El veraneo del futuro

La sostenibilidad, la diversificación e innovaciones como el metaverso transformarán el turismo en los próximos años, según varios expertos

Bañistas en la playa de Levante de Benidorm, esta pasada semana.
Bañistas en la playa de Levante de Benidorm, esta pasada semana.JOSE JORDAN (AFP)

La brecha digital no afecta solamente al uso de los cajeros de banco, a las nuevas tendencias de transporte urbano o al consumo de oferta audiovisual. Algo tan democratizado como el turismo de vacaciones también está empezando a detectar una evolución en las costumbres y los requisitos de los nuevos usuarios, sobre todo, en los menores de 40 años. “El turista de siempre continuará acudiendo a destinos de masas”, señala Miguel Ángel Cintas, director ejecutivo (CEO) de la firma de investigación de mercados Atribus, “pero ha surgido otro turista que busca que su experiencia se alinee con sus valores”. Además, el acelerón digital surgido con la pandemia acerca poco a poco otro tipo de vacaciones “sin salir de casa”, a través de “la realidad virtual o el metaverso”. El veraneo también está pegando el estirón de la tecnología. Y los principales destinos turísticos deben adaptarse con rapidez, a su juicio.

Cintas participó el pasado jueves en una mesa redonda sobre empresas tecnológicas turísticas integrada dentro de la novena Jornada de Turismo impulsada por la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) en Benidorm (Alicante), uno de los principales receptores de viajeros con tiempo libre de toda Europa. Y junto a otra de las participantes, Sara Sánchez, responsable de la web de alojamientos rurales Rusticae, aventuró para EL PAÍS el turismo que viene. Las nuevas tendencias advierten de que “el cambio generacional” también se deja ver en las preferencias de las vacaciones. “Los turistas menores de 40 años ya buscan autogestionarse los viajes y las estancias”, indica Cintas, “y es el sector que más va a crecer en los próximos años”.

Los viajeros del siglo XXI quieren vivir experiencias que “reflejen sus ideales” y cuando no obtienen exactamente lo que buscan “reaccionan con frustración y reseñas negativas” en la red. “No miran tanto el precio”, continúa el experto en mercadotecnia, “pueden pasarse de su presupuesto si la experiencia lo merece” o “acortan estancias” a cambio de que todo coincida con lo que habían planeado.

La mesa redonda celebrada en Benidorm incidió en “la importancia de la innovación en el sector”, relata Sánchez. “No solo se trata de tecnología”, dice, “a pesar de que el móvil y las posibilidades que ofrece han supuesto una verdadera revolución” que ha metido los planes de vacaciones en los bolsillos de todos. “Tenemos que conocer las tendencias” para dar respuesta a la creciente “relación directa con el usuario”. Y, dentro de las exigencias de nuevo cuño, “la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente” son las casillas que casi todo turista marca como imprescindibles.

A la empresa dirigida por Sánchez llegan cada vez más clientes que “desean visitar entornos rurales, conocer a los habitantes locales, integrarse” en el entorno de una manera “consciente y comprometida”. “Los retos del cambio climático exigen un cuidado con los espacios y el paisaje”, por lo que Sánchez defiende que “el turismo tendría que apoyar al sector primario, agricultura y ganadería” como parte activa del futuro veraneo.

Todos estos cambios exigen, sostiene Sánchez, una mayor especialización de los trabajadores del sector. “La industria del turismo debe ofrecer mejores sueldos y más flexibilidad horaria para retener el talento” entre sus trabajadores, advierte. Empleados que deben ser capaces de dar respuesta a las exigencias del usuario. Y no solo en el ámbito tradicional, en el medioambiental o en el de deportes de aventura, por ejemplo. También en el que aún está por definir. “La realidad virtual o el metaverso han abierto un nuevo melón turístico”, afirma Cintas. “Parecía que estaba muy lejos, todavía”, pero la digitalización ha “acercado cada vez más” al día a día la posibilidad de “viajar sin moverse del salón de casa”. “Aún es minoritario”, reconoce. Pero no se le debe perder ojo.

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El sol y la playa resisten

En principio, todos estos cambios podrían parecer diametralmente opuestos al turismo tradicional, al sol y playa, a los destinos más conocidos. Algo con lo que Nuria Montes, secretaria general de la patronal turística de Benidorm, Hosbec, no está de acuerdo. En su opinión, es cierto que “el fenómeno turístico se está diversificando exponencialmente”, sobre todo por el mayor acceso a vuelos y la proliferación de compañías de bajo coste. “Hace 40 años, el 90% de los viajeros elegían sol y playa”, argumenta, “pero los principales puntos turísticos de costa en España siguen siendo los mismos, los que más pernoctaciones” acaparan. “Es lo que busca un número importante de clientes de clase media”, que, aunque han flexibilizado su calendario de vacaciones, siguen, en buena medida, “condicionados por las vacaciones escolares de julio y agosto”. Eso sí, admite, “no se pueden dormir en los laureles”.

El “camaleón” Benidorm, como lo define Montes, ya ha planificado varios movimientos de adelanto en el ajedrez del turismo. “Antes bastaba con que la arena y el agua estuvieran limpias”, manifiesta, “ahora cuidamos experiencias como el deporte, la gastronomía o el cuidado medioambiental”. También ha modernizado su trazado urbano, “da prioridad al peatón y ha ampliado la actividad en la calle”. Y son “pioneros” en el uso de diferentes tecnologías. “Somos el primer destino de España con espacio en el metaverso”, subraya Montes, “y hemos pactado alianzas con plataformas de juegos” que desarrollan sus aventuras en Benidorm.

“Hay wifi en las playas, numerosos puntos de recogida y análisis de datos, escucha activa en redes y sistemas de control de agua o tráfico”. A la tercera ciudad de España en pernoctaciones, tras Madrid y Barcelona, solo le falta una cosa para afianzar su futuro: “Una buena red de infraestructuras que nos conecten con el aeropuerto y el AVE”, dice Montes.

Los aeropuertos mejoran las reservas y conexiones del 2019

La inmediatez de la temporada alta se centra, de momento, en la recuperación de los datos prepandemia, los de 2019. Y las previsiones basadas en la programación de las compañías aéreas en los aeropuertos de Alicante y Valencia entre el 27 de marzo y el 30 de octubre señalan que tanto en pasajeros como en vuelos se ha restaurado la normalidad, según los datos que maneja AENA. En el aeródromo de Alicante-Elche Miguel Hernández, las aerolíneas han reservado 12 millones de asientos, un aumento del 2,2% respecto al verano de 2019. Bajan un 0,2% los vuelos, 67.000 operaciones en total. En cuanto a destinos, crecen las conexiones con Italia (37%), España (29%), Bélgica (26%) y Noruega (20%), y destaca el auge de África (14%). Los enlaces con Ucrania y Rusia han desaparecido de la estadística.
En el aeropuerto de Manises, el crecimiento respecto a 2019 es del 12,6%, con 7,2 millones de asientos reservados, y de 7,4 puntos en vuelos, con 43.000 operaciones. Portugal, Bélgica y Rumanía son los destinos que más repuntan, solo por detrás de España, que crece un 47%. En cuanto a Castellón, la directora general de Aerocas, Blanca Marín, señala que las estadísticas recabadas hasta mayo “constatan la tendencia positiva y el regreso a cifras previas a la pandemia” y asegura que la reactivación de rutas y el desarrollo de operaciones vinculadas al turismo reforzarán el crecimiento del aeródromo castellonense.

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