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Charlene de Mónaco: “Mi marido me apoya en todo lo que hago”

Los príncipes de Mónaco cumplen siete años de matrimonio bajo sospecha

Alberto y Charlene de Mónaco, el pasado mes de mayo.
Alberto y Charlene de Mónaco, el pasado mes de mayo. GTRES

Pocos matrimonios han despertado más suspicacias que el de Alberto y Charlene de Mónaco, sobre quienes desde antes de que se dieran el sí quiero corrieron incontables rumores acerca de que lo suyo era más de una relación de conveniencia que de amor. Pero este domingo cumplen ya siete años de casados. Son dos más de los que apostaban aquellos convencidos de que la pareja se disolvería a los cinco años, plazo mínimo presuntamente fijado, según la prensa francesa, en un acuerdo prematrimonial. Este también estipulaba, decían, que Charlene debía tener un heredero para el principado. No solo lo hizo —los mellizos Jacques y Gabriella ya han cumplido los tres años— sino que, pese a sus continuas y muy comentadas ausencias de actos oficiales, Charlene sigue en Mónaco. Y, según asegura en una entrevista con la revista francesa Point de Vue, vive volcada en sus hijos y su trabajo al lado de un marido que se ausenta también mucho por sus múltiples compromisos pero del que se siente “orgullosa” y que la “apoya” en todo lo que emprende.

“En siete años, he tenido dos hijos y he creado una fundación”, resume su vida monegasca la exnadadora sudafricana, que acaba de cumplir 40 años y que hace seis creó una fundación a su nombre dedicada a sensibilizar a la opinión pública de los peligros del agua y prevenir el ahogamiento de niños enseñándoles a nadar.

Charlene de Mónaco en la portada de 'Point de Vue'.
Charlene de Mónaco en la portada de 'Point de Vue'.

Tampoco permanece ajena a lo que sucede en el mundo, asegura. “La posición que ocupo como princesa de Mónaco me ha hecho ser más consciente de lo que pasa a mi alrededor, ser más sensible a los problemas del mundo, que es algo que siento profundamente”, asegura en una entrevista en la que no comenta ningún aspecto de su vida en Mónaco más allá del estricto círculo de su familia más cercana, esto es, su marido y sus hijos.

Más allá de sus compromisos oficiales, Charlene de Mónaco se dice dedicada a sus hijos, a los que educa, afirma, junto a su marido para “prepararlos mejor para las responsabilidades que les esperan”. “Es un trabajo importante que Alberto y yo nos tomamos muy en serio. Jacques y Gabriella ya están aprendiendo a conocer este legado extraordinario”, agrega. “Todo mi tiempo se organiza en torno a ellos”. Si hay algo en lo que coinciden los príncipes de Mónaco, es en el placer que sienten al hablar de sus hijos. También Alberto calificaba como su “mayor satisfacción” el nacimiento de los pequeños durante una entrevista en marzo con motivo de su 60 cumpleaños. Si son contadas las ocasiones en las que el matrimonio se deja ver juntos, casi siempre lo hacen cuando están los niños de por medio. “Él es un devoto de su familia”, asevera Charlene.

Preguntada sobre cómo le apoya Alberto, la princesa asegura que este siempre respalda sus proyectos. “Mi marido está allí para mí, me apoya y me alienta en todo lo que emprendo”, dice. Como en una reciente carrera de bicicletas acuáticas a beneficio de su fundación. Aunque Alberto de Mónaco tenía múltiples compromisos y no pudo entrenarse, decidió participar junto a su esposa. “Le dije cuánta importancia tenía para mí su presencia y cuánto se lo agradecía. Acabó logrando las cinco vueltas —¡y con una sonrisa!— antes de volver a dedicarse a otras obligaciones. Estoy muy orgullosa de él”, concluye.