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Estos seres tan humanos... por Isabel Muñoz

Estos seres tan humanos... por Isabel Muñoz

14 fotos

Durante sus viajes, la autora de estas imágenes, Premio Nacional de Fotografía de 2016, ha sido testigo de todo tipo de violaciones a los derechos de los más pequeños, pero también de superaciones e historias de amor inolvidables. Estas son sus experiencias

  • Uno de los niños que la fotógrafa Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) se encontró en Filipinas se acordaba perfectamente de la última vez que vio a su padre, del autobús que les llevó a la ciudad. Lo recuerda de manera muy nítida porque ese fue el día en el que le abandonaron. Durante su viaje al archipiélago, Muñoz fotografió a pequeñas víctimas de abusos de todo tipo que participaban en un programa de rehabilitación a través del teatro. "En el escenario podían canalizar las emociones que habían vivido y volver a ser lo que eran: niños". La fotógrafa eligió retratar a los jóvenes con sus pertenencias en "ese lugar mágico que todos tenemos", que, para el protagonista de esta foto, era el mar.
    1Uno de los niños que la fotógrafa Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) se encontró en Filipinas se acordaba perfectamente de la última vez que vio a su padre, del autobús que les llevó a la ciudad. Lo recuerda de manera muy nítida porque ese fue el día en el que le abandonaron. Durante su viaje al archipiélago, Muñoz fotografió a pequeñas víctimas de abusos de todo tipo que participaban en un programa de rehabilitación a través del teatro. "En el escenario podían canalizar las emociones que habían vivido y volver a ser lo que eran: niños". La fotógrafa eligió retratar a los jóvenes con sus pertenencias en "ese lugar mágico que todos tenemos", que, para el protagonista de esta foto, era el mar.
  • En Camerún, numerosas familias baka como la que aparece en esta foto se ven forzadas a dejar la selva y acaban siendo esclavas de miembros de otra etnia, los bantúes. "Me acuerdo muy bien de estas personas, en especial de esta mujer, que estaba embarazada", cuenta Muñoz. "Me impresionó mucho pensar que en siglo XXI siga existiendo la esclavitud". La fotógrafa también quedó impactada por el encuentro con chicas muy jóvenes obligadas a casarse con hombres mayores. "A esa edad deberían estar jugando".
    2En Camerún, numerosas familias baka como la que aparece en esta foto se ven forzadas a dejar la selva y acaban siendo esclavas de miembros de otra etnia, los bantúes. "Me acuerdo muy bien de estas personas, en especial de esta mujer, que estaba embarazada", cuenta Muñoz. "Me impresionó mucho pensar que en siglo XXI siga existiendo la esclavitud". La fotógrafa también quedó impactada por el encuentro con chicas muy jóvenes obligadas a casarse con hombres mayores. "A esa edad deberían estar jugando".
  • Richard fue raptado con tan solo nueve años en su propia aldea, en Ruanda, y forzado a convertirse en soldado. "No era violento y no quería matar a nadie, por eso le torturaron desde que le secuestraron hasta el día de su liberación", asegura Muñoz. "Su cuerpo estaba tan machacado que ya no tenía huellas dactilares". La fotógrafa conoció muchos casos parecidos al de Richard durante su estancia en el país africano. "Él era querido y aceptado por su familia, pero muchos otros niños en su situación no tuvieron la misma suerte y fueron condenados a vivir en la calle".
    3Richard fue raptado con tan solo nueve años en su propia aldea, en Ruanda, y forzado a convertirse en soldado. "No era violento y no quería matar a nadie, por eso le torturaron desde que le secuestraron hasta el día de su liberación", asegura Muñoz. "Su cuerpo estaba tan machacado que ya no tenía huellas dactilares". La fotógrafa conoció muchos casos parecidos al de Richard durante su estancia en el país africano. "Él era querido y aceptado por su familia, pero muchos otros niños en su situación no tuvieron la misma suerte y fueron condenados a vivir en la calle".
  • No es fácil ser niños en Ruanda, un país que este año ha conmemorado el 24º aniversario de la matanza que costó casi un millón de vidas de tutsis y hutus. Pero, a pesar de todo, hay que seguir adelante. "La niña que aparece en esta foto está abrazando a algo muy especial para ella. No es un osito, es su osito", explica Muñoz.
    4No es fácil ser niños en Ruanda, un país que este año ha conmemorado el 24º aniversario de la matanza que costó casi un millón de vidas de tutsis y hutus. Pero, a pesar de todo, hay que seguir adelante. "La niña que aparece en esta foto está abrazando a algo muy especial para ella. No es un osito, es su osito", explica Muñoz.
  • Esta foto es parte de una serie que Muñoz realizó en el hospital para enfermos terminales de Sida en Nom Pen (Camboya) sobre la transmisión del VIH de madre a hijo y el acceso a retrovirales. "Seis meses después de realizar este trabajo, volví al mismo sitio. Ya no quedaba nadie de las personas que había conocido. La madre de este bebé también había muerto".
    5Esta foto es parte de una serie que Muñoz realizó en el hospital para enfermos terminales de Sida en Nom Pen (Camboya) sobre la transmisión del VIH de madre a hijo y el acceso a retrovirales. "Seis meses después de realizar este trabajo, volví al mismo sitio. Ya no quedaba nadie de las personas que había conocido. La madre de este bebé también había muerto".
  • "En República Democrática del Congo no hay sitio para los enfermos mentales", relata Muñoz. "Hay quien les acusa de estar endemoniados, les atan como perros, son víctimas de torturas horribles". La fotógrafa visitó un centro dirigido por una monja española, sor Ángela, que intentaba brindarles apoyo y ayudarles a salir de la calle. "Me acuerdo en especial de una paciente que había sido forzada a tomar tanta medicación que ya no sabía ni si era un niño o una niña".
    6"En República Democrática del Congo no hay sitio para los enfermos mentales", relata Muñoz. "Hay quien les acusa de estar endemoniados, les atan como perros, son víctimas de torturas horribles". La fotógrafa visitó un centro dirigido por una monja española, sor Ángela, que intentaba brindarles apoyo y ayudarles a salir de la calle. "Me acuerdo en especial de una paciente que había sido forzada a tomar tanta medicación que ya no sabía ni si era un niño o una niña".
  • En 2006, la fotógrafa viajó a la frontera entre México con Guatemala para retratar a los migrantes a lo largo de su viaje rumbo al norte. "Estos niños estaban descansando en un albergue para migrantes de Arriaga (Chiapas) a la espera de que llegara 'La Bestia', el tren que les llevaría a EE UU". En el centro, recuerda Muñoz, también había niños que habían perdido a sus padres durante el camino. "Eran como pequeños fantasmas", recuerda.
    7En 2006, la fotógrafa viajó a la frontera entre México con Guatemala para retratar a los migrantes a lo largo de su viaje rumbo al norte. "Estos niños estaban descansando en un albergue para migrantes de Arriaga (Chiapas) a la espera de que llegara 'La Bestia', el tren que les llevaría a EE UU". En el centro, recuerda Muñoz, también había niños que habían perdido a sus padres durante el camino. "Eran como pequeños fantasmas", recuerda.
  • En El Salvador, Muñoz inmortalizó con su cámara el lado humano de un territorio víctima de la violencia de las maras. "Muchos niños en esta zona tienen que criarse solos, en las calles, sin esperanza y buscan a esta madre en las pandillas. A veces pueden mandarte a matar a tus mismos familiares y tienes que hacerlo. Es horrible".
    8En El Salvador, Muñoz inmortalizó con su cámara el lado humano de un territorio víctima de la violencia de las maras. "Muchos niños en esta zona tienen que criarse solos, en las calles, sin esperanza y buscan a esta madre en las pandillas. A veces pueden mandarte a matar a tus mismos familiares y tienes que hacerlo. Es horrible".
  • "En el este de RDC podía ocurrir que durante la noche, de repente, los niños más pequeños fueran secuestrados mientras dormían. Por la mañana volvían a aparecer sin que nadie supiera exactamente lo que había pasado", cuenta Muñoz. Siempre ocurría en el seno de las familias más desfavorecidas, como en el caso de la niña que en esta foto se cubre el rostro mientras posa con sus hermanas.
    9"En el este de RDC podía ocurrir que durante la noche, de repente, los niños más pequeños fueran secuestrados mientras dormían. Por la mañana volvían a aparecer sin que nadie supiera exactamente lo que había pasado", cuenta Muñoz. Siempre ocurría en el seno de las familias más desfavorecidas, como en el caso de la niña que en esta foto se cubre el rostro mientras posa con sus hermanas.
  • "La acusación de brujería en el este de RDC se usa a menudo como excusa por parte de las madrastras para librarse de las hijas”, explica Muñoz. "Las niñas acusadas de brujería son víctimas de exorcismos tremendos y en la calle se convierten en esclavas de otros niños". La fotógrafa no volvió a ver a la chica que protagoniza esta foto.
    10"La acusación de brujería en el este de RDC se usa a menudo como excusa por parte de las madrastras para librarse de las hijas”, explica Muñoz. "Las niñas acusadas de brujería son víctimas de exorcismos tremendos y en la calle se convierten en esclavas de otros niños". La fotógrafa no volvió a ver a la chica que protagoniza esta foto.
  • Esta niña de unos pocos meses había llegado al hospital del ginecólogo congoleño Denis Mukwege, recién galardonado Premio Nobel de la Paz, apenas unos días antes de que Muñoz tomara esta foto. "La madre nunca pensó que su hija también pudiera desaparecer durante la noche y ser violada", dice la artista. "La violencia que ensangrienta países como RDC está íntimamente ligada a la presencia de metales preciosos. Europa tiene que aplicar criterios más estrictos y exigir mayor transparencia en la origen de las materias primas".
    11Esta niña de unos pocos meses había llegado al hospital del ginecólogo congoleño Denis Mukwege, recién galardonado Premio Nobel de la Paz, apenas unos días antes de que Muñoz tomara esta foto. "La madre nunca pensó que su hija también pudiera desaparecer durante la noche y ser violada", dice la artista. "La violencia que ensangrienta países como RDC está íntimamente ligada a la presencia de metales preciosos. Europa tiene que aplicar criterios más estrictos y exigir mayor transparencia en la origen de las materias primas".
  • Una enferma de malaria espera bajo la mosquitera del centro de salud el momento de dar a luz. En el este de la República Democrática del Congo, las mujeres tienen que recorrer centenares de kilómetros para acudir a un hospital a la hora del parto. "Esta mujer había viajado más de 150 kilómetros por sitios en los que no había ni carreteras. Con esta foto quería denunciar la importancia de formar a las parteras en los lugares más remotos del país".
    12Una enferma de malaria espera bajo la mosquitera del centro de salud el momento de dar a luz. En el este de la República Democrática del Congo, las mujeres tienen que recorrer centenares de kilómetros para acudir a un hospital a la hora del parto. "Esta mujer había viajado más de 150 kilómetros por sitios en los que no había ni carreteras. Con esta foto quería denunciar la importancia de formar a las parteras en los lugares más remotos del país".
  • Esta mujer también está a punto de dar a luz en el mismo centro de salud en el este de RDC. A diferencia del caso inmortalizado en la foto anterior, esta joven no tiene malaria. "Los hospitales de esta zona presentan carencias de todo tipo, son edificios construidos con madera, paja… pero al menos hay personal médico que puede atenderte durante el parto".
    13Esta mujer también está a punto de dar a luz en el mismo centro de salud en el este de RDC. A diferencia del caso inmortalizado en la foto anterior, esta joven no tiene malaria. "Los hospitales de esta zona presentan carencias de todo tipo, son edificios construidos con madera, paja… pero al menos hay personal médico que puede atenderte durante el parto".
  • "En Camboya, hay familias enteras que trabajan como esclavos en fábricas de ladrillos", sostiene Muñoz. "Hacen todo a mano, es como estar en la Edad Media". La fotógrafa quedó especialmente impactada por la presencia de niñas que transportan carretillas con un peso excesivo para sus frágiles cuerpos.
    14"En Camboya, hay familias enteras que trabajan como esclavos en fábricas de ladrillos", sostiene Muñoz. "Hacen todo a mano, es como estar en la Edad Media". La fotógrafa quedó especialmente impactada por la presencia de niñas que transportan carretillas con un peso excesivo para sus frágiles cuerpos.

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