Anticorrupción mantiene su petición de penas y no rebaja la de Aldama
El PP sí cambia y pide apreciar la confesión “muy cualificada” del presunto conseguidor, de modo que no llegue a entrar en prisión


El jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Alejandro Luzón, ha mantenido las penas de cárcel que pedía al comenzar el juicio por la trama de las mascarillas. Es decir, 24 años para el exministro de Transportes José Luis Ábalos; 19 años y medio para el que fuera su asesor, Koldo García; y 7 años para el presunto conseguidor, Víctor de Aldama. La gran incógnita era si el ministerio fiscal rebajaría el castigo reclamado inicialmente para el empresario, al considerar “muy cualificada” su confesión, pero no ha sido así. Tal calificación, que compete solo al tribunal, permitiría a Aldama eludir su entrada en prisión. La posibilidad aún existe, porque tanto su defensa como, ahora, la acusación popular que dirige el PP lo han planteado.
Todos los ojos estaban puestos en el fiscal, que en al audiencia preliminar del pasado febrero dejó la puerta abierta a premiar aún más la declaración autoincriminatoria de Aldama. Fuentes fiscales señalan que esta posibilidad era una de las que existían pero que finalmente se ha optado por mantener la petición inicial, “sin órdenes ni presiones” por parte de la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, pero sí como parte del proceso interno para fijar la posición de la Fiscalía que debe ser “única”.
El letrado del PP, Alberto Durán, sí se ha decantado por esta alternativa, modificando a la baja sus primeras conclusiones de modo que ninguno de los delitos que le achaca a Aldama superen los dos años de prisión individualmente, sumando entre todos poco más de 5 años. La defensa del empresario, que ejerce José Antonio Choclán, también ha solicitado al tribunal que valore la confesión de su cliente como “muy cualificada”. De ser así, el presunto conseguidor podría llegar a evitar su entrada en prisión aunque se le sentenciara a pena de cárcel.
Las otras defensas, las de Ábalos y García, han elevado a definitivas sus respectivas conclusiones, en las que reivindican su inocencia y, por tanto, claman por la absolución.


























































