Muere en prisión el líder de la secta de Vistabella, acusado de abusos sexuales y trata de seres humanos

El hombre, que se hacía llamar “el enviado de Dios”, ingresó en la cárcel de Castellón en marzo | Tío Toni sometió durante décadas a sus adeptos con promesas sanadoras, ritos esotéricos y prácticas sexuales

El presunto cabecilla de la secta camina ayudado de un andador tras su detención el pasado 15 de marzo, en una imagen extraída de un vídeo policial.
El presunto cabecilla de la secta camina ayudado de un andador tras su detención el pasado 15 de marzo, en una imagen extraída de un vídeo policial.

El líder de la secta desarticulada en una masía de Vistabella (Castellón) ha fallecido este fin de semana en el centro penitenciario Castellón I de la capital de La Plana, donde ingresó el 17 de marzo junto a otros dos de los nueve arrestados en el operativo policial contra la organización, acusada de cometer delitos sexuales contra adultos y menores. Lo han confirmado fuentes sindicales, que indican que Antonio G. L., de 64 años, y que se hacía llamar “enviado de Dios”, no estaba en régimen de aislamiento y “hacía vida completamente normal”. Durante varias semanas permaneció en el módulo de enfermería por las dolencias médicas que sufría. Se ha abierto una investigación reservada para aclarar lo ocurrido, un trámite “habitual”, dicen las mismas fuentes, cada vez que se produce un óbito en el interior de un penal. No obstante, se estima que fue una “muerte natural” por las patologías previas que sufría, han indicado desde la Subdelegación del Gobierno en Castellón.

La titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Castellón decretó el pasado 17 de marzo el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, para el líder espiritual y dos personas más, por su supuesta pertenencia a la cúpula de una secta destructiva con sede en la masía la Chaparra, en el término de Vistabella, un pueblo de Castellón de 350 habitantes. Se les acusaba de cometer delitos sexuales contra adultos y menores. Se les investigaba, además, por presunta trata de seres humanos y exhibición de pornografía a niños.

La secta operó durante al menos tres décadas en una masía de gran extensión, aislada y blindada del exterior con un vallado y cámaras de seguridad, donde residían varias familias con menores. Doce de las víctimas fueron liberadas por los efectivos policiales, que irrumpieron en la zona días antes en plena madrugada, entre ellos dos pequeños de 8 y 13 años, que pasaron a ser tutelados por la Consejería de Políticas Inclusivas del Gobierno valenciano.

Mechones a modo de tesoro

Antonio G. L., conocido como el Tío Toni, impuso durante décadas su autoridad entre sus seguidores con una mezcla de creencias cristianas, ritos esotéricos y falsas promesas sanadoras con las que les hacía creer que él era un “enviado de Dios”. Para ello, utilizó manuales inspirados en nuevas corrientes espirituales, estampas con imágenes pseudorreligiosas y reliquias. En concreto, mechones de su propio cabello que sus adeptos atesoraban envueltos en papel entre sus pertenencias y que la Policía encontró durante el registro de la finca.

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La Chaparra, donde supuestamente operaba la organización, está a ocho kilómetros de Vistabella, en dirección a Castellón, y se ubica junto a la carretera. Aquí, y desde su posición de superioridad, Antonio G. L. sometió presuntamente a abusos sexuales tanto a adultos como a menores de edad, además de obligarles a trabajar dentro y fuera de la masía, en algunas ocasiones durante jornadas extenuantes. Parte del dinero que conseguían los adeptos en sus empleos externos a la masía debían entregárselo al líder, con la excusa de que sería destinado a mantener la comunidad.

Imagen aérea de la masía de la Chaparra, en Vistabella (Castellón).
Imagen aérea de la masía de la Chaparra, en Vistabella (Castellón).google

El amplio operativo policial desplegado en la zona tuvo lugar un año después de que arrancara la investigación. Fue a raíz de la denuncia de varios antiguos miembros de la secta, que relataron al personal sanitario que les trataba los daños psicológicos que presentaban los rituales y prácticas sexuales a los que se habían visto sometidos durante años, y alertaban de delitos sexuales contra menores y adultos en la citada masía por parte de la secta.

Dirigida por el grupo de sectas de la Comisaría General de Información y la Unidad central de atención a la familia y a la mujer (Ucfam) de la Comisaría General de Policía Judicial, con el apoyo de la Brigada de Información y de la de Policía Judicial de la comisaría de Castellón, la investigación culminó el pasado marzo con nueve detenciones y la liberación de 12 de las víctimas.

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