Las universidades catalanas trasladan las clases a internet 

Los centros han puesto en marcha videoconferencias y foros a toda prisa para no perder el curso en plena crisis del coronavirus

La facultad de Biología de la UB durante el confinamiento, este miércoles.
La facultad de Biología de la UB durante el confinamiento, este miércoles.Albert Garcia / EL PAÍS

Las seis universidades públicas catalanas presenciales no han cesado su actividad tras la declaración del estado de alarma por el coronavirus. A toda prisa han tenido que poner en marcha protocolos para hacer posibles desde el lunes las clases virtuales. Algunos centros han reforzado sus servidores para permitir videoconferencias simultáneas ante decenas de estudiantes. Si el confinamiento se alarga, tendrán el reto de adaptar sus normativas a una evaluación no presencial, al igual que las prácticas. La UOC y la UNED, decanas de la educación online, han ofrecido su ayuda.

“El primer día se colapsó el campus virtual y las videoconferencias”, explica la vicerrectora de Comunicación de la UAB, Virginia Luzón. Después del estado de alarma, que decretó que la actividad docente debía continuar a distancia “siempre que resulte posible”, los equipos de gobierno de las universidades vivieron un fin de semana trepidante. Han tenido que ofrecer recursos técnicos a docentes y estudiantes para no echar a perder el curso. “Algunos profesores hacen la clase en directo por videoconferencia, otros cuelgan powerpoints y establecen horarios de chat para resolver dudas”, cuenta David Aguilera, estudiante de segundo de Ingeniería Informática en la UAB, que añade: “Prefiero las presenciales. Me organizo mejor el tiempo pero, ahora mismo, es lo mejor que podían hacer”.

La UAB incrementará la capacidad de sus servidores para permitir más conexiones simultáneas. La UdL ha subcontratado una plataforma de videoconferencias. “El lunes hice mi primera clase virtual y asistieron 40 de los 50 matriculados. Normalmente vienen unos 30 a clase”, valora Eva Martín, profesora de Turismo en la UdL. “Estoy muy contenta y a los alumnos les vino bien encontrarse. Tengo dos o tres en Igualada”, explica. Si el confinamiento se alarga Martín se plantea transformar el examen presencial en un test, con menos tiempo para que los estudiantes no tengan tiempo para copiar.

La alumna de Periodismo en la UPF Irene Riart tuvo este miércoles el último examen de la carrera. Fue un test online de 25 minutos. La Pompeu, la única con docencia trimestral, está de exámenes. Los docentes han podido escoger entre una prueba por internet, cambiar el examen por un trabajo o posponerlo hasta que se pueda hacer in situ. El día 30 la UPF empezará con la docencia no presencial, también adoptada por la UdG y la UB. “Trabajamos en posibles disposiciones transitorias”, detalla sobre la evaluación el vicerrector de Programación Académica de la URV, Domènec Puig. Valora la crisis como una oportunidad, también para el personal académico: “Descubriremos que podemos hacer muchas cosas que nos habíamos acostumbrado a hacer fichando”.

Las prácticas serán otro reto. “Las de química, por ejemplo, se pueden sustituir por simulaciones”, detalla Martín. La UOC afronta también la virtualización de todas las prácticas en empresas. “Estamos preparados, pero nos tenemos que asegurar que nos las reconozcan las agencias de calidad”, valora Carles Sigalés, vicerrector de Docencia de la UOC, centro que también flexibilizará las entregas de los trabajos por razones médicas o de conciliación. El ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades pidió el fin de semana a la UOC y a la UNED la creación de un portal de recursos de educación a distancia para ayudar a las otras universidades. Este miércoles ambos centros lo estaban ultimando.

"No pueden ser horas lectivas”

El sindicato de estudiantes SEPC rechaza que las clases online formen parte del curso. “No pueden ser horas lectivas”, defendió un portavoz. “Existe una brecha que puede generar desigualdades”, apostilló ante una posible carencia de medios digitales de algunos universitarios. Mencionó otras dificultades que pueden entorpecer el curso, como tener que cuidar de hermanos pequeños.

El vicerrector de la URV Domènec Puig explica que el Govern ha dado indicaciones para identificar a alumnos que puedan no tener ningún aparato o conexión digital. “La mayoría de las cosas se pueden hacer hasta con un móvil”, apunta. No obstante, en caso de haber algún caso, asegura que la universidad creará planes específicos.

Lo más visto en...

Top 50