Gibraltar confirma una fuga “importante” de combustible del barco semihundido junto a su costa

El capitán ha sido detenido por la Policía del Peñón por desoír las indicaciones del puerto

Vista aérea del granelero semihundido que está vertiendo aceite y fueloil frente a la costa de Gibraltar, este jueves.Foto: Gobierno de Gibraltar | Vídeo: Europa Press

La Autoridad Portuaria de Gibraltar ha confirmado este jueves la existencia de una fuga “importante” de fueloil pesado en el buque granelero OS35, varado en la costa al este de Gibraltar tras colisionar el pasado lunes con otro barco. Según ha explicado el Gobierno gibraltareño en un comunicado, una cantidad de dicho vertido ha escapado del perímetro de la primera barrera de contención. “Aunque se trata de una fuga importante, la consistencia del fueloil bajo en azufre es más ligera que en otros incidentes ocurridos en la Bahía, lo que significa que debería ser más fácil de disipar y limpiar si alguna parte llegara a nuestras costas”. Hasta este jueves, Gibraltar solo había confirmado el escape de aceite lubricante, pero no de fueloil, un tipo de combustible pesado y contaminante para barcos, menos refinado que el gasoil que utilizan los automóviles. La mancha, de tamaño aún no determinado, escapó parcialmente de las barreras y bordeó el Peñón durante la mañana hasta entrar en la bahía de Algeciras, según ha confirmado el alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco.

El capitán del granelero ha sido detenido pasado el mediodía de esta mañana, según han confirmado a EL PAÍS fuentes conocedoras de la investigación. El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, ya había señalado horas antes que la policía del Peñón había abierto una investigación contra el capitán, después de que este no hiciese caso a las indicaciones del capitán marítimo del puerto tras el accidente. “Desobedeció las órdenes y el buque salió del puerto. El capitán del puerto tiene que hacerle muchas preguntas acerca del porqué”, ha declarado Picardo en una intervención en La Hora de la 1, de TVE.

El dispositivo desplegado en torno al granelero 'OS 35', el buque que colisionó en la noche del lunes en la Bahía de Algeciras.Foto: A. Carrasco Ragel (EFE) | Vídeo: EPV

Las primeras investigaciones de la policía gibraltareña apuntan que el buque, tras no hacer caso a las indicaciones, se internó en el Estrecho, hasta que descubrió que la vía de agua le impedía seguir su ruta hacia el puerto de Vlissingen (Países Bajos), hacia donde viajaba con un cargamento de barras de acero. Es ahí cuando, la Capitanía de Gibraltar procedió al control de estado del granelero y le hizo dirigirse hacia la playa de los Catalanes (Catalan Bay, en inglés) para que el barco se adentrase en una superficie arenosa de menor calado y evitar su hundimiento total. Finalmente, el buque quedó varado de forma controlada a 700 metros de esta bahía natural y a 2,2 kilómetros de las playas de La Línea.

El granelero iba cargado con 215 toneladas de fueloil pesado (32 toneladas más que las que se declararon en un primer momento), 250 toneladas de gasóleo y 27 toneladas de aceite lubricante en el momento del accidente, todo destinado autoconsumo, según fuentes del Peñón. La situación del mercante se complicó durante la tarde del pasado miércoles cuando el casco se combó por la parte central hasta el extremo que, en un primer momento, los rescatistas creyeron que se había desgajado en dos, hecho que ha acabado por descartarse.

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El equipo de rescate a bordo ha identificado la fuente de la fuga de fuel de este jueves en dos respiraderos de los tanques de combustible que habían sido sellados previamente, pero que se aflojaron con el desmoronamiento del depósito, cuando el casco cedió. Los buzos desplegados en la zona han podido restablecer los sellos, por lo que la Autoridad Portuaria gibraltareña ha asegurado que está “en proceso de detener” la liberación de líquido. La lancha de la Autoridad Portuaria de Gibraltar y el buque español de Salvamento Marítimo Luz de Mar han desplegado barreras en forma de J para contener el fuel que flota a la deriva. A eso se han sumado otros dos navíos que han acudido con sendas barreras para ayudar en las tareas de frenado y recogida de restos. Además, se ha desplegado un skimmer (un aparato para la recogida mecánica de un derrame de hidrocarburos que funciona como una batidora que aspira la mancha) que está retirando con el fuel que se ha escapado del buque.

