna que ha ido generando desde muy pequeña, pues marcas como Nike y Prince (de venta de raquetas) firmaron con ella contratos publicitarios cuando tenía nueve años.

“Tiene la presencia, el gancho y la personalidad que [David] Beckham introdujo en el deporte masculino, pero su impacto puede ser mayor que el del futbolista si sigue ganando títulos como este”, vaticinó en 2004 Nigel Currie, entonces vicepresidente de la Asociación Europea de Patrocinadores. David Beckham no solo ha ganado dinero con sus éxitos deportivos, sino que su atractivo físico también le ha ayudado a ser un producto de marketing. A Sharapova le ha sucedido lo mismo. Su larga melena rubia, su estatura de más de 1,80 metros y su peso, alrededor de los 60 kilos, han propiciado también ese éxito publicitario.

La exdeportista también ejerce como empresaria después de fundar en 2012 Sugarpova, una marca de chucherías y chocolates de lujo, elaborados con ingredientes naturales. La filosofía de este negocio nace de la relación de Sharapova con su padre, Yuri, que de pequeña la premiaba con una piruleta o una chocolatina tras una larga jornada de entrenamiento. “No hay razón para que el trabajo duro no pueda ser recompensado con un pequeño dulce de regalo”, asegura la extenista en su página web.

Un premio por el esfuerzo, al igual que le ha sucedido a ella con su carrera y a su familia. Sus padres huyeron de Bielorrusia por miedo a la expansión de la radiación tras la catástrofe en la central nuclear de Chernóbil, en 1986. Ella nació al año siguiente en Rusia y en 1994 su padre emigró con su hija, de siete años, a Estados Unidos. Solo tenían dos billetes de avión y 700 dólares en el bolsillo. Más de 20 años después, Sharapova cuenta con una gran fortuna a raíz de su trayectoria profesional y con un pie en el mundo de la moda.

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