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Sexualidad implícita

Nunca hagas una pregunta cuya respuesta no estés dispuesto a escuchar

Los celos son la peor de las pesadillas de cualquier relación.
Los celos son la peor de las pesadillas de cualquier relación.

Nuestras relaciones se cimentan en la confianza y en el respeto. Quizás va siendo hora de que cambiemos el modo de materializar ambos parámetros.

Hay características que parecen imperativas a cualquier tipo de relación amorosa o sexual. Los celos son una de ellas. Patricia Ramírez, psicóloga del deporte y de la salud explica muy bien lo poco románticos que son los celos. Sería mucho más enriquecedor que aprendiéramos esta premisa desde todos los frentes: amigos, medios de comunicación, guiones de series y películas. Pero por ahora, parece que muy pocos están empeñados en educarnos contra esta dinamita amatoria que normalmente explota y destruye a todos los implicados.

Las relaciones monógamas no son las únicas que existen. También hay más parejas que se permiten la confianza de sustentar su relación sobre otros parámetros, en previsión de que puede llegar un momento en el que la inclusión de una tercera persona sea inevitable. Miguel Vagalume, terapeuta sexual, docente en la Escuela Sexológica y activista de sexualidades no convencionales parte de la idea de que las relaciones monógamas se pergeñan sobre la base de unos parámetros que consideramos inamovibles: "Expectativas, la mayoría de las veces, implícitas. No habladas. Se da por hecho que no vas a desear a nadie más, como si eso fuera posible, cuando desde los años 50 sabemos que se tiende a desear a más de una persona y que mucha gente tiene una relación nominalmente monógama mientras mantiene relaciones sexuales con otras personas".

Una relación de pareja se basa en algo más que el sexo. La confianza, el respeto, la complicidad y el amor son solo un buen repertorio de los sentimientos que presuponemos a una relación mínimamente fructífera. Debemos diferenciar el amor de cualquier otro sentimiento y el sexo sin este amor es el que se enarbola en las relaciones que puedan surgir al margen de nuestra pareja. El amor se deja para casa, la pulsión sexual se comparte con quien encarta. Gestionar los celos antes de que aparezcan parapetan la relación antes de que exista la más mínima fisura por la que, si no la parapetamos con el andamiaje correspondiente, es probable que pueda derrumbarse.

Ya es complicada la confianza en una relación a dos, mucho más cuando hay más personas

Marta Ibáñez, psicóloga especialista en sexualidad y pareja trabaja la gestión de los celos. "Hay diferencias de género. Las mujeres perdonan peor una infidelidad de tipo emocional en la que su pareja pueda sentir vincularse a otra persona. Los hombres llevan peor que los amantes sean mejores en la cama que ellos". Lo de confesar tu infidelidad por el mero hecho de que nos corroe la culpa es un gran error. De esa manera simplemente intentamos pasarle nuestro sentimiento de culpa al otro, compartir la amargura que nos provoca para así intentar que pese menos el sentimiento de responsabilidad que provoca. "En absoluto recomiendo esos arraigos de sinceridad. No sirven para nada, supone considerar que como hemos traicionado su confianza necesitáramos contarlo para intentar no engañarlo cuando por el simple hecho de haber tenido una aventura, ya lo estamos decepcionando. Mejor no contarlo y demostrar así nuestro amor".

Las relaciones llevan implícitas el cuestionamiento continuo de la propia relación: "El problema no está exactamente en los celos, sino en todas esas expectativas amorosas con las que hemos crecido y a las que nadie ha contrapuesto otros modelos posibles", explica Vagalume. "Esas expectativas se cuestionan al tener una relación entre más de dos personas y es cuando surgen las preguntas que nadie nos ha enseñado a formularnos y que son indispensables para construir una relación de pareja no monógama: ¿Cómo me siento cuando decides que esta noche duermes con tu otra pareja? ¿Cómo me siento cuando en un bar nos encontramos tu otra pareja, tú y yo, para terminar yéndote conmigo? ¿Cómo debo sentirme respecto a tu otra pareja? ¿Cómo nos saludamos en público a tres? ¿Cómo nos organizamos? ¿Qué sucede cuando alguien cambia de planes y se quiere ir con su otra pareja? ¿Qué se hace cuando alguien en la relación está en un momento de crisis? Ya es complicada la confianza en una relación a dos, mucho más cuando hay más personas". Vagalume destaca la importancia de aceptar que cada relación es diferente, por lo que no existe una fórmula exacta para todos. Como mucho, aspirar a que haya la mínima intención de no hacer daño a tu pareja y tampoco sufrir por ella. Y buscar ayuda terapéutica cada vez que se necesite.

En eso estamos.

Es más que probable que mis relaciones no sean un ejemplo para nadie, solo para mí. Pero de todas las pretéritas he aprendido algo, hecatombe por celos incluida. Antes siquiera de tener una relación me empeño en dejar bien claro el tipo de pareja que soy y a todo un repertorio de defectos añado una obligación: nunca hagas una pregunta cuya respuesta no estés dispuesto a escuchar.

Y funciona.

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