Partido Popular

Dos barones plantan cara al intento de la dirección del PP de controlar sus territorios

Los congresos provinciales tensan la relación de Génova con los presidentes de Castilla y León y Andalucía

El presidente del PP, Pablo Casado (derecha) y el secretario general del PP, Teodoro García Egea, durante a reunión del Comité de Dirección de la formación, a finales de febrero.
El presidente del PP, Pablo Casado (derecha) y el secretario general del PP, Teodoro García Egea, durante a reunión del Comité de Dirección de la formación, a finales de febrero.DAVID MUDARRA / PP/EFE

Las aguas bajaban revueltas ya entre la dirección nacional del PP y los barones por el fiasco de las catalanas, pero ahora la tensión se ha disparado con dos de las presidencias autonómicas de más peso de los populares. El motivo es la renovación territorial del partido de Pablo Casado, que los jefes de Gobierno de Castilla y León y Andalucía interpretan como un intento de restarles poder orgánico o de moverles la silla, aunque en Génova lo desmienten. Alfonso Fernández-Mañueco y Juanma Moreno plantarán cara por el control de sus regiones.

El conflicto está cargado de tensión sobre todo entre la dirección nacional de Pablo Casado y Fernández- Mañueco, que nunca ha tenido sintonía con el secretario general del PP y mano derecha del líder, Teodoro García Egea.

Mañueco, según fuentes próximas a su presidencia, sospecha que hay un intento de “golpe de Estado” de la cúpula contra él por el movimiento a sus espaldas de un grupo de dirigentes del PP castellanoleonés, que pretenden presentar una candidatura alternativa en el congreso provincial del PP de Salamanca, su lugar de origen.

El grupo, que lideran la exdiputada provincial Chabela de la Torre y el senador Bienvenido de Arriba, ha reconocido que se reunió con García Egea en la sede de Génova en Madrid. Mañueco no estaba al tanto de ese encuentro, que ha disparado las alarmas en su entorno. El presidente de Castilla y León sospecha que pudiera tratarse del inicio de una serie de movimientos del secretario general para terminar descabalgándole de la presidencia del partido en esa comunidad.

En el entorno de Mañueco no ven a Pablo Casado detrás de esas maniobras, pero sí a su número dos, Teodoro García Egea, mientras subrayan la “lealtad” del presidente castellanoleonés con el líder del PP. Casado respaldó a Mañueco el martes, como al resto de los presidentes autonómicos, en un gesto dirigido a rebajar la tensión. La dirección nacional, por su parte, desmiente rotundamente cualquier intento de “hacer daño” a Mañueco y subraya que la prueba de su voluntad de consenso con la dirección del partido en Castilla y León es que los congresos de Valladolid y Ávila, que se celebran este mes de marzo, van a tener una lista única pactada con él.

La renovación interna del PP, que Casado acaba de impulsar dos años después del congreso que lo convirtió en presidente, tiene inquietos a los barones y corre el riesgo de amenazar la paz orgánica. El líder popular ha ideado una renovación de abajo arriba, es decir, que comienza por los congresos para elegir a los 50 presidentes provinciales del partido, para después continuar con los dirigentes autonómicos. En el PP andaluz interpretan que Casado intenta controlar las provincias para restar poder a los barones, con el objetivo de tener atado el aparato para un futuro congreso nacional del PP. Aunque todas las presidencias autonómicas descartan, hoy por hoy, cualquier operación para mover la silla a Casado.

Ahora bien, los barones se revuelven al intento de la dirección nacional de colocar a perfiles afines en sus territorios, y van a plantar cara. Fuentes del Gobierno castellanoleonés anticipan que Mañueco tendrá su propio candidato en el congreso de Salamanca —que aún no está convocado— y, a partir de ahí, “que decidan los afiliados”.

En el PP de Andalucía también hay malestar con Génova. Los populares andaluces eran partidarios de no celebrar ningún congreso provincial hasta que pase lo peor de la pandemia, y así lo transmitieron a la dirección, pero no hubo acuerdo. El conflicto está sobre todo en la convocatoria del congreso de Sevilla, a finales de marzo, en el que “hay riesgo de ruptura”, según fuentes del PP andaluz. Juanma Moreno ha lanzado a su propio candidato, el alcalde de Carmona, Juan Ávila, para competir con la candidata apoyada por Génova, Virginia Pérez, como mensaje de que no va a aceptar el intento de la dirección nacional de “controlar la estructura autonómica”, según esas mismas fuentes. Moreno, no obstante, apoya a Casado “sin fisuras”.

Génova niega injerencias en Andalucía y recuerda, como evidencia de ello, que los congresos de Málaga, Granada y Córdoba se van a celebrar con una candidatura única. En Sevilla admiten que sí habrá batalla.


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