Sin embargo, en un vídeo difundido por Agaden Campo de Gibraltar, se aprecia una mancha de grandes proporciones escapar de hasta dos contenciones. Franco ha confirmado durante la tarde que ese vertido ha virado bordeando el Peñón y se ha dirigido hacia la bahía de Algeciras (en la cara contraria donde se encuentra el buque semihundido). Pero fuentes cercanas al caso de España han explicado que el clip corresponde a escapes de fuel ligero, producidos durante la mañana, que originan manchas de gran tamaño visual pero de poca profundidad. Además, Gibraltar ha apuntado esta noche que hay tres niveles de contención y que más de la mitad de los filtrados de fueloil ya han sido recogidos. Una patrulla del Grupo de Emergencias de Andalucía (GREA) ha recorrido esta mañana los puntos de costa más próximos a Gibraltar en labores de reconocimiento y apoyo a las tareas de la Unidad de Contaminación Ambiental de Algeciras (UCAM) y, por ahora, no han hallado restos de combustible en la línea de costa.

Una barcaza de lodos situada justo al lado del OS35 es la que se está encargando de bombear el fuel desde el interior de los tanques, en unas tareas que han comenzado a primera hora de la tarde. El combustible está repartido en tres tanques entre la proa y la popa (uno delante y dos detrás). El primero de ellos es el que se encuentra en una situación más delicada, ya que se halla en la parte del barco semihundida y dañada. La extracción del fuel consiste en bombear el combustible desde ese tanque siniestrado hacia los dos traseros que se encuentran en mejor estado, según ha explicado Picardo. “Las últimas indicaciones en el momento de la publicación de este comunicado informan de que ya se han bombeado 53 metros cúbicos de gasóleo del buque, aproximadamente una quinta parte de la carga”, señala el último informe del Ejecutivo gibraltareño. “Se espera que la mayor parte del gasóleo se haya bombeado mañana por la mañana, ya que los informes recibidos por el Capitán del Puerto sugieren que será posible continuar con las operaciones durante la noche”.

El OS 35 —abanderado en Tuvalu— partía con rumbo a Vlissingen (Países Bajos) cargado de barras de acero durante la noche del pasado lunes cuando, a las 22.10, chocó contra el Adam LNG, que estaba anclado en el fondeadero occidental del puerto de Gibraltar. El navío está operado por Old Stone Management Ltd., una sociedad gestionada desde el puerto del Pireo en Grecia. El seguro del buque, QBE Europe SA/NV, ha decidido designar a la empresa Resolve Marine Services, de Gibraltar, para que se encargue de los servicios de rescate del navío.

Inquieto por el posible devenir del vertido, el alcalde de La Línea ha asegurado que ha ordenado “a los servicios jurídicos del consistorio que estudien las posibles medidas legales y civiles” contra los responsables de accidente. “Nos llama la atención que se haya quedado aquí, en una zona de especial conservación”, ha denunciado al pie de la playa de Levante de La Línea, justo al lado de la valla fronteriza con Gibraltar. El regidor ha recordado la peligrosidad que el vertido puede tener para las más de 200 familias de pescadores de la zona, para los chiringuitos, empresas náuticas y “para la imagen de la ciudad”.

Los ánimos no andaban este jueves para admirar el paisaje, al otro lado de la frontera, en Gibraltar. “Esto es una catástrofe que no veas”, ha resumido apesadumbrado Antonio Rodríguez, asomado a un mirador de Catalan Bay. Julia y su marido, aficionados al avistamiento de aves, han contemplado la escena desde la costa gibraltareña con unos prismáticos, visiblemente preocupados. “Menos mal que el mar está tranquilo, porque esto con temporal…”, acierta a decir la mujer. Decenas de curiosos han ido y venido con sus coches y motos. Los españoles Alejandro Pérez y Marina Obispo han aprovechado que él tenía que ir al hospital de Gibraltar para revisarse una lesión para acercarse con sus dos hijas a ver qué ha pasado. Lo han hecho casi como atracción para las pequeñas, seguros de que el daño no irá a mayores. “No estoy muy preocupado. Lo solucionarán”, dice él. Obispo va más allá: “Si algo tienen esta gente [por Gibraltar] es dinero, y eso lo arregla todo”.

Sobre la firma

Jesús A. Cañas

Es corresponsal de EL PAÍS en Cádiz desde 2016. Antes trabajó para periódicos del grupo Vocento. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Sevilla y es Máster de Arquitectura y Patrimonio Histórico por la US y el IAPH. En 2019, recibió el premio Cádiz de Periodismo por uno de sus trabajos sobre el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar.

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