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La polémica relación de Tamara Rojo con un bailarín de su compañía

La directora del English National Ballet ha sido acusada de favoritismo hacia su pareja, el mexicano Isaac Hernández

Isaac Hernandez y Tamara Rojo llegando a un evento en Londres, en 2015. GETTY IMAGES

“Me hace sentir afortunada, y desde luego lo recomiendo”, sostiene la bailarina Tamara Rojo sobre su relación con un colega de la compañía que la española gestiona en Londres y al que lleva 16 años. La directora artística del English National Ballet (ENB) ha decidido hablar por primera vez de su vida privada en un intento de rebatir las críticas anónimas de algunos trabajadores de la entidad sobre el supuesto trato de favor hacia su pareja, el mexicano Isaac Hernández.

En una entrevista con The Evening Standard, Rojo asegura que “no existe la más mínima posibilidad de conflicto de intereses” porque Hernández, de 27 años, ya era toda una estrella de la danza y un veterano de la Ópera de París y del teatro Mariinski de San Petersburgo cuando desembarcó en el ENB. Las acusaciones de que ha intentado promocionarlo le resultan ridículas cuando se trata de un bailarín que “ha ganado todos los premios posibles”.

Quien fuera primera bailarina del Royal Ballet —desde cuya sede en Covent Garden consiguió rendir a sus pies al público de Londres— fue nombrada hace seis años para estar al frente de la segunda compañía de ballet clásico del Reino Unido (ENB). Profesional muy respetada, sus asuntos personales nunca habían sido aireados por la prensa británica hasta que el mes pasado el diario The Times recogió las acusaciones vertidas desde el anonimato por un puñado de bailarines del ENB. Su denuncia atribuía la marcha de un tercio de la plantilla de danza durante los dos últimos años al favoritismo mostrado por Rojo hacia un “subordinado directo”.

En la izquierda de la imagen, Tamara Rojo e Isaac Hernández, en la gala homenaje a Maya Plisetskaya en el London Coliseum en marzo de 2016.
En la izquierda de la imagen, Tamara Rojo e Isaac Hernández, en la gala homenaje a Maya Plisetskaya en el London Coliseum en marzo de 2016. Getty Images

De este modo se aludía a la relación sentimental de la directora artística con Isaac Hernández, quien tenía sólo 14 años cuando conoció a Tamara Rojo durante una gala en México. “Por supuesto que siempre había soñado con protagonizar con ella un ballet en Londres”, manifestaba el mexicano una década más tarde, tras enrolarse en el English National Ballet que acabó reuniéndolos. A lo largo de la entrevista con el vespertino londinense, Rojo defiende tanto su gestión en el ENB (cuyas riendas tomó en un momento de aguda crisis de la compañía) como el derecho de todos sus miembros a compaginar el trabajo con una vida privada plena. “Tenemos relaciones, tenemos hijos y tenemos nuestras vidas. Siempre he creído que cuanto más te desarrollas [en el plano personal] mejor artista llegas a ser, porque puedes ser más empática, entender a la gente y sus motivaciones”, afirma.

El contenido de la entrevista del Standard ha sido divulgado por destacados medios británicos, en un reflejo de la proyección de la artista española en el Reino Unido, país en el que recaló a mediados de los años noventa y que desde entonces ha sido su casa. Nacida en 1974 en Canadá, donde entonces residían sus padres (ambos españoles), Rojo se formó como bailarina en España como alumna de la cantera-escuela de Víctor Ullate. Pero fue su ingreso en el Ballet de Escocia, y los papeles protagonistas que interpretó con éxito, los que acabaron propulsando su carrera hasta el estrellato que supuso convertirse en prima ballerina en el Royal Ballet de Londres, una de las compañías más prestigiosas del mundo. La base de fieles incondicionales, labrada durante más de una década prodigiosa en los escenarios del Covent Garden, rotuló su nombre en grande y propició la oferta para hacerse cargo de la faceta artística del también londinense ENB.

En una era de drásticos recortes por parte de la Administración pública británica, el trabajo de Tamara Rojo no ha sido fácil, pero sus opciones artísticas han mantenido intacto el prestigio de la española hasta que se divulgara su romance con un subalterno. “Lo único que puedo decir es que siempre hemos sido honestos, no nos hemos ocultado y esperamos no ser objeto de animosidad”, reivindica en esa inusual entrevista, donde se permite bromear con el género de cotilleo que tanto se cultiva en el Reino Unido y que califica de fenómeno “fascinante”.