Los peritos coinciden y ratifican en el juicio por el ‘caso Castor’ que hubo relación entre la inyección de gas y los terremotos

Dos expertos externos atestiguan que la empresa sabía que podían provocar movimientos sísmicos

Los directivos de Escal, Recaredo del Potro y José Luis Martínez Dalmau, en la Audiencia de Castellón antes de iniciarse el juicio por el caso Castor.
Los directivos de Escal, Recaredo del Potro y José Luis Martínez Dalmau, en la Audiencia de Castellón antes de iniciarse el juicio por el caso Castor.Àngel sánchez

Los peritos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) que elaboraron un informe sobre la actividad sísmica en el Castor a petición del Ministerio de Industria han explicado que existió relación entre la inyección de gas en la planta y el episodio de seísmos que tuvieron lugar en septiembre de 2013. Los tres peritos han declarado este lunes en el juicio contra Recaredo del Potro y José Luis Martínez Dalmau, expresidente de Escal UGS y consejero delegado de la empresa concesionaria y la propia empresa. Ambos están acusados de un delito contra el medio ambiente y los recursos naturales con riesgo para la vida e integridad física de las personas y con un grave riesgo irreversible o catastrófico.

La sesión ha contado con la declaración de peritos del Instituto Geográfico Nacional, del Instituto Geológico y Minero de España y de varias empresas auditoras, así como expertos internacionales que realizaron informes después de la serie de seísmos que se produjeron frente a las costas de Vinaròs cuando el proyecto Castor comenzó a inyectar gas en el almacén subterráneo.

Los tres primeros peritos, que elaboraron un informe en diciembre de 2013 sobre la actividad sísmica producida en el entorno del proyecto, han indicado que en un primer momento “había más dudas” pero se fue avanzando en las conclusiones y pese a que “no había relación evidente en un primer momento”, se continuaron analizando los datos y se pudo ver una relación entre la actividad sísmica y la inyección de gas.

Analizaron para ello los registros de seísmos y también los datos recabados en un cuestionario sísmico rellenado voluntariamente por personas afectadas por estos movimientos. Unos movimientos de escala 3, han explicado, que “no contemplan daño aunque no se descartan”, por lo que las grietas y otros desperfectos que reportaron los vecinos de las poblaciones cercanas a los epicentros “son compatibles con una intensidad leve” y se contempla “un tanto por ciento de población que pueda tener miedo”, porque “en edificios más altos, especialmente en alturas superiores a los cinco pisos, sí se puede notar”.

También han declarado dos ingenieros del Instituto Geológico y Minero que realizaron un informe en febrero de 2014 a petición también del Ministerio de Industria en el que sí constataron que existía una relación temporal entre la actividad sísmica y la inyección de gas. Los expertos del Instituto Geológico y Minero han indicado que en este caso “existe la posibilidad de que, además del origen natural de los seísmos, haya otro condicionante añadido”, pero, han agregado, “no podemos ir más allá a la hora de saber los factores que han determinado esos movimientos”.

Otros dos peritos, profesores universitarios en Estados Unidos, elaboraron un informe que analizaba los seísmos y sus causas en el que analizaron la falla de Amposta y sus peculiaridades, una falla que tiene una serie de ramificaciones que “han jugado un papel importante en el origen de los sismos”. Los expertos han indicado que el modelo 3D con el que contaba Escal “permitía saber si esas fallas se iban a reactivar” y se sabía “que las inyecciones que se hacían en la zona activa podían provocar movimientos”.

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