“Y nadie les socorrió”
“Todo el mundo estaba con los móviles grabando y nadie les socorrió, hasta que a mi yerno se la quitó de los brazos un bombero, que le hizo un masaje cardiaco hasta que llegó la ambulancia”. El testimonio escalofriante del padre de Laura, la española fallecida en París a causa de una explosión, da que pensar, y mucho, sobre la nefasta incidencia de esta imparable y narcisista moda obsesiva por capturar “momentos” que sean potencialmente impactantes —y merecedores de muchos likes— para nuestros seguidores en las redes sociales, aunque para ello debamos renunciar voluntariamente a nuestro genuino sentimiento de empatía y solidaridad hacia nuestros semejantes. Tecnología punta para una sociedad repleta de “mirones”, voyeurs empedernidos, que prefieren darle al clic de su móvil antes que ayudar. Y la denegación de auxilio también es un delito.
Ignasi Castells Cuixart. La Garriga (Barcelona)


























































