La Veronal replica los tambores de Calanda en El Escorial

Marcos Morau trae al Festival de San Lorenzo ‘Sonoma’, la coreografía con la que triunfó en Aviñón

Escena del espectáculo Sonoma.
Escena del espectáculo Sonoma.Anna_Fabrega

“Fue el sueño de una noche de verano”, suspira emocionado Marcos Morau (Ontinyent, 1982) recordando uno de los momentos cruciales en la trayectoria de su compañía barcelonesa La Veronal, cuando clausuró en julio pasado el prestigioso Festival de Aviñón con su creación Sonoma, la misma que este sábado 28 de agosto regresa a Madrid para presentarse en única función en el Festival Internacional de El Escorial.

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“Yo he visto a los grandes maestros que admiro en ese mismo Palacio de los Papas, de Aviñón. Es un lugar que me encanta pero al que tengo mucho respeto. Estar bailando allí es como una cumbre, aunque yo no piense el éxito en esos términos. Es una sensación extraña, te asustas y te alegras. Recuerdo que hasta que no finalizó la primera función de las cuatro que hicimos, no sabía si me iban a ovacionar o a abuchear porque aquí también han abucheado a los más grandes, y tenía todos esos fantasmas flotando durante la representación”.

Tuvo ovaciones las cuatro noches. Y es que Sonoma emociona allí donde llega. Nueve bailarinas ofician este ritual de la España profunda con gesto surrealista, que toma inspiración en aquel Luis Buñuel que venía de su Calanda rural y se instaló en el París más loco y bohemio, pero también rinde homenaje a la mujer de pueblo, la que reza y acude a misa, aunque a lo mejor de lo que tiene ganas es de gritar y reinventarse. Imaginación desbordada, belleza formal y emociones auténticas emanan de esta coreografía que apunta maneras para convertirse en obra clave y emblemática de La Veronal.

Escena del espectáculo Sonoma.
Escena del espectáculo Sonoma.Mauvego

“Siempre se habla de puntos de inflexión”, disiente Morau, que fundó su compañía en 2005. “Cuando hicimos Russia fue así. Luego vino Siena en el Teatre Nacional de Catalunya y lo mismo. Llegó Pasionaria y se hablaba de un nuevo Marcos Morau. Es verdad que ahora tenemos más bolos que nunca pero cada pieza de alguna manera abre nuevas puertas y habla de ti de una manera diferente. Sonoma más que una cima, es una obra oportuna, que llega en un momento de madurez en el que ya no tenemos que demostrar nada. Sonoma se levanta por sí misma con la seguridad de estar bien hecha, con la certeza de que es un buen momento para mí y para la compañía”.

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Paralelamente a su trabajo como director y coreógrafo de La Veronal, Marcos Morau lleva una abrumadora agenda de compromisos con compañías de todo el mundo que le requieren. De hecho, no podrá venir a acompañar a su equipo a Madrid este sábado porque está en Holanda, montando la primera de las dos piezas que para la nueva temporada le ha encargado el muy prestigioso Nederlans Dans Theater (NDT), de La Haya. Aunque ya estrenó con su gente en Barcelona Opening Night (que se verá en el Centro Condeduque el próximo año) no tendrá nueva producción con La Veronal hasta 2023 debido a que la covid hizo que se desplazaran los compromisos del año pasado y ahora está hasta arriba.

Sonoma, justamente, nació de uno de estos encargos: Le Surréalisme au service de la révolution, pieza corta que montó para el Ballet de Lorraine, en 2016, en la que el surrealismo parisino de Buñuel se cruzaba con el estruendo de los tambores de Calanda, tradición de Semana Santa que aquí servía de altavoz al grito de mujeres oprimidas. Pero no ha sido una ampliación sino una nueva obra. “Está muy lejos, lejísimos”, reafirma el creador. “Aquella era una pieza de pequeño formato en la que me atreví a probar cosas. Cuando Cesc Casadesús, director del Festival Grec, me pidió algo para el 2020 le dije que lo que quería era volver a Buñuel, a Calanda, volver a las tradiciones pero mirándolas sin complejos. Otro aspecto muy diferente es que Sonoma es heredera de la pandemia. Se montó ya en confinamiento y se fue cargando de ganas de gritar”.

Escena del espectáculo Sonoma.
Escena del espectáculo Sonoma.Anna_Fabrega

Lo que sí coincide es que ambas creaciones suponen una postura muy clara en relación a la situación de ellas en una sociedad rural. “El significado de la palabra sonoma para indígenas norteamericanos es valle de la luna, y está relacionado con el ciclo de la menstruación. Veo a la mujer desde un punto de vista revolucionario. En Sonoma están juntas: rezan, gritan, cantan, intentan cambiar y destruir el mundo, siempre juntas. Veo a la mujer con una fuerza que no tendrían los hombres”, concluye.

Devoción

El imaginario católico, con esa cruz enorme a la que nueve bailarinas cuidan con devoción, cobra protagonismo en Sonoma, y Marcos Morau sabe de dónde le viene todo este interés. “Me crié católico pero no soy practicante. Sin embargo creo que ha influenciado mucho mi personalidad, lo que me acerca a Buñuel. Ambos nos fuimos a la gran ciudad, cogimos nuestras influencias, las transformamos y nos hemos reído de ellas, hemos cogido todas esas crisis que nos han provocado ideas como la culpa y el pecado, y hemos tenido necesidad de gestionarlas”. Pero no se trata de un asunto de fe. “Me fascinan las religiones. La monoteísta, la politeísta… cuando estoy de gira siempre voy a las iglesias, y muchas de las ideas de obras como Sonoma, Bolonia o Pasionaria, vienen de ahí”.

 

Cuándo: Sábado 28 de agosto a las 20.30. Dónde: Teatro Auditorio Sala en San Lorenzo de El Escorial. Cuánto: Entre 20 y 30€

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