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Mishima reaparece tras seis meses sin actuaciones

La banda barcelonesa se congració con su público mediante un concierto de grandes éxitos en Les Nits del Fòrum

Concierto de Mishima en el Parc del Fórum, dentro del Nits del Primavera.
Concierto de Mishima en el Parc del Fórum, dentro del Nits del Primavera.JUAN BARBOSA / EL PAÍS

Era una noche que había de ser solventada por la directa, sin paseos por las ramas y yendo directos a la médula. Así que Mishima, uno de los grupos más significativos del pop local, reyes del amor y sus desamores cuando se empieza a intuir que la juventud tiene final, aplicaron al público que se acercó al Fórum una receta a base de clásicos y de canciones de esas que tejen fidelidades, que se antojan iniciáticas o que, simplemente, nos hablan de cuando estábamos menos baqueteados por la vida. Con ellas en la base se marcaron un estupendo, entretenido y solvente concierto en Les Nits del Fòrum, cerrando así seis meses de obligado silencio por la pandemia. Noche rara, dijo Carabén, aunque quizás no se refería a que su Barça no disputara en esos momentos la final de la Copa de Europa. Se ignora si de jugarla, Carabén hubiese recurrido al pinganillo con el que Tete Montoliu lograba actuar sin perderse un detalle del partido en curso del equipo de sus amores.

Pero no hubo fútbol en la noche, sino ese ramillete de canciones que han convertido a Mishima en un excelente grupo de pop adulto en el que las dudas sobre el amor prístino van creciendo a medida que la vida cotidiana hace su trabajo. No existeix l’amor feliç, cantaron recordando a Brassens. A pesar de ello, el trasfondo romántico de la banda, ese protagonista que reflexiona sobre sus sentimientos y se hace preguntas más allá de las banalidades, es quien acaba fijando el argumento central para que el público tenga en Mishima uno de sus referentes. A pesar de ello, en la primera parte de la actuación, donde sonaron piezas como la veterana Cert, clar i breu, y las más recientes Una sola manera o S’haurà de fer de nit, el público, media entrada larga en el recinto, no acabó de manifestar ese nivel de entusiasmo que es la antesala del triunfo apoteósico. La noche, tanto en la caída de la luz de una actuación comenzada de día, como en lo referente a la marcha de la actuación, avanzó con cautela.

Fue a partir del primer tercio del concierto cuando con piezas como Tornaràs a tremolar las palmas y abandonar las sillas para bailar en pie marcaron la bisagra del concierto a partir del que giró hacia las complicidades. La actuación, en velocidad de crucero, con Carabén en modo escueto y la banda marcando camino con su aplastante eficiencia, fue una sucesión de éxitos sin apenas descanso. Guspira, estel o carícia, Els vespres verds, La tarda esclata, L’olor de la nit y ya en bises Un tros de fang marcaron alguno de los puntos álgidos de un concierto entre conocidos, un recuerdo más de que quizás nos debamos adaptar a esta situación durante largo tiempo. De hecho, el mismo batería del grupo, Alfons Serra, dijo sentirse como en el Primavera de verano. Que el optimismo no falte.