ENTREVISTA | CARLA LLAMAS

“Los discursos ecologistas radicales generan rechazo”

La periodista y bloguera de viajes apuesta por la sostenibilidad en cada desplazamiento

La periodista y bloguera de viajes Carla Llamas.
La periodista y bloguera de viajes Carla Llamas. Inma Flores

Carla Llamas es periodista de viajes. Después de una etapa en el mundo de la publicidad, se echa la mochila a la espalda y se pone a recorrer el mundo comprometida con el viaje responsable, que redondea con su proyecto Vivir sin Plástico. Nacida en L'Hospitalet de Llobregat en 1988, empieza en 2011 el proyecto La Maleta de Carla. La catalana está convencida de que se puede revertir el cambio climático con un cambio de mentalidad que viene desde la pedagogía. Y ese es su trabajo.

¿Se considera una viajera responsable? Para mí, es la única forma de viajar. El consumismo es tan extremo que, si queremos seguir disfrutando de los destinos, solo puede ser así.

¿Cómo arranca este viaje? En 2016. Mi primer viaje largo lo hago con la firmeza de que si en mi día a día soy respetuosa con el medio ambiente, tengo que serlo en cada destino.

¿Y eso cómo se hace? Recogiendo los residuos que ves, no llevando nada de un solo uso. Llevando una bolsa de tela contigo y un portabocadillos. Comprando productos locales y sin generar desperdicio no orgánico, porque hay países que no tienen política de residuos.

¿Cómo no tienen política de residuos? Entre otros muchos destinos, Indonesia y Filipinas tienen un sistema de reciclaje nulo; allí la basura va al mar o al aire porque la queman.

¿Siente presión por ser una viajera ejemplar? En mi blog y en mis redes intento inspirar y ayudar a la gente a cambiar. Preguntan mucho y respondo con cariño e información. El mensaje llega mejor así.

¿Cree que es coherente seguir viajando tanto en avión? Estoy replanteándome la forma en que viajo. Creo que el futuro es el tren. No sé qué avances está haciendo la aviación, pero van muy lentos.

¿Qué opina de los blogueros que patrocinan todo tipo de marcas y proyectos que no son responsables? Por cómo soy de perfeccionista y por mi formación como periodista, tengo claro que la honestidad del contenido jamás va a ser sacrificado por una publicidad.

Pero sí hace proyectos con marcas, ¿cómo los elige? Colaboro de forma habitual con la aseguradora de viajes Iati. Patrocinan mi blog y he estado con ellos, entre otras cosas, en un proyecto vinculado a una escuela de Uganda. Hemos recaudado 4.500 euros para material escolar.

Por cierto, ¿ha pasado alguna Navidad fuera de casa? Sí, cuando mi pareja y yo nos fuimos de viaje sin billete de vuelta en 2017 pasamos la Navidad y Fin de Año en el sureste asiático, concretamente en Singapur.

¿Algún destino responsable que nos quiera recomendar para viajar en estas fechas? El año pasado pasé unos días en Budapest disfrutando de los mercadillos navideños y los balnearios al aire libre, y es una fantástica opción.

¿Viaja este año? He escogido quedarme en Barcelona y disfrutar de mi ciudad, del mercado de Santa Llúcia y repetir tradiciones que hacía de pequeña y que me encantaban. Este año toca turismo de proximidad.

Aventuras responsables

Los viajes son uno de los sectores que mayor impacto tienen en el territorio y en la atmósfera. Según publicaba este año la revista Nature, los viajes suponen un 8% del dióxido de carbono que se lanza cada año a la atmósfera. Una vez en el destino es importante cuidar también la huella hídrica y de carbono; consumir los productos locales y reducir los no orgánicos de un solo uso. En la última Cumbre del Clima se hacía público que solo el transporte supone la mitad del impacto de cada escapada. Este año, más que nunca, se ha despertado una conciencia sobre el uso del avión. A España aún no ha llegado, pero el fenómeno de flygskam (vergüenza a volar) se extiende por todo el mundo. La liberalización del sector ferroviario, el vehículo compartido y una mejor planificación de los viajes son oportunidades para todos. Los más jóvenes, capitaneados por Greta Thunberg, persona del año por Time, han dejado claro que los cambios son necesarios y que están dispuestos a hacer tantos sacrificios en los hábitos de consumo como la responsabilidad que exigen a los Gobiernos y a las empresas. A estos no les queda más remedio que tomar nota y hacer leyes, bienes y servicios sostenibles, pues el principal problema de la emergencia climática se debe al consumo excesivo de todos. Toca cambiar la forma en que vivimos.

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