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Verne

Probamos las primeras braguitas españolas que absorben el flujo

Las Cocoro nacieron gracias a una campaña de 'crowdfunding' que recaudó 170.000 euros

Probamos las primeras braguitas españolas que absorben el flujo

Amanece un nuevo día. Te baja la regla. “Mierda”, balbuceas. Buscas desesperadamente tu manta eléctrica o tu bolsa de agua caliente. Un antinflamatorio. 18 series por acabar en Netflix. Y tus bragas viejas, las mismas que llevas utilizando año tras año. Esas que tienen una mancha marrón oscuro que nunca se va, o una goma tan destensada, sin fuerzas suficientes como para aguantar el peso de esa compresa que te hace sentir como si llevaras un pañal. En ese momento, te preguntas cómo es posible que todavía no hayan inventado algo mejor. Pues bien. Lo han hecho. En Verne acabamos de probar las primeras bragas españolas creadas específicamente para la regla y te vamos a contar qué nos han parecido.

Las braguitas Cocoro son la segunda ola de la revolución menstrual. Para mí, la primera es la que protagonizó la copa menstrual, un sencillo invento que nos ha cambiado la vida a muchas. Pero ahora, estamos ante algo más alucinante: unas braguitas capaces de absorber tu flujo. Clara Guasch es codirectora de Femmefleur, una cooperativa dedicada específicamente a la higiene femenina. Desde 2011 lleva trabajando, junto con su equipo, en una línea de negocio llamada lacopamenstrual.es. “Durante estos 6 años hemos estado vendiendo productos para el periodo y atendiendo a preguntas de muchas personas. Nos dimos cuenta de que existen mujeres que prefieren un producto de higiene interno como la copa o el tampón. Pero hay muchas, que por cualquier motivo, no lo pueden utilizar o simplemente, les apetece tener una alternativa externa. A pesar de esta gran necesidad, solo encontramos en el mercado un producto con estas características: la compresa. Y no suele gustar demasiado, la verdad”, afirma Guasch.

A raíz de este requisito, el equipo en el diseño de las primeras braguitas españolas capaces de absorber la regla, un concepto que ya se había desarrollado en otros países como en Estados Unidos a través de las braguitas Thinx. “Queríamos poner en el mercado más opciones, porque somos la mitad de la población menstruando durante 40 años y las alternativas que existen son escasas. Por eso, nos pusimos a investigar y nos dimos cuenta de que unas braguitas serían una solución efectiva, gracias a la combinación de ciertos tejidos (algodón, tejido técnico en base de poliéster y lycra) y de su diseño", explica Guasch. "Nuestra aspiración era crear una pieza bonita porque, normalmente, asociamos la menstruación con unas bragas viejas, feas y que ya no dan más de sí. Trabajamos junto con Rosario Puñales, diseñadora de lencería, y juntas, inventamos las braguitas Cocoro”.

En 2016 lanzaron el proyecto a través de Verkami, una plataforma enfocada en el crowdfunding a nivel estatal, donde pusieron como objeto conseguir 26.000 euros. El proyecto finalizó con 170.000 euros y más de 3.000 mecenas que habían pedido sus braguitas. Actualmente, tienen un coste de unos 30 euros.

Aun así, a día de hoy, sigue existiendo un tabú enorme frente al periodo. Algunas mujeres sienten rechazo hacia su propia regla y seguimos escondiendo las compresas en los bolsillos cuando vamos al baño. ¿Por qué sucede esto? “El marketing actual de los productos enfocados en la higiene menstrual debería resolver los problemas que tenemos y naturalizar la regla. El hecho de que los anuncios sobre estos artículos sean muy bonitos, con líquidos azules y lejos de la realidad, no ayuda a poder hablar del tema sin tapujos”, afirma Guasch. Y sí, es cierto. Nubes. Flores de colores. Cielos despejados. Azul, “porque este amor es azul como el mar, azul”. Mujeres sonriendo. Faldas muy cortas. Pantalones blancos. Música New Age. Saltos y movimientos de cadera. Por lo que es comprensible que nos avergoncemos de este ciclo tan natural. “Con las Cocoro queremos aportar naturalidad y normalidad”, añade la codirectora de la compañía.

Probamos las primeras braguitas españolas que absorben el flujo

De la teoría a la práctica

Entre uno de los muchos atributos que tienen las Cocoro, la comodidad es uno de los más sorprendentes. Algo que notas cuando te las pones. He probado estas braguitas durante mi primer día de regla y, sinceramente, me han sorprendido positivamente. El modelo que probé son las bragas altas, donde de base encontramos unas típicas braguitas de algodón junto con una cinturilla preciosa de elastano y poliamida. Esto último es clave para los días de menstruación. La braguita ejerce la presión exacta para que tus ovarios se sientan firmes y seguros (como si en algún momento hubiese la posibilidad de que se cayeran, pero ya sabemos que, cuando estás en tu primer día con todo el dolor, sientes exactamente esa sensación).

El color es negro, algo que me parece muy acertado. Que queramos naturalizar la menstruación no significa que se diseñen braguitas blancas o pastel, capaces de plasmar todas las películas de Tarantino en un solo día. Con estas braguitas, puedes observar el flujo sin ningún problema, evitando esos colores claros que, sinceramente, no nos apetecen durante nuestros días de regla.

Las únicas instrucciones que se deben seguir al pie de la letra están relacionadas con el lavado. Es recomendable lavar las Cocoro en la lavadora antes de utilizarlas por primera vez, ya que la permeabilidad será más efectiva. Eso sí, evitando el suavizante, ya que podría estropear su funcionalidad.

Otro de sus puntos fuertes es su efectividad. La zona de absorción es muy fina y suave, alejándose de esa sensación gruesa y ortopédica de la compresa. Eso hace que en un primer momento haya desconfianza frente al producto. Pero la verdad es que he utilizado las Cocoro como única medida de higiene menstrual durante mi primer día de regla y han funcionado muy bien. Aunque debo decir que no soy una persona con un flujo muy abundante. Normalmente, me suelo cambiar la copa unas dos veces al día (por la mañana y por la noche).

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Contra lo que tuve que luchar, con todas mis fuerzas, fue con mis estigmas y mis obsesiones. Sentía que iba a mancharlo todo, que se me notaría, que olería y que no estaba bien protegida. En ese momento, me reeduqué a mí misma viendo cómo las Cocoro podían absorberlo sin ningún tipo de problema, dejando mis tejanos libres de manchas y de olores.

Las llevé únicamente durante el día (más de 12 horas) ya que por la noche apenas tengo pérdidas. Eso sí, como puntos a mejorar, sería la creación de diferentes niveles de absorción para chicas que sangran más que yo o para aquellas que quieran tener una seguridad extra; además de poner un poco más extensa la zona de impregnación, ya que en ocasiones notaba como mi flujo se iba por toda la vulva, saliéndose fuera del perímetro de control (y manchando un poco los tejanos).

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