Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Justicia para el crimen que conmocionó a Mónaco

Comienza el juicio a los asesinos de Hélène Pastor, la multimillonaria monegasca abatida a tiros en 2014. Su yerno es el principal acusado

La familia de Hélène Pastor, durante su entierro.
La familia de Hélène Pastor, durante su entierro. GTRES

El brutal asesinato a tiros de la multimillonaria Hélène Pastor, el 6 de mayo de 2014 en las afueras de un hospital de Niza, conmocionó a todo Mónaco, donde su familia estaba considerada la segunda dinastía más importante del pequeño pero rico principado tras la de los gobernantes Grimaldi. Cuatro años y cuatro meses después, el comienzo, el lunes 17, del juicio en un tribunal de Aix-en-Provence a la decena de inculpados promete volver a remover los ánimos ante un homicidio que rápidamente fue decretado un crimen familiar.

Porque en el banquillo de los acusados de un juicio que se espera se prolongue durante cinco semanas se sentará un hombre que durante años perteneció al círculo más íntimo de Madame Pastor: su yerno, Wojciech Janowski. Este antiguo hombre de negocios y cónsul honorario de Polonia en Mónaco, pareja durante casi tres décadas de la hija mayor de Pastor, Sylvia Ratkowski-Pastor, fue cercado rápidamente por la policía como el instigador de un crimen que acabó confesando, aunque posteriormente se retractó. Sin embargo, otros acusados también apuntan directamente hacia él como el cerebro del asesinato.

Y eso que en un principio se atribuyó el crimen a las mafias internacionales que actúan en la zona. Pero había algo que no cuadraba.

Demasiados interrogantes

Para empezar, eran muy pocos los que sabían de la cita en el hospital L’Archet de Niza de Hélène Pastor, heredera de un imperio inmobiliario fundado por su abuelo en 1926 y que su padre, Gildo Pastor, consolidó en los años 60 y 70, cuando su familia se codeaba con el príncipe Rainiero y la princesa Grace Kelly. “La mujer que valía 12.000 millones de euros”, la describe la revista Paris Match. La mujer de 77 años mantenía una vida muy solitaria y apenas se movía más allá de ir de su casa al trabajo, siempre sin salir de Mónaco. Pero en las últimas semanas viajaba regularmente hasta Niza, adonde acudía a visitar a su hijo menor, Gildo Pallanca-Pastor, fruto de su segundo matrimonio y que había sufrido unos meses antes un derrame cerebral del que la prensa monegasca sin embargo nunca se enteró.

Por ello, la policía incluso llegó a preguntarse si el verdadero objetivo del asesinato podría haber sido su chofer y mayordomo, Mohamed Darwich. Ambos resultaron gravemente heridos cuando, a la salida del hospital, un hombre vestido de negro y armado con un fusil de caza los acribilló cuando partían en el coche, antes de darse a la fuga ayudado por un cómplice.

Darwich, de 64 años, falleció cuatro días más tarde. Hélène Pastor todavía sobrevivió 15 días y, aunque según un reportaje de Paris Match publicado esta semana llegó a murmurar a los policías que la visitaron que “tenía cosas que decir”, no pudo hacerlo antes de morir. Pero según afirma en el mismo artículo Patrick Boffa, el detective privado que contrató para vigilar a su yerno, del que nunca se llegó a fiar, hacía tiempo que Pastor temía que la pareja de su hija pudiera hacerle daño. “Ella temía que su yerno intentara matarla. Me llegó a decir: si me pasa algo, contacta con la policía”, asegura Boffa, que será uno de los testigos principales durante el juicio.

Búsqueda de respuestas

Allí estará también Gildo Pallanca-Pastor, quien en entrevista con Le Parisien el viernes dijo buscar “respuestas” de su antiguo cuñado. “Me gustaría que Wojciech (Janowski) reconozca que ordenó el asesinato de mi madre y que dé explicaciones sinceras”.

A la policía y a la fiscalía no le cabe duda acerca del móvil del sórdido asesinato: el dinero. La fachada de respetable hombre de negocios que mantenía Janowski empezó a resquebrajarse en cuanto los investigadores comenzaron a indagar en su pasado. Ni era licenciado en Economía por Cambridge ni sus empresas tenían éxito, todo lo contrario. Al final, Janowski dependía de los generosos pagos que Hélène Pastor hacía a sus hijos, medio millón de euros mensuales a cada uno.

Pero a Sylvia, que nunca quiso formalizar con un matrimonio su relación con Janowski, le diagnosticaron un cáncer en 2012. Y en caso de fallecimiento, la fortuna iría a parar a sus dos hijas, y él se quedaría solo con una casa en Londres y con los 7,5 millones de euros que, se sabría después, había logrado retirar de forma fraudulenta de las cuentas de su mujer.

Un plan "maquiavélico"

El juez de instrucción que llevó el caso, recuerda Le Parisien, afirma que Janowski llegó a la “maquiavélica” conclusión de que la muerte de su suegra le convenía, porque ello haría aumentar el patrimonio de Sylvia, del que podría apropiarse antes de que esta falleciera. Embaucó para ello a su entrenador deportivo,

Pascal Dauriac, que se encargó supuestamente de buscar a los asesinos entre el entorno criminal de Marsella. “Janowski me manipuló. Me dijo que su suegra era un monstruo sin corazón y sin piedad”, ha declarado Dauriac que, además de estar acusado, es uno de los testigos de cargo contra el yerno de Pastor, que sigue negando su responsabilidad. La mayor ironía es que, siempre según la instrucción del caso, Pastor financió indirectamente su propia muerte, ya que fue con su dinero con el que Janowski habría pagado los 140.000 euros con los que según la acusación contrató a los asesinos de su suegra.

Más información