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Poético viaje de Mal Pelo hacía lo desconocido

Simbiosis perfecta entre baile, música y canto, ‘Highlands’, puede verse hasta este domingo en el Mercat

Un momento del espectáculo 'Highlands' de Mal Pelo.
Un momento del espectáculo 'Highlands' de Mal Pelo.Tristan Perez-Martin

Elegancia, verdad, belleza, austeridad, fertilidad coreográfica, intelectualidad y sofisticación, además de un gusto por lo telúrico son cualidades que se trenzan en armonía en el hipnótico baile de Mal Pelo, grupo de danza contemporánea, que lidera Pep Ramis y María Muñoz, y que se ha situado en uno de los más prestigiosos, y con mayor trayectoria internacional, de la reciente historia de la danza de nuestro país. Cualidades que, ante su último estreno, Highlands, se convierten en adjetivos superlativos.

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Con este espectáculo se cierra Bach Proyect, la tetralogía que sobre al compositor alemán ha realizado el grupo, que se inició con Bach para seguir con Golberg Varations/Varations y más recientemente, Inventions, siendo Highlands una prolongación de esta última pieza. El espectáculo está interpretado por ocho excelentes bailarines, de diferentes edades, madurez y juventud se trenzan en un versátil y copioso baile: Federica Porello, Zoltan Vakulya, Leo Castro, Miguel Fiol, Enric Fábregas, Ona Fusté y Pepe Ramis y María Muñoz. Todos inician en el inmenso espacio escénico del Mercat de les Flors un apasionante, sinuoso y agreste viaje hacía una tierra desconocida, un paisaje inhóspito en el que lograr encontrar la paz, un lugar que está en el interior del ser humano y que siempre resulta una ardua búsqueda encontrarlo. Las imágenes de vídeo, en blanco y negro, de paisajes salvajes y deshabitados, que rodean al grupo, subrayan la soledad interior de cada uno de ellos. Se mueven juntos como una manada, sin embargo, el espectador percibe el individualismo que les corroe. La imagen de un caballo blanco a galope traza el sendero hacia la libertad. El baile en ocasiones es tosco, y la mirada de sus intérpretes feroz y en otras, este mismo baile destila una gran poesía derivada de los textos que se recitan de John Berger, Erri de Luca y muy especialmente de Nick Cave. Textos que hablan de amor, desamor y muerte. Magnífico el dúo interpretado por Pep Ramis y Miquel Fiol.

La extraordinaria música de Bach, el elemento esencial en todo este recorrido emocional está interpretada en directo por Joel Bardolet, violín, Jaume Guri, violín, Masha Titova, viola y Daniel Claret, chelo. En cuanto al cuarteto de voces está formado por Quiteria Muñoz, soprano, David Sagastume, contratenor; Mario Corberán, tenor y Giorgio Calenza, bajo. Músicos y cantantes forman parte activa del espectáculo, la forma en que se interrelacionan con los bailarines desde lo alto de una escalera o en unas plataformas que son arrastradas constituyen imágenes de gran belleza.

Cómo ocurría con Inventions, hay en este espectáculo imágenes que recuerdan a los Caprichos de Goya. A través de la caudalosa y sacra música de Bach se visitan diferentes momentos de la vida del compositor, sus días en Weimar con la Cantata 150, la muerte de su primera mujer Bárbara y su propio final con la Fuga XIV del Arte de la Fuga, inacabada y con una nota en la partitura de su hijo, Carl Philipp.

En esta ocasión Mal Pelo pone en diálogo con la música de Bach la de otros compositores como Ärvo Part, Händel, György Kurtág y Purcell. Otros colaboradores en este bello y perfecto montaje, quizás demasiado controlado, son el extraordinario diseño de luces de August Viladomat e Irene Ferrer, que convierte en el escenario en un lugar sombrío, el abrupto espacio sonoro de Fanny Thollot, la escenografía de Kike Blanco y el vestuario de Carme Puigdevall y Plantés.

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