IVAM

Consuelo Císcar decidió la mayor compra de obras de Rueda en una reunión “fugaz”, según una exjefa del IVAM

El responsable de la fundición de las obras reproducidas afirma que son “originales y auténticas” en el juicio contra la presunta compra fraudulenta por parte del museo en 2004 y 2006

Consuelo Ciscar, y al fondo, José Luis Rueda, en la primera sesión del juicio en la Audiencia de Valencia.
Consuelo Ciscar, y al fondo, José Luis Rueda, en la primera sesión del juicio en la Audiencia de Valencia.Mònica Torres

La técnica del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), Raquel Gutiérrez, que ejercía de directora del área técnico-artística del museo entre 2005 y 2012, ha declarado como testigo este martes que la decisión de la operación de compra en 2006 por parte del museo de siete obras originales de Gerardo Rueda (1926-1996) que comportó una donación de otras 77 piezas se realizó en una reunión “fugaz” que convocó la entonces directora, Consuelo Císcar. La reunión de la comisión de adquisiciones del museo se celebró el 16 de enero de ese año, pero allí no se trató de ninguna compra ofrecida por José Luis Rueda, heredero del artista, ha indicado la conservadora en la quinta jornada del juicio sobre la presunta compra-donación fraudulenta de obras del artista por 3,4 millones de euros.

Fue unos días más tarde, cuando Císcar llamó a los miembros de la citada reunión a su despacho, según ha explicado Gutiérrez en la Audiencia de Valencia: ““Fue una reunión muy fugaz, en su despacho y sin sentarnos. Nos dijo que le había llegado la propuesta y que consideraba que era interesante. Y ya está”. “Fue una reunión con fotocopias de fotografías, que iban en un cuaderno con gusanillo. Nos dice que a partir de ahora el museo será una referencia de Rueda, en número de obras y otros aspectos que otros museos no tienen”, ha respondido a la fiscalía. En esa reunión se decidió la adquisición por alrededor de 2,3 millones de euros de siete obras de Rueda en una operación que también incluía la donación de 77 piezas.

La primera compra-donación fue en 2004 y el montante global de toda la operación asciende a 4,1 millones de euros: 2,9 por las 98 obras (la mayor parte reproducidas tras la muerte del creador), 512.524 euros para que la Fundición Capa las materializara y 719.987 euros por la organización de exposiciones de Rueda y promoción de las obras. Císcar, Rueda y Juan Carlos Lledó, exresponsable económico del IVAM durante la dirección de la primera, entre 2004 y 2014, se enfrentan a una petición de entre seis y cinco años de prisión por los presuntos delitos de prevaricación, malversación y falsedad documental, además de multas de 144.000 euros para la primera (considera autora) y 60.000 para Lledó (colaborador necesario, como Rueda). Además, se solicita una indemnización conjunta y solidaria de 3.456.876 euros.

A preguntas de la fiscalía, Gutiérrez, quien estuvo imputada durante la instrucción del procedimiento y luego varió su condición a la de testigo, ha expuesto que el proceso de adquisición de obras de arte pasaba por una comisión de la que ella formaba parte como vocal junto a la director, el entonces director económico y el experto en arte y primer director del IVAM, Tomás Llorens, fallecido el pasado junio. Llorens sustituyó a otros conservador cuando Ciscar modificó la composición de la comisión heredada del anterior director, Kosme de Barañano.

La testigo ha indicado que no había “ningún protocolo” que estableciera una manera de funcionar para la comisión. “Se recibían las distintas propuestas de adquisición, yo las archivaba y las preparaba para la comisión. Antes se las presentaba a Ciscar y ella seleccionaba lo que finalmente se trasladaría a la reunión de la comisión”, ha señalado. “En ellas había un diálogo entre Tomás Llorens y la directora. Lledó y yo éramos meros vocales sin ningún tipo de palabra. No se nos pedía ningún tipo de opinión al respecto. No había votación. Yo solo estaba ahí para saber lo que entraba y lo que no y luego gestionar las tareas administrativas”, ha apuntado.

