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Qué hacer con los niños en verano en Madrid

Os damos algunas ideas buenas, bonitas y baratas (o gratuitas) para no desesperar abrasados por el asfalto madrileño y los “me aburro”

Hay que coger aire cuando el 21 de junio tus hijos bajan la persiana del colegio. En el horizonte, tres meses por delante que dan para sacar un máster en conciliación, marcarse un curso avanzado en paciencia y hasta para superar con éxito un entrenamiento marine. Aprendizaje autodidacta y con prácticas. ¿Qué hacer con los niños en verano en Madrid? Es cierto que el entorno urbanita no ofrece una gran desconexión, ni libertad para el juego, pero siempre hay alternativas al aire acondicionado del centro comercial. “El tráfico rodado es más abundante, ubicuo y agresivo, por lo que se limita mucho la movilidad autónoma de los niños. Y si a eso le añadimos un estilo de vida suburbano, en el que los lugares de encuentro como plazas o parques están alejados de las viviendas y necesitamos un vehículo para acudir a ellos, pues los chavales lo tienen complicado. No es de extrañar que los centros comerciales se hayan convertido en los nuevos lugares de juego, pero de una forma mucho más perversa”, afirmaba Katia Hueso, bióloga y autora de ‘Jugar al aire libre’, en una entrevista sobre la falta de espacios en las ciudades para un juego y movimiento más libre.

Os damos algunas ideas buenas, bonitas y baratas (o gratuitas) para no desesperar abrasados por el asfalto madrileño –y los “me aburro”– e intentar superar con éxito este tránsito ambivalente que hemos iniciado hacia septiembre.

Al agua patos

Las piscinas naturales son uno de los lugares imperdibles para las familias madrileñas. Podemos planificar un día al completo y disfrutar de piscinas rodeadas de vegetación porque, como todos sabemos, la tortilla de patatas y la sandía saben mejor allí. Las presillas en Rascafría son las más populares. Son perfectas por su cercanía a Madrid, su entorno –en pleno valle de El Paular– y por su precio: gratis si vamos caminando desde el pueblo o la carretera, o pagando el parking si accedemos a ellas por este camino. Además, si nos cansamos del agua tenemos la opción de un paseo por el arboreto de Giner de los Ríos –una hectárea de terreno en la que se agrupan más de 200 especies de árboles de los bosques de Europa, Asia y América–, de una subida a pie hasta las Cascadas del Purgatorio y hasta de una visita cultural en el Monasterio de Santa María de El Paular, ubicado todo a tiro de piedra de Las presillas.

Si queremos conocer una de las piscinas naturales más grandes de España ­–ni más ni menos que de 4.000 metros cuadrados­– también podemos organizar una excursión al precioso pueblo de Buitrago de Lozoya, a poco más de 70 kilómetros de la capital. Allí, en la sierra madrileña de Guadarrama, y con agua procedente del embalse de Riosequillo, encontramos esta piscina en un entorno natural privilegiado y donde también se puede disfrutar de actividades como la visita a un jardín botánico con más de 200 especies diferentes o la práctica de fútbol o baloncesto en sus pistas deportivas.

Otro de los lugares más concurridos es el del área recreativa de Las Berceas, en Cercedilla. Aquí encontramos dos piscinas de gran tamaño –aunque con el agua muy fresca– y seguimos disfrutando de un entorno natural maravilloso, el del Valle de la Fuenfría en la Sierra del Guadarrama, rodeado de pinos. Tiene una explanada bastante amplia de césped, aseos y merenderos. ¿Y si nos cansamos del agua? Pues si tenemos niños mayores de 6 años tenemos un plan B: recorrer las copas de los árboles, lanzarnos por las tirolinas y cruzar los puentes de cuerdas que encontramos en el complejo de Aventura-Amazonia.

Si no nos queremos mover mucho de la ciudad pero necesitamos sofocar el calor tenemos los chorros de agua de la playa de Madrid Río, en el parque lineal que se extiende a los márgenes del río Manzanares. Se trata de un espacio acuático muy amplio donde hay diversos chorros de agua, y que también dispone de una explanada de césped para poder tumbarse. Eso sí, se satura mucho los días más calurosos del verano, especialmente los fines de semana.

Por último, para darnos un remojón también tenemos los parques de atracciones acuáticos. Aunque es una opción más cara que las anteriores –y quizás también la más saturada-. En Madrid encontramos Aquopolis (Villanueva de la Cañada y San Fernando) y Parque Warner Beach (San Martín de la Vega), y en todos ellos hay atracciones de mayor o menor intensidad, incluidas atracciones adaptadas a la seguridad de los más pequeños.

