Opinión
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Si yo me vacuno, protejo a todo el mundo

Plantearse la opción de no vacunarse y a ver qué pasa, o esperar a que se vacune todo el mundo, son opciones insolidarias que contribuyen a alargar la pandemia y ponen en riesgo la vida de muchas personas

Una enfermera del Hospital Sant Pau de Barcelona prepara las vacunas para el personal sanitario del centro, este lunes.
Una enfermera del Hospital Sant Pau de Barcelona prepara las vacunas para el personal sanitario del centro, este lunes.Marta Pérez / EFE

“¿Me vacuno o no me vacuno?, ¿la vacuna es segura o no?, ¿me pasará algo?, ¿qué tiene más riesgo: vacunarse o contagiarse del coronavirus? Yo soy joven, mejor no me vacuno, porque si me contagio del coronavirus no me pasará nada, y así espero a ver qué pasa con la vacuna...”

Estas son preguntas frecuentes que se hacen muchas personas. Hay aún una sombra de duda sobre la seguridad de las vacunas que ya se están administrando y las que puedan llegar. “Claro, se ha ido tan rápido, no hay estudios a largo plazo, y si descubren dentro de unos años que las personas vacunadas…” Es comprensible, pero tal como he comentado hace unas semanas en esta columna, la investigación de las vacunas frente a SARS-CoV-2 ha seguido todos los pasos requeridos en el desarrollo de nuevos medicamentos y si se ha corrido mucho es porque la situación así lo requería. Estamos ante una emergencia sanitaria a nivel mundial. Se han realizado ensayos clínicos con decenas de miles de personas, se ha evaluado su seguridad y los efectos secundarios observados son en general leves y similares a los de otras vacunas. Las vacunas frente a la Covid-19 autorizadas actualmente por las agencias reguladoras del medicamento son eficaces y seguras. ¿Esto quiere decir que no se producirá nunca un efecto adverso? No, no podemos realizar esta afirmación. Pero es que no podemos afirmarlo de ningún medicamento. Ni de las vacunas frente al SARS-CoV-2 ni de otros medicamentos que llevan decenas de años ya aprobados y que se han administrado a millones de personas.

¿Qué información han aportado los ensayos clínicos sobre la seguridad de las vacunas frente a la Covid-19? Se han observado efectos locales en la zona del pinchazo (enrojecimiento, dolor, hinchazón) y reacciones generales como cansancio, cefalea y fiebre. En el caso de Cominarty, la vacuna de Pfizer&BioNTech (la que estamos administrando ya en España), presentaron reacciones en el lugar de la inyección el 84% de los vacunados, siendo el dolor local el síntoma más frecuente, en especial tras la primera dosis. Las reacciones adversas sistémicas fueron más frecuentes tras la segunda dosis: cansancio (63%), cefalea (55%), mialgias (38%), escalofríos (32 %) y fiebre (14%). El primer día de vacunación en el Reino Unido se registraron reacciones de tipo anafiláctico en dos sanitarios con antecedentes alérgicos importantes, por lo que se recomienda administrar con precaución esta vacuna a aquellas personas con antecedentes de alergias graves, y siempre tras una valoración individual por un profesional experto. La vacuna está contraindicada en aquellas personas que hayan presentado una reacción de tipo anafiláctico tras la primera dosis.

Recientemente, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han publicado la casuística registrada en este país tras casi 2 millones de dosis administradas, encontrando una incidencia de 11,1 casos de anafilaxia por millón de dosis, por lo que sigue siendo catalogado como un evento adverso muy raro. La mayoría de los casos ocurren en los primeros 10-15 minutos tras la administración.

Con respecto a la vacuna de Moderna (que está a punto de llegar a España), los efectos secundarios son similares: dolor en el lugar de inyección (92%), sensación de cansancio (70%), cefalea (64%), mialgias (61%), escalofríos (45%), náuseas y vómitos (23 %) y fiebre (15%), en general de intensidad leve o moderada y despareciendo en pocos días tras la vacunación. Estas reacciones son más frecuentes tras la segunda dosis y su frecuencia disminuye con la edad. Aún no disponemos de datos de la frecuencia de anafilaxia con la vacuna de Moderna.

Por tanto, las vacunas son seguras, pero la seguridad al cien por cien no existe. Ya hay unos 20 millones de personas vacunadas en el mundo. Yo misma soy una de esas personas. Más allá de ciertas molestias en la zona del pinchazo, no he sentido ningún otro efecto secundario.

Yo creo que la pregunta que nos debemos hacer todos es la siguiente: “¿Cómo puedo contribuir al fin de la pandemia?” Con mascarilla, higiene de manos, distancia y vacunándonos. Plantearse la opción de no vacunarse y a ver qué pasa, o esperar a que se vacune todo el mundo, son opciones insolidarias que contribuyen a alargar la pandemia y ponen en riesgo la vida de muchas personas.

Este virus nos ha hecho tomar consciencia de que nos necesitamos los unos a los otros. Todos echamos de menos a los familiares y amigos con los que no podemos tener el contacto que deseamos. En la lucha contra el coronavirus no existen salvaciones individuales. La solución pasa por la colaboración y la solidaridad. Si yo me vacuno, protejo a todo el mundo.

Magda Campins es jefa del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Vall d’Hebron.

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