Preguntada por si Ciscar estaba al corriente de las gestiones que realizaba el IVAM o, por contra, tal y como ella mantiene, solo hacía labores institucionales, la testigo ha manifestado que la entonces directora “sabía perfectamente lo que se gestionaba”. “Tenía muy claro lo que decía, lo que le interesaba y había que darle un reporte continuo. Mi trabajo lo tenía muy marcado. Ella era una persona cien por cien volcada en su trabajo, con una dedicación absolutamente exclusiva”, ha narrado. Gutiérrez también ha afirmado que Ciscar nunca le plantó realizar ninguna acción ilegal, según ha respondido al abogado de la exdirectora. En su primera declaración, Císcar involucró a los trabajadores del museo en todo el proceso de compra y donación de las obras de Rueda.

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Recuperar el informe del conservador

También ha declarado este martes como testigo el sustituto de Ciscar en el IVAM entre los años 2014 a 2020, José Miguel García Cortés, quien ha explicado que cuando accedió al cargo se le requirió durante varios meses una ingente cantidad de documentación por parte del juzgado: “Colaboramos y dimos todo”, ha dicho.

Además, ha explicado que designó al actual director de la Agencia Valenciana Antifraude, Joan Llinares, como administrador por su experiencia en el museo y como interlocutor con la Generalitat y la Intervención. Ha destacado que, al llegar al cargo, el museo recuperó el informe del conservador con expresa mención al valor de la obra. “Eso no existía anteriormente y era para que avalase la compra en todos los sentidos, artístico y económico”, ha dicho.

Por su parte, el administrador y accionista de la Fundición Capa, Fernando Capa, hijo del fundador, Eduardo Capa, fallecido en 2013, ha explicado que trabajaron con Rueda “dos o tres años antes de de su muerte”. Fue él quien le propuso ir a una chatarrería al artista cuando le encargaron un gran escultura, El gran relieve, una reproducción de la cual compró el IVAM en 2004. “En la chatarrería descubrió un mundo nuevo. Cogimos piezas y montamos un collage. Fue una de las últimas cosas que hicimos juntos”, ha dicho. “De ahí salió el Gran Relieve y otra serie de piezas”, ha manifestado a preguntas de la fiscalía.

Capa ha asegurado no recordar si Rueda dejó preparadas el material de cinco copias iguales de El gran relieve para que se fueran oxidando. Ha comentado que la fundición produce unas “6.000 esculturas al año”. “Por mi parte, en la documentación no se nos pedía nada de esto. No puedo responder con certeza. Hicimos más. En mi archivo mío aparecen dos. El tercer Gran relieve, seguramente no. Si no esta metido. Los artistas empiezan una edición con un productor y pueden terminar con otro”, ha dicho de manera imprecisa. Preguntado por qué en la factura de pago del IVAM por el Gran Relieve se indica que es una “prueba de autor”, el testigo ha señalado que porque lo diría el heredero de Rueda.

“El valor de una obra póstuma es subjetivo, en función de si se ha seguido la filosofía del autor y si se ha hecho o no con acierto”, ha asegurado el especialista, también escultor. Ha matizado que “cuando se ejecuta una pieza siempre hay cierta transformación, no es un método objetivo y fiable, hay parte de subjetividad y pérdida en los procesos que se utilizan”.

“En escultura, normalmente no se puede objetivar que una reproducción sea el 100 % idéntica, el tamaño afecta a los materiales, no son cosas mecánicas, a los profanos les cuesta de entender. A veces no es posible dar un baño o un cromado a una pieza de cierto tamaño, por lo que se eligen otros materiales similares”.

A preguntas de la fiscal, ha admitido que se puede reproducir una pieza idéntica al original si es del mismo tamaño y se cuenta con un molde. “En el momento cambias de estado, tienes que hacer un modelo que lo tienes que interpretar. Cuando se hace una reproducción siempre hay una clase de interpretación”, ha señalado.

Fernando Capa se ha mostrado más cómodo antes el interrogatorio de los abogados de la defensa. “¿Las obras originales y auténticas?”, ha preguntado el letrado de José Luis Rueda. “Son originales y auténticas”, ha respondido el fundidor, que a lo largo del interrogatorio ha reiterado que siempre habla de reproducciones.



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