Parques bonitos (y con muchas opciones)

Aunque nunca son suficientes los espacios verdes, en la Comunidad de Madrid hay un montón de parques y zonas ajardinadas. A los ya clásicos de El Retiro, el Campo del moro, la Casa de Campo (donde por cierto podemos aprovechar para subir al Teleférico) y Parque del oeste, todos ellos con ejemplares de árboles de más de 150 años, esculturas y fuentes preciosas, hay otros quizás menos conocidos pero que merece mucho la pena visitar. El Parque del Capricho, por ejemplo, es un lugar bellísimo que dispone de una enorme riqueza natural y artística (templetes, fuentes, esculturas y el palacio de los duques de Osuna). Se encuentra en el barrio de la Alameda de Osuna, en una zona bastante tranquila y de fácil acceso en trasporte público o en coche. Eso sí, no está permitida la entrada con comida, animales ni pelotas, bicicletas o patines, y tiene un horario bastante limitado. De reciente apertura en este mismo lugar encontramos un búnker de la Guerra Civil, de gran interés por su buena conservación, cuya visita puede ser un planazo familiar.

En la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz, en el Corredor del Henares, el Parque Europa es una opción genial para familias. En él encontramos réplicas de 18 monumentos europeos (la Puerta de Brandeburgo, antigua puerta de entrada a Berlín, nos da la bienvenida al parque), pero también tirolinas (¡impresionantes!), cascadas de agua, barcas de remos y hasta una mujer gigante con la que aprender cómo funciona el cuerpo humano. Y todo ello en una de las mayores zonas verdes de la comunidad, con más de 200.000 metros cuadrados y más de 5.000 árboles; árboles aún pequeños, por lo que es imprescindible el uso de gorras y protector solar para resguardarnos del sol.

Cine de verano

En verano podemos disfrutar de un Madrid de cine (perdón por la broma fácil) gracias a sus sesiones de verano distribuidas en diferentes puntos clave de la capital. La emoción de un plan tan diferente y lo agradable que resulta ver una película al aire libre convierten este plan en un éxito seguro. Para los pequeños, claro, pero también para los mayores. Imperdibles los de Conde Duque, el Palacio de Cibeles y La Bombilla por la calidad del sonido y por la ubicación. En estos tres hay diversas propuestas para todos los públicos.

El Autocine Madrid Race, donde estrenos y clásicos se van turnando, también puede ser un plan divertido y original para hacer en familia si queremos marcarnos una velada al más puro estilo Grease.

De verbena en verbena

En verano se abre ante nosotros un amplio abanico de fiestas a las que asistir. Están las de algunos de los barrios más míticos de Madrid, pero también las de localidades cercanas. En la capital son de visita obligada las celebraciones de San Cayetano (Embajadores), San Lorenzo (Lavapiés) y la Paloma (La Latina), que se celebran consecutivamente y en barrios muy próximos, durante el mes de agosto. Son un plan diferente para cuando baja el calor y apetece salir de casa. Además de puestos de comida y bebida, hay escenarios donde se celebran actuaciones. También organizan todos los años programas de actividades lúdicas para familias.

El Boalo, La Poveda, Becerril de la Sierra, Torrelodones, San Sebastián de los Reyes, Perales del Río, Villanueva de la Cañada, Collado Villalba, Manzanares el Real, San Lorenzo de El Escorial, Chinchón o Alcalá de Henares son algunos de los muchos municipios madrileños que celebran sus fiestas en verano. Visitar sus verbenas puede ser una excusa perfecta también para conocer otras zonas de la provincia.

Museos al fresco

Los museos son el otro plan fuerte del verano: cultura, diversión y aire acondicionado. El trío perfecto. De visita imperdible los museos de Ciencias Naturales, el Arqueológico Nacional (que ofrece unos interesantes talleres de carácter gratuito los domingos por la mañana) y el del Ferrocarril (que el pasado mes de junio celebraba el 50 aniversario de la salida del último tren de esta estación legendaria de Delicias reconvertida en museo). En todos suelen organizar un montón de actividades y talleres para los más pequeños. En la Biblioteca Nacional también organizan talleres para niños (de 5 a 12 años) durante los meses de julio y septiembre y sus exposiciones son quizás las menos conocidas pero no por ello menos interesantes –y que son además gratuitas– para los niños un poco más mayores y jóvenes.

Y si queremos sorprenderles con un museo diferente podemos acercarnos al Centro de Naturaleza Insectpark, en San Lorenzo de El Escorial. Se trata de un centro de divulgación científica y cultural único en Europa donde encontramos un sinfín de bichos de todo tipo. Planazo para los pequeños exploradores amantes de los insectos raros y para los curiosos insaciables.

Pasaporte lúdico de la ciudad

No se puede cerrar una lista de propuestas para hacer con los niños en Madrid sin plantear la creación de un Pasaporte Lúdico para conocer a fondo la ciudad y sus alrededores. Julia Iriarte, psicóloga y fundadora del blog BAM! Ocio alternativo familiar, explicaba cómo “gamificar” un viaje a Japón en este vídeo hace tres años. Desde entonces son muchos los ejemplos de “gamificación” de destinos que han ido apareciendo en la red. Vale, este verano no nos vamos a Japón ni siquiera a Torrevieja. ¿Nos quedamos en Madrid? Pues seguramente, y aunque sea nuestro lugar de residencia, podemos descubrir y conocer a fondo la ciudad y su entorno. Solo necesitamos un poco de imaginación, ganas de descubrir y la colaboración de los protagonistas de la aventura aprovechando las vacaciones –y que nosotros seguramente hayamos superado varios exámenes de ese Máster en paciencia del que hablaba al principio.

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