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El PSOE convocará primarias en Andalucía en julio para forzar la salida de Susana Díaz

Ferraz pretende resolver la bicefalia en su principal federación tras la victoria de Espadas en la votación para elegir al próximo candidato a la Junta

Susana Díaz, en la sede del PSOE-A, tras las primarias celebradas el pasado 12 de junio.
Susana Díaz, en la sede del PSOE-A, tras las primarias celebradas el pasado 12 de junio.PACO PUENTES

Susana Díaz será secretaria general del PSOE de Andalucía como mucho un mes más. Ferraz ha tomado la decisión de convocar primarias en el mes de julio para resolver la bicefalia en su principal federación, tras la holgada victoria de Juan Espadas el 13 de junio en la votación para elegir al candidato a la Junta, si la expresidenta andaluza no renuncia antes del comité federal del 3 de julio, avanzan fuentes socialistas a EL PAÍS.

La intención es continuar con el proceso adelante en el caso de que Díaz dimitiese del cargo que ostenta desde 2013. La previsión que contemplan en Ferraz es incluso aprovechar las semanas que restan hasta agosto, que es un mes inhábil, para celebrar otros procesos de primarias en algunas de las nueve comunidades que el PSOE preside y donde el liderazgo al frente del partido es incuestionable. Dos de los ejemplos que se ponen son Extremadura, donde Guillermo Fernández Vara gobierna con mayoría absoluta, o Asturias, con Adrián Barbón.

La modificación de los estatutos en el congreso federal de 2017 dejó a Pedro Sánchez sin el botón nuclear con el que forzar, mediante una gestora, la salida de un secretario general como ya hizo con Tomás Gómez en 2015. Las normas vigentes hacen que sea prácticamente imposible ese escenario si Díaz no dimite. Las fuentes consultadas creen además que imponer una gestora a las bravas, forzando el reglamento, no sería la fórmula idónea después del triunfo de Espadas con el 55% de votos y 16 puntos de ventaja.

El comité federal, que Pedro Sánchez controla, es el máximo órgano del partido entre congresos y tiene entre sus competencias convocar elecciones primarias a propuesta de la dirección federal. El 3 de julio, dos semanas antes de lo previsto, se convocará formalmente el 40º Congreso Federal del 15 al 17 de octubre en Valencia. Eso permitirá a su vez que las federaciones del PSOE fijen el calendario del resto de congresos, que se celebrarían de forma escalonada hasta final de año. Lo que algunos territorios como Andalucía ya podrían hacer el mismo mes de julio, mandatadas por el comité federal, es convocar las primarias para designar a su líder territorial.

Díaz ya dejó claro tras su derrota frente a Espadas que no se presentará a la reelección. Las fuentes consultadas de la dirección federal y del PSOE de Andalucía no contemplan que al alcalde de Sevilla le salgan competidores, por lo que el proceso concluiría antes de agosto. Y si alguien se animase a concurrir debería lograr un 2% de los avales de los militantes y afiliados directos, algo más de 900. Una tarea difícil si no se cuenta con apoyos orgánicos.

Mientras Díaz continúa atornillada a la secretaría general, Espadas ya está marcando las líneas estratégicas pese a no tener aún el control del PSOE andaluz. La resistencia de Díaz a facilitar su sucesión está provocando que los trabajadores de la sede regional de San Vicente no sepan bien ni a quién preguntar o rendir cuentas, ni qué hacer.

Esta situación de interinidad y bicefalia, que Espadas niega, se solventará “en los próximos días”, afirmó este miércoles el candidato a la presidencia de la Junta antes de celebrar su primera reunión con el grupo parlamentario. “En unos días estará la fórmula que permita que la nueva dirección estratégica se refleje en los órganos de dirección”, aseguró Espadas. “No hay vacío alguno, ni bicefalia porque la secretaria general no está ejerciendo el papel de dirección política”, remarcó. En su opinión, todavía “hay tiempo suficiente para tomar decisiones, sin presiones y sin apabullar a nadie”. El 3 de julio ya no habría margen para la diplomacia.

Díaz y Espadas están llevando personalmente las conversaciones en las que, además de la transición en la antaño federación socialista más poderosa, la aún secretaria general se juega su porvenir. Díaz no quiere seguir en el Parlamento autonómico y después de rechazar la presidencia del Senado tras perder la Junta, dirigentes próximos a ella creen que lo “razonable” es que sea designada senadora por la comunidad autónoma. Pero para eso, uno de los tres senadores socialistas actuales tendría que dejar su escaño.

Espadas rechaza que el cabeza de turco sea, como ha pedido Díaz, Miguel Ángel Vázquez, exportavoz del Gobierno andaluz y exconsejero de Cultura durante su mandato y uno de los puntales de la candidatura de Espadas. Los otros senadores son Fernando López Gil y Marisa Bustinduy, de la confianza de Díaz. Si aspira a recolocarse en la Cámara alta, será en lugar de alguno de los dos. “Es a ella a quien le corresponde hacer sacrificios”, son tajantes en Ferraz.

Otro puesto que Díaz tiene garantizado en su condición de expresidenta es la de miembro permanente del Consejo Consultivo de Andalucía, aunque no percibiría una asignación anual sino dietas por asistencia y desplazamientos. La tercera salida sería la del sector privado.

Diálogo con el PP “sin cheques en blanco”

Espadas marcó las líneas de la “nueva etapa política” con el Gobierno de coalición de PP y Ciudadanos. Pretende que el protagonismo que desde principios de la legislatura tiene el grupo Vox, que avaló la investidura del presidente Juan Manuel Moreno y sostiene al Ejecutivo con sus 11 escaños, pase a un segundo plano. Para ello considera “imprescindible” que el grupo socialista facilite acuerdos y diálogo en el Parlamento y dé “estabilidad” al Gobierno autónomo para que no sea “rehén” de Vox. “Es necesario que el Gobierno pueda gobernar y la oposición sea constructiva para no quedarnos atrás en la recuperación”, aseguró antes de mantener su primera reunión con el grupo parlamentario.

Después de la pérdida de la Junta en las elecciones de diciembre de 2018 y de dos años y medio sin encontrar un perfil propio en la oposición —casi el 30% del grupo parlamentario del PSOE son ex altos cargos de la Junta—, Espadas pretende ensayar otra forma de relación política con el Gobierno de Juan Manuel Moreno, que en este tiempo se ha afianzado como un dirigente moderado pese a gobernar con el apoyo de la ultraderecha.

Espadas no tiene escaño en el Parlamento y quiere compatibilizar su trabajo como candidato —es un gran desconocido para la mayoría de los andaluces— con la alcaldía de Sevilla, cargo que mantendrá hasta que se convoquen las elecciones autonómicas. El grupo parlamentario, que estrenó nueva dirección con Ángeles Férriz como portavoz, debe visualizar ese nuevo “rumbo” que acaricia Espadas en el que está dispuesto a “llegar a acuerdos”, pero sin “cheques en blanco”.

El candidato se propone que Vox deje de tener el papel protagonista de la Cámara y de “secuestrar” al Gobierno de Juan Manuel Moreno, con el que se entrevistará este jueves. “Vengo a abrir puertas y ventanas. El PSOE ejercerá como primer grupo del Parlamento y ofrecerá un diálogo sincero. El Parlamento no está para luchas fratricidas, sino para lanzar mensajes de esperanza y Vox lo que levanta es temor”, aseguró antes de la reunión del grupo parlamentario a puerta cerrada, en la que los diputados ratificaron la nueva dirección del grupo propuesta por Espadas. Díaz, que todavía conserva su escaño, no asistió. El lunes ya fue la gran ausente en la ejecutiva permanente del PSOE andaluz, donde se aprobaron los cambios por unanimidad.

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