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La sustracción y el volcado de los dispositivos de los Bárcenas acaparan la quinta sesión del juicio del ‘caso Kitchen’

Dos policías relatan cómo copiaron la información de dos móviles y una tableta, mientras que un periodista revela que Bárcenas se enteró a través de él de que le espiaban

| JUICIO del ‘Caso KITCHEN': la AUDIENCIA NACIONAL juzga al exministro JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ, en directo
Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez, en el primer día del juicio por el 'caso Kitchen' en la Audiencia Nacional.Foto: Europa Press

La Audiencia Nacional ha continuado este jueves con la vista del caso Kitchen, la trama de corrupción policial que se urdió en época del Gobierno de Mariano Rajoy para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas e intentar frenar el avance judicial del caso Gürtel, que investigaba una red de corrupción vinculada al Partido Popular. Esta sesión se ha centrado en cómo consiguió la trama varios dispositivos de Bárcenas, cómo copió la información que contenían y cómo se filtró esta a la prensa, momento en el que el extesorero se enteró de que su familia estaba siendo espiada. Además, se ha interrogado a un excompañero de cárcel del exdirigente del PP, a quien supuestamente pidió que borrase unas conversaciones comprometedoras del expresidente Mariano Rajoy, y han testificado los directores de la cárcel de Soto del Real mientras el exdirigente del PP estuvo allí.

A primera hora, han declarado varios agentes de policía, que han reconocido, como ya lo hicieron este miércoles sus compañeros, que participaron en el seguimiento de la familia de Bárcenas, y especialmente de Rosalía Iglesias, la esposa del extesorero del Partido Popular. Dos agentes han relatado cómo, en octubre de 2013, fueron requeridos para copiar la información de varios dispositivos móviles en un restaurante de la cadena Vips situado en la céntrica calle Velázquez de Madrid.

Según han contado los agentes que participaron en aquel volcado, a los 10 minutos de llegar al restaurante, apareció Enrique García Castaño, el comisario señalado como pieza clave de la trama, acompañado de un colaborador, que le entregó los dispositivos. El superior del agente que copió la información, que también estaba en el restaurante, ha reconocido que puede que el colaborador en cuestión fuese el chófer de los Bárcenas. Una vez extraída la información, se la entregaron a García Castaño, que después les pidió que “borraran todo”.

La Fiscalía Anticorrupción tiene clara la implicación de García Castaño en la trama de espionaje y llegó a pedir 12 años y seis meses de cárcel para él. Pero el comisario no se sienta finalmente en el banquillo en este juicio debido a su mal estado de salud, tras sufrir un ictus en 2022.

El tribunal también ha citado como testigos a los dos notarios a los que acudió el ex secretario de Estado de Interior Francisco Martínez cuando registró los mensajes que se intercambió con el exministro Jorge Fernández Díaz relacionados supuestamente con este operativo parapolicial por el que ambos están acusados. Uno de ellos, Enrique Franch, ha declarado que conocía al ex secretario de Estado de Interior de la Universidad, aunque “no estaba en su círculo de amigos íntimos”.

En el acta que recogió a petición de Martínez, tal y como ha ratificado este jueves, consta que no pudo comprobar si los mensajes venían efectivamente del exministro del Interior. En estas comunicaciones, Martínez decía supuestamente a Jorge Fernández Díaz que se había volcado “con éxito” dos teléfonos iPhone y una tableta iPad de Bárcenas, conseguidos por “el informador”. El notario ha afirmado, con todo, que es imposible saber si este mensaje había sido manipulado.

Los mensajes con Rajoy

Para seguir con el volcado de dispositivos, ha declarado Francisco Rosell, exdirector de El Mundo. En 2019, y como director del diario, recibió un requerimiento para aportar información a la causa judicial, sobre una noticia de 2018 donde se decía que la policía había “robado” unos mensajes entre Bárcenas y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy. Cinco años antes, en 2013, el diario había publicado el mensaje de “Luis, sé fuerte”, que el expresidente envió a Bárcenas. Amparado por el secreto profesional, el por entonces director del periódico se ha limitado a declarar que el autor de la noticia, Esteban Urreiztieta, le confirmó que esta estaba lo suficientemente contrastada como para ser publicada.

Urreiztieta ha declarado más tarde y ha confirmado que comprobó con Bárcenas los detalles de las informaciones publicadas: “Quedé con él para comprobar si un documento correspondía con la letra de su esposa y él me confirmó que sí”. El documento en cuestión eran notas manuscritas que había tomado Rosalía Iglesias en visitas a su marido en la cárcel. Volvieron a quedar, según ha relatado, tras hacer unas comprobaciones, y fue ahí cuando el periodista le contó al extesorero popular que aquellos documentos obraban en poder de la policía, para enorme asombro de Bárcenas: “No se lo creía”.

El periodista, según ha relatado, informó al extesorero de que se había producido el volcado de sus dispositivos que los policías han relatado poco antes en el juicio. La prueba definitiva fue que le dijo a Bárcenas la contraseña de su cuenta de Movistar, lo que le sorprendió mucho. Urreiztieta no ha respondido si consiguió la información a través del comisario Villajero, pero sí ha reconocido entregas de información por parte del chófer de los Bárcenas, Sergio Ríos, que le ha descargado de su obligación de protegerle como fuente.

Soto del Real

Isidro Sánchez, un narco colombiano con conocimientos de informática y compañero en la cárcel de Soto del Real de Bárcenas —“con quien hizo buenas migas”—, ha declarado que el extesorero le pidió que, en un permiso penitenciario, “borrase unos archivos”. También ha detallado más tarde que el extesorero le pidió que subiese a una nube unos archivos que “alguien le iba a pasar” en un pendrive y luego los borrase, a cambio de una cantidad sin especificar de dinero.

El preso no pudo hacer esto último, ha contado, porque fue detenido al día siguiente de salir de permiso en el hostal en el que se alojaba en el barrio madrileño de Chamberí. Los policías que lo detuvieron han declarado por la mañana y han afirmado que acudieron por aviso del sistema que registra a quien hace el registro de entrada en hoteles y hostales. En una inspección de su celda fue hallada una nota manuscrita con instrucciones, que él ha negado haber recibido. “Hay que destruir todos los datos de MR cuando yo te dé la orden”, decía la nota.

El extesorero contó que encargó a su compañero de prisión que aprovechara un permiso para borrar de un servidor de internet los archivos de audio que conservaba con conversaciones que, según él, había mantenido con Mariano Rajoy y Javier Arenas sobre la caja b del partido conservador. Un plan conocido por la trama, que precisamente buscaba esas grabaciones.

A la declaración del antiguo compañero de cárcel de Bárcenas ha seguido la de Luis Carlos Antón, actual director de la cárcel madrileña de Soto del Real, así como la de su sucesor en el cargo, José Luis Argenta. El extesorero del PP ingresó en este centro penitenciario cuando se decretó su prisión provisional en 2013 y luego regresó en 2018 para cumplir condena por el caso Gürtel. Recibió la libertad condicional en diciembre de 2024. Allí, afirma, fue espiado. Argenta ha afirmado que las filtraciones sobre la vida en prisión del extesorero del PP fueron orquestadas por él mismo. El juicio seguirá el lunes que viene.

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