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Dia contra la violencia de genero
Lidia (nombre supuesto). Tiene 31 años y llevaba ocho con su novio. Se fue a vivir con él y con su familia el 14 de marzo, el fin de semana que empezó el confinamiento. Relata una ristra de amenazas e insulto. Y repite las dos palabras que siempre tenía su exnovio en la boca: “Puta, muérete”. De espaldas, en el claustro franciscano de Sueca, donde está la oficina de la víctima.

La lucha contra la violencia machista en pandemia, desde dentro del juzgado

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Así combate una sala de Valencia los casos de maltrato entre mascarillas, mamparas y declaraciones por videoconferencia

  • Acceso al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 y Violencia sobre la Mujer de Sueca, con un dispensador de gel para frenar la covid. El equipo no ha vuelto a juntarse en la misma habitación en persona desde antes del confinamiento. Resuelven por videoconferencias y con teletrabajo. Todos lamentan la pérdida del contacto personal con las víctimas.
    1Acceso al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 y Violencia sobre la Mujer de Sueca, con un dispensador de gel para frenar la covid. El equipo no ha vuelto a juntarse en la misma habitación en persona desde antes del confinamiento. Resuelven por videoconferencias y con teletrabajo. Todos lamentan la pérdida del contacto personal con las víctimas.
  • El magistrado José Luis Mendoza, en su despacho en el juzgado de 1º Instancia e Instrcción 4 de Sueca (Valencia).Mendoza arranca la mañana con una reunión en línea con los integrantes de su equipo, que le hablan desde otras habitaciones del mismo juzgado o desde otros edificios. Repasan incidencias y los casos del día.
    2El magistrado José Luis Mendoza, en su despacho en el juzgado de 1º Instancia e Instrcción 4 de Sueca (Valencia).Mendoza arranca la mañana con una reunión en línea con los integrantes de su equipo, que le hablan desde otras habitaciones del mismo juzgado o desde otros edificios. Repasan incidencias y los casos del día.
  • En el ordenador, una de las pantallas del sitema Viogén, la herramienta policial donde aparecen las mujeres que tienen seguimiento y el tipo de riesgo que corren.
    3En el ordenador, una de las pantallas del sitema Viogén, la herramienta policial donde aparecen las mujeres que tienen seguimiento y el tipo de riesgo que corren.
  • Una funcionaria coloca los archivos en la parte de atrás de la sala donde trabaja parte del equipo del juzgado.
    4Una funcionaria coloca los archivos en la parte de atrás de la sala donde trabaja parte del equipo del juzgado. EL PAÍS
  • Desde marzo, combinan trabajo presencial y teletrabajo. Antes del confinamiento creyeron que se habían contagiado porque una abogada dio positivo. Todos usan mascarillas y guardan la distancia de seguridad.
    5Desde marzo, combinan trabajo presencial y teletrabajo. Antes del confinamiento creyeron que se habían contagiado porque una abogada dio positivo. Todos usan mascarillas y guardan la distancia de seguridad.
  • La pandemia ha reducido al mínimo la presencia en el juzgado, donde se han tomado medidas de seguridad similares a las puestas en marcha en otros edificios públicos. Hay carteles, gel y bancos precintados, como este que está en la sala de espera del juzgado, en la planta tercera.
    6La pandemia ha reducido al mínimo la presencia en el juzgado, donde se han tomado medidas de seguridad similares a las puestas en marcha en otros edificios públicos. Hay carteles, gel y bancos precintados, como este que está en la sala de espera del juzgado, en la planta tercera.
  • Hay una mampara en el acceso al juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 de Sueca (Valencia), situado en la tercera planta del edificio. El coronavirus ha restringido mucho el acceso. La mayoría de las declaraciones y reuniones se hacen por videoconferencia.
    7Hay una mampara en el acceso al juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 de Sueca (Valencia), situado en la tercera planta del edificio. El coronavirus ha restringido mucho el acceso. La mayoría de las declaraciones y reuniones se hacen por videoconferencia.
  • A apenas 100 metros del juzgado está la oficina de atención a las víctimas, que atiende el educador social Agustí Sapinya. Sapinya tiene la barba blanca y la voz calma. Es como un lazarillo para ellas: “Hay mucha tensión, mucho miedo”.
    8A apenas 100 metros del juzgado está la oficina de atención a las víctimas, que atiende el educador social Agustí Sapinya. Sapinya tiene la barba blanca y la voz calma. Es como un lazarillo para ellas: “Hay mucha tensión, mucho miedo”.
  • Lidia (nombre supuesto) es atendida por el educador social. En octubre denunció a su exnovio y en un día se celebró el juicio rápido. Tiene una orden de alejamiento hasta 2023 por amenazas, lesiones y stalking (hostigamiento).
    9Lidia (nombre supuesto) es atendida por el educador social. En octubre denunció a su exnovio y en un día se celebró el juicio rápido. Tiene una orden de alejamiento hasta 2023 por amenazas, lesiones y stalking (hostigamiento).
  • Las víctimas declaran desde una sala habilitada en la ludoteca municipal, a 600 metros del juzgado. El Ayuntamiento de Sueca la cedió por problemas de espacio en la pandemia. El magistrado y su equipo están muy preocupados porque el acuerdo de cesión termina en enero, y no saben dónde van a atender a las mujeres a partir de entonces. Al fondo, una mujer con su abogado
    10Las víctimas declaran desde una sala habilitada en la ludoteca municipal, a 600 metros del juzgado. El Ayuntamiento de Sueca la cedió por problemas de espacio en la pandemia. El magistrado y su equipo están muy preocupados porque el acuerdo de cesión termina en enero, y no saben dónde van a atender a las mujeres a partir de entonces. Al fondo, una mujer con su abogado
  • El educador social Agustí Sapinya atiende a las mujeres que van a declarar junto con la psicóloga Amparo Molina. De espaldas, Rocío, que ha venido a retirar la denuncia a su expareja. "Desde marzo no se nada de él. El 26 me agredió y el 27 se fue de casa", le dice a Sapinya. Él responde: "Si vuelve o te dice algo, puedes volver a denunciar"
    11El educador social Agustí Sapinya atiende a las mujeres que van a declarar junto con la psicóloga Amparo Molina. De espaldas, Rocío, que ha venido a retirar la denuncia a su expareja. "Desde marzo no se nada de él. El 26 me agredió y el 27 se fue de casa", le dice a Sapinya. Él responde: "Si vuelve o te dice algo, puedes volver a denunciar"