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La personaje cultureta

“Uno necesita crearse sus propias bibliotecas de música y literatura”

Nora Norman se muestra feliz por pasar las fiestas en familia y por el nacimiento de su primer elepé en febrero

La cantante Nora Norman.
La cantante Nora Norman.

Se da la vuelta y enseña la nuca, enmarcándola con ambas manos. “CHAOS”, se lee sobre la piel de esta catalana de 26 años, con una voz que se alarga en los agudos y aguanta y recoge las pausas de un género que no abre las puertas a todo el mundo y en el que le ha tocado, por casualidad, hacerse un hueco: el soul. Subió unos vídeos a YouTube en 2014, alguien los vio y le propusieron grabar. Su primer EP salió el pasado año con Mad Moon Music; ahora, también con ellos, prepara su primer largo, Chaos, que estará listo para febrero de 2018.

Lo explica mientras se balancea sobre sus botines. Es espontánea y conserva eso que desaparece cuando te han plantado frente a una cámara un millón o dos de veces. Le sorprende que la reconozcan —dentro del mundo de las jam sessions es ya bastante fácil— y se planta la mano sobre el torso cuando explica algo que le emociona. Y le emocionan muchas cosas.

Pregunta. ¿La Navidad, por ejemplo?

Respuesta. Bueno, siempre me apetecen mucho. Más aún desde que estoy en Madrid [se mudó de Sabadell a la capital en mayo de 2014]; tengo ganas de subir a casa, pasar unos días tranquila con la familia y disfrutar de la pequeña Yvette, que es la nueva, mi sobrina. Aprovechar el tiempo de sofá y conversación con mis padres al máximo.

P. Estas fechas tienen siempre un grado más de nostalgia.

R. Sí. Eso parece. Yo las recuerdo siempre con mis abuelos y mis padres, con el cagatió, abriendo regalos sobre la alfombra del salón, con mi perro alrededor. Este año se mezcla con que voy a pasar la Navidad terminando el disco, ultimando grafías, masterizando…

P. ¿Puliendo el caos?

R. [Risas] Sí. Puliendo el caos. Después del filtro que hice, analizar cómo habían sucedido las cosas, mi marcha de Sabadell, venir a Madrid sola, la incertidumbre, el futuro que no sabía muy bien por dónde quería que fuese… Caos, sí, fue un caos. Así que Chaos.

P. No está muy claro si le parece un acierto o un error.

R. Pensé que había sido el mayor error de mi vida; luego resultó ser la mejor decisión.

P. Es un buen regalo para este año.

R. Pues sí, pero a veces me paro a pensar y me sigue pareciendo increíble. Es un regalo extraño.

P. ¿Ha pedido muchos regalos extraños en su vida?

R. Pues un poco sí. Pedía cuadernos, lápices y pinceles. Un coche teledirigido, un monopatín, una bicicleta. También pedía muñecas, pero a mí lo que me gustaba en realidad era vestirlas, así que pedía ropa para ellas. La verdad es que acabé estudiando diseño de moda… Era bastante extremista.

P. ¿Y ahora?

R. Ahora me apetece mucho empezar a comer turrón. Soy feliz cuando llega a los supermercados, veo el suchard y quiero casi abrazarlo… Ahora en serio, ahora creo que cada vez abogamos más por regalar cultura, porque somos cada vez más conscientes de que es algo necesario.

P. ¿Más cuando eres niño o cuando creces?

R. Siempre, ¿no? Yo intento siempre regalar libros o vinilos, por ejemplo. Cuando va pasando el tiempo, uno necesita fabricarse sus propias bibliotecas de literatura y música. Es algo que perdura, que te hace crecer, que va a permanecer contigo.

P. ¿Y ese camino de crecimiento cultural es mejor solo o acompañado?

R. A mí me encanta poder decir que hay ciertos libros y discos que han pasado por mi salón y que han acabado en otras manos, los termino regalando porque creo que merecen ser leídos y escuchados. Aunque hay veces que digo: “Me lo tenía que haber quedado”… Hay libros que me he llegado a comprar tres veces.

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