Bendodo, el nuevo ‘poli malo’ de Feijóo

El dirigente andaluz, que gana proyección en la dirección del PP, es partidario de la moderación para ensanchar la base electoral

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (derecha) el presidente del PP-A y de la Junta, Juanma Moreno (centro), y el coordinador del PP, Elías Bendodo (izquierda), en un acto contra la violencia de género del PP de Málaga el 25N.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (derecha) el presidente del PP-A y de la Junta, Juanma Moreno (centro), y el coordinador del PP, Elías Bendodo (izquierda), en un acto contra la violencia de género del PP de Málaga el 25N.Álex Zea (Europa Press)

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha elegido a un político que nunca ha estado en la oposición para hacer el marcaje más duro al Gobierno de Pedro Sánchez. Se trata de Elías Bendodo Benasayag (Málaga, 47 años), coordinador nacional desde abril. Esta semana debutó en su papel de poli malodeslizó que la ley del solo sí es sí puede generar “un efecto llamada” a las agresiones sexuales―, y encadenó varias entrevistas soltando argumentario y situándose un peldaño por encima de la portavocía coral que hay en el PP.

La decisión de que Bendodo elevara el pistón en la rueda de prensa del comité de dirección se tomó después de que aparecieran en la prensa varios artículos que destacaban la falta de un portavoz en el PP que diera caña. Los sectores duros del partido reprochan a Feijóo una oposición demasiado blanda. La idea de que el número tres del partido salga subiendo el tono es para permitir que el líder luzca en clave más institucional, aseguran fuentes de la cúpula.

Bendodo desempeñará su nuevo papel sin cargar las tintas, es decir, en una versión más moderada. Ni él quiere representar un rol demasiado agresivo, ni el partido cree que encaje en ese perfil. “No le veo cómodo como perro de presa”, opina un dirigente que ha ocupado ese puesto en etapas anteriores en el PP. “Es un papel en el que sabes que te van a achicharrar y hay que saber sacrificarse y dar caña. Irá afinando y creyéndoselo, pero de momento no le encaja bien el traje, todo ha sido muy precipitado”, remacha.

El riesgo, recuerda este dirigente, es que “cuanta más sobreexposición, más posibilidades de equivocarte”. El coordinador general sufrió un primer traspié nada más asumir su cargo, cuando le zarandearon por sostener que España era un Estado “plurinacional”. Rectificó rápido, pero ese episodio, ya olvidado en la dirección, lo metió en la nevera varias semanas.

En la cúpula tienen claro que “no hay ningún Rafa Hernando en el comité de dirección”, resume un integrante. “Hay una parte que es de carácter, y te sale o no te sale. Y no existe un perfil tan cañero, pero además hay que tener cuidado con esta apuesta, porque no estamos para meter combustible en la estufa, la política tiene exceso de tensión”, analiza este dirigente, partidario, frente a otros, de que el PP mantenga la estrategia más moderada con la que Feijóo llegó a la presidencia del partido.

Junto a Bendodo, también actúan como portavoces del PP la secretaria general, Cuca Gamarra, que tampoco cultiva un tono exaltado; Esteban González Pons, vicesecretario Institucional, de perfil moderado, y Miguel Tellado, vicesecretario de Organización, que en Galicia sí desempeñaba ese papel más agresivo como número dos de Feijóo. Aunque todos han subido un grado el tono, ninguno es capaz de situarse en los márgenes en los que actúa la verdadera artillera del PP, Isabel Díaz Ayuso, con el inconveniente de que lo hace como verso libre del partido.

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Ruido interno

Nada más llegar a Madrid, el encaje de Bendodo generó cierto ruido interno. La figura del coordinador general, que recuperó Feijóo, provocaba duplicidades que ahora consideran resueltas. En el equipo de Bendodo minimizan los roces, y aseguran estar centrados en una única misión: “Convencer de que a este tío se le puede votar”, asegura una fuente. Este tío es Feijóo. Ya lo hizo en Andalucía con Juan Manuel Moreno, ayudando a construir una marca —Juanma— que no solo no genera rechazo, sino que para algunos es “como un muñeco de peluche al que se le puede abrazar”, como se comprueba en algunos vídeos. Advertencia: el peluche tiene colmillo y a veces lo enseña.

El coordinador nacional del PP va a seguir la misma estrategia que en Andalucía, la de ensanchar su base electoral a derecha e izquierda. Dos territorios son clave para ello: Madrid (elige 37 diputados al Congreso) y Andalucía (61) o lo que es lo mismo, Isabel Díaz Ayuso y Juan Manuel Moreno, dos referentes de futuro si hay catástrofe. Él defiende que el PP debe tener un pie en el centro y en la moderación y con el otro pivotar a izquierda y a derecha.

Además de intentar ordenar la herencia descuajeringada que dejaron Pablo Casado y Teodoro García Egea y de llevar la interlocución con los números dos de otras formaciones, Bendodo se encarga de la estrategia demoscópica del partido, que es lo que siempre ha hecho cuando era el virrey de Málaga como presidente de la Diputación y del PP provincial y como consejero de la Presidencia en la Junta de Andalucía.

¿En qué se fija Bendodo cuando escruta las tripas de las encuestas del CIS y las que encarga a Gad3? En la transferencia de voto: ahora el PP capta el 6,6% del voto socialista. Y el voto que quita vale por dos. En las elecciones andaluzas últimas, el 15,6% de antiguos electores socialistas optaron por Moreno. Esa es la meta que él verbaliza con la frase “en el PP caben todos”.

Bendodo, casado y con dos hijos que viven en Málaga, pasa ahora más tiempo en Madrid y por el resto de España. Cuentan los que le conocen que está “encantado” con su nuevo encargo político, pero es consciente de que juega en un campo mayor y con mucho foco. “Ahora tiene que medir mucho lo que dice”, sostiene una fuente. Los que le conocen aseguran que es muy pragmático y adaptativo, que no camaleónico, y le gusta a hacer equipos. “No necesita muchas alforjas. Busca a gente que le diga las cosas claras, no a pelotas, y guarda las formas en la toma de decisiones. A cada uno le da su espacio, aunque probablemente la decisión ya la tiene tomada”.

Bendodo es hijo de sefardíes y miembro de la Comunidad Israelita de Málaga. Repite con mucha frecuencia un principio judío —“Disfruto más del camino que de la meta”— como referencia de su trayectoria política. Es ahora cuando por primera vez se encuentra en la oposición. Antes siempre desempeñó cargos institucionales desde el poder. A los 23 años empezó en el Ayuntamiento de Málaga gobernado con el PP, donde fue concejal; con 37 fue elegido presidente de la Diputación malagueña y con 44, consejero de la Presidencia de la Junta. En las juventudes del partido empezó a los 21 y a los 34 fue elegido presidente del PP de Málaga, donde ha ejercido 14 años. Lo dejó en octubre. Ahora, con 47, Bendodo gana proyección en el PP como portavoz y como escudero de Feijóo, un papel en el que no está exento de riesgos.

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