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Sánchez aprovecha el error de la “prioridad nacional” para girar la campaña

El Gobierno cree que el PP se ha metido en el agujero de Vox como en 2023, redobla su apuesta proinmigración y reivindica su “prioridad”: paz, salud, salarios dignos

El presidente del Gobierno, PEdro Sánchez, en Chipre este 24 de abril de 2026DPA vía Europa Press (DPA vía Europa Press)

Es casi una constante de la legislatura más tortuosa de la reciente política española: cada vez que el Gobierno sufre, la oposición le echa una mano con un error de libro. O al menos así ven tanto en el Gobierno de coalición como en distintos sectores progresistas, e incluso en algunos conservadores, este movimiento del PP aceptando la “prioridad nacional” para tener gobiernos en Extremadura y Aragón.

El Ejecutivo ha tomado rápidamente el guante y se prepara para estirar al máximo una polémica que, según coinciden varios ministros y dirigentes progresistas, es muy peligrosa para el PP porque muestra a Vox como gran vencedor y sobre todo porque reactiva precisamente lo que en 2023 movilizó a la izquierda e impidió que Alberto Núñez Feijóo llegara a La Moncloa: el miedo a que Vox llegue a La Moncloa dominando al PP e imponiendo desde ahí políticas como la de la “prioridad nacional”, que generan un fuerte rechazo en la izquierda.

La pregunta es lógica: si Vox ha logrado que el PP asuma este concepto a cambio del Gobierno de Extremadura, ¿por qué no lo lograría a cambio del Gobierno de España? Santiago Abascal presumió este sábado de que la “prioridad nacional” se implantará en toda España “más pronto que tarde”. “Todavía queda un largo recorrido de cambios legislativos a nivel regional y nacional, cuando Vox alcance el Gobierno de la nación, y también a nivel europeo”, aseguró.

Mientras en el PP hay inquietud por la posibilidad de que este movimiento dé alas a Vox al mostrar su utilidad para empujar hacia la derecha del PP, en el Gobierno se han producido varias reuniones internas esta semana con distintas ideas para intentar dar un giro completo a la campaña andaluza y al debate nacional para aprovechar este error del PP.

Sánchez tiene este domingo un mitin en Córdoba y es probable que explote al máximo esta cuestión, como ya hizo este sábado en un vídeo enviado al congreso del PSOE en Extremadura. “Es un salto hacia atrás sin precedentes”, dijo Sánchez. “Un ataque directo a la esencia, al ser y también a la memoria de Extremadura”, remató. El expresidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra, muy alejado de Sánchez, coincidió en este asunto: “No es justo que una región de emigrantes como Extremadura se convierta ahora en el laboratorio para echar a los emigrantes a la puta calle”.

La cuestión divide a la derecha —se han desmarcado tanto el andaluz Juan Manuel Moreno como la madrileña Isabel Díaz Ayuso— y une a la izquierda, como se puede ver con Sánchez e Ibarra, por una vez de acuerdo. La medida reunifica y reactiva a la izquierda. El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, llamó a poner “pie en pared” al fascismo de la “prioridad nacional”. El diputado de Sumar Agustín Santos lo asimiló al “apartheid”, las leyes racistas sudafricanas.

Sánchez y los suyos van a aprovechar este error para intentar mostrar al PP atrapado con la ultraderecha y el recorte de derechos, mientras el presidente y su equipo apuestan por otras “prioridades nacionales”. En el entorno del presidente lo explican así: “Nuestra prioridad nacional es la paz, no la guerra, la creación de empleo y el aumento del salario mínimo, unos servicios públicos fuertes. Es un buen debate para nosotros, puesto que contrasta un proyecto progresista de avance social con otro de involución. La prioridad es lo que nos une, no lo que nos enfrenta”.

Otro miembro del Gobierno ve clarísimo el error, especialmente por el decisivo voto latino. “Está claro que el PP se ha metido en un lío; por eso Moreno y Ayuso se están desmarcando. Está detrás el voto latino, que es clave especialmente en Madrid, y Ayuso lo sabe. ¿Le vas a decir a latinoamericanos que viven, trabajan y pagan los mismos impuestos que los demás que tienen menos derechos que un español? ¿O que sus familiares van a la cola de los servicios públicos? El PP no sabe aún el lío en el que se ha metido", sentencia.

Pero más allá del error o no de la “prioridad nacional” —algunos dirigentes del PP consultados señalan que su electorado ha girado a la derecha y esta idea gusta ahora en muchos sectores e incluso en potenciales votantes socialistas—, el Gobierno lo que sí tiene muy claro es que va a dar la batalla y va a aguantar su apuesta por un discurso y unas medidas legales proinmigración.

La regularización extraordinaria, que va en línea contraria a lo que están haciendo incluso algunos gobiernos socialdemócratas europeos, sigue adelante con fuerza y el Ejecutivo cree que está ganando el debate porque le apoya no solo la izquierda, los afectados, sectores importantes de ese voto latino tan relevante, sino también los empresarios, sindicatos y la iglesia, y eso se reafirmará con la visita del Papa. Vox se ha lanzado a degüello contra los obispos —Abascal les acusa de hacer “negocio” con la inmigración—. El PP no se atreve a tanto, pero la derecha está muy revuelta con un asunto que genera muchas dudas porque son los empresarios, habitualmente cercanos al PP, los que están presionando más fuerte a favor de la regularización.

“La inmigración en España es una historia de éxito. Necesitamos más. Vox está diciendo que la crisis de la vivienda es culpa de la inmigración. ¡Pero si es al revés! Necesitamos más inmigrantes para construir viviendas; lo está pidiendo el sector, les falta mucha gente para la demanda que tienen", señala un ministro.

“En los datos de fondo de las encuestas no se ve esa pulsión xenófoba que buscan Vox y el PP”, remata otro miembro del Gobierno que suele escrutar con su equipo las tripas de los sondeos. “La gente sabe que el problema de la sanidad no es la inmigración. De hecho, son inmigrantes muchos sanitarios, lo son las cuidadoras, es muy evidente. Sin inmigración no funcionaría el país, eso lo saben todos, incluso los de Vox”, remata. “Dentro de 50 años se verá quién acertó, si España con políticas a favor de la inmigración y el crecimiento de población, que nos está permitiendo crecer más que ningún otro, o los países que apuestan por ser otro Japón: envejecidos, estancados, sin trabajadores para casi nada, sin jóvenes”, termina.

“El PP no está sabiendo ni explicarlo porque es imposible hacerlo. Es una idea inasumible para la gran mayoría de la sociedad. ¿Nos imaginamos que en Cataluña o en el País Vasco dijeran “prioridad nacional, los catalanes y los vascos primero”, y el resto de españoles que esperen para atenderse en la sanidad o tener plaza en un colegio? Es una aberración. Y muestra la enorme debilidad del PP”, sentencia otro miembro del Gobierno.

La cuestión no es, por tanto, una polémica pasajera. Tiene todos los elementos para convertirse en un eje de la batalla política en los próximos meses. Sánchez está decidido a darla apostando por un discurso en positivo de la inmigración que no hace casi nadie en Europa. Feijóo se ha entregado al discurso más duro de Vox e incluso ha aceptado la “prioridad nacional” que hace unos años habría sido una línea roja impensable para el PP. Las urnas dirán quién ha logrado convencer a más españoles con sus apuestas antitéticas